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Cambia Mendoza camina a un triunfo y el PJ busca achicar distancia

El Gobierno provincial hará una buena elección en la PASO y el Frente de Todos trata de acortar distancias que hoy están por encima de los 10 puntos como mínimo. La elección será polarizada y no hay terceras fuerzas que apunten a convertirse en alternativa. El voto en blanco podría ser protagonista.

Un alto grado de incertidumbre en algunos aspectos, un par de certezas clave y una campaña de baja calidad, son las características de la elección que dentro de una semana afrontaremos para elegir a los candidatos que competirán después en noviembre para llegar al Congreso, la Legislatura y los Concejos.

Varias preguntas sin respuesta todavía se hacen en los comandos de campaña de cara a las PASO, aunque varias cosas ya se perciben. Una de ellas es: en medio de la apatía, la bronca y el desencanto reinante ¿cuánta gente irá a votar? Se estima que el nivel de asistencia será bajo, aunque no romperá récords históricos de elecciones anteriores del mismo tipo. Y en el mismo sentido, ¿se convertirá el voto en blanco en la tercera fuerza? Esta podría ser una realidad palpable el próximo domingo.

Otra: ¿logrará Rodolfo Suarez hacer la mejor elección del país, como se autoimpuso en el arranque de la campaña? Muy difícil, el escenario electoral de la provincia está lejos de repetir el resultado reciente de Corrientes, por ejemplo, en donde el oficialismo ganó por una diferencia de 50 puntos. Aunque el Gobierno se encamina a un triunfo cómodo. 

Y dos interrogantes más: ¿cuánto impactará en el Frente de Todos la caída vertiginosa en las últimas semanas de la imagen de Alberto Fernández? El temor de Anabel Fernández Sagasti es que sea mucho. Pero mucho. La última: ¿logrará alguna de las terceras fuerzas captar la atención de aquellos que buscan alternativas de oposición al radicalismo y al peronismo? Hoy no aparece el horizonte. Fenómenos como el de Javier Millei, solo se ven en Buenos Aires.

Ahora bien. No todas son inseguridades a pocos días de los comicios y aquí los candidatos coinciden, a su pesar, en una cosa. Están notando como ante un escenario de apatía generalizada, se expande la incredulidad de que las cosas vayan a cambiar en el mediano plazo sea cual fuere el resultado. Y aquí la clave está en la economía. Ya se sabe.

Cambia Mendoza se movió con cierta displicencia en la campaña porque sus encuestas le marcan que el 90% de la gente está preocupada por la inflación y el desempleo y, a la hora de señalar al responsable de esa situación, apuntan directo al Gobierno nacional. Esta realidad, más la serie de tiros en el pie que se pegó el presidente en las últimas semanas, hicieron el resto del trabajo para que los radicales no se esmeraran mucho más que en ponerse la mano en el corazón para pedir el voto.



Sin embargo merodea otro elemento; la inseguridad. Histórico problema en la provincia, que fue decisivo en elecciones de otros años y cuya responsabilidad, sin excusas, es de la administración de Rodolfo Suarez. En Mendoza bajó la preocupación por la pandemia, pero subió la alarma por el crecimiento del delito aunque no llegue a niveles de otras zonas del país como el Gran Rosario o el conurbano bonaerense. Suarez descansa mucho al achacarle los problemas de la economía a la Casa Rosada, pero este asunto tan delicado es todo suyo.

Más allá de esto, Cambia Mendoza se encamina a ganar la elección. Y a ganarla bien. Los números que maneja el Gobierno están lejos de algunas referencias que dieron encuestadoras nacionales, que lo mostraban al gobierno ganando por una diferencia de más de 30 puntos. Los sondeos propios marcan una ventaja hoy de entre 10 y 12 puntos, con el Frente de Todos llegando a los 30 y el radicalismo pasando los 40. Una de las mediciones de Marta Reale, que trabaja para Suarez, estableció la ventaja en alrededor de 15 puntos. Aunque con muchas inseguridades acerca de ese número, como la tienen en esta antesala prácticamente todos los encuestadores de la Argentina.

Anabel siente que la cuesta se está haciendo muy hacia arriba y corre el riesgo de quedar como la cara visible de una muy mala elección. El peronismo mendocino, según mediciones propias, está hoy en los 24 puntos, una cifra que lo ubica por debajo del resultado de las últimas legislativas de medio término en donde obtuvo 27. Si les dieran a elegir, los candidatos del FdT firman hoy llegar al menos a los 30 puntos el domingo próximo, para poder crecer un poco más en noviembre.



Hay factores que juegan a favor y contra a este plan. La expectativa de Fernández Sagasti es que José Luis Ramón le aporte esos cinco puntos que, desde hace meses, vienen midiendo de manera sostenida. No en vano al exProtectora y nuevo kirchnerista lo pusieron de candidato a legislador provincial en el Primer Distrito. Es su aparente zona fuerte, sobre todo en algunas de Luján en donde el PJ no penetra. ¿Por qué crecería Anabel entre agosto y noviembre? Ella entiende que podría darle un empujón la mejora de algunos indicadores económicos y, fundamentalmente, cierta reactivación del consumo. Pero todo se reduce al entusiasmo nada más. O como pregona Adolfo Bermejo en los spots, a esa idea de no bajar los brazos.

Desde el movimiento de las terceras fuerzas se está gestando algo que tampoco ayuda al PJ. Hoy aparece como el más votado el Frente de Izquierda cuando lo mejor que le podría pasar al FdT es que creciera el voto de derecha para que le termine restando a Cambia Mendoza. Otra de las certezas para la semana que viene: la elección será polarizada y el repunte de la Izquierda no le alcanza todavía para meterse en competencia, si quiera, para renovar bancas en la Legislatura. Hoy ronda los 5 puntos y precisa al menos 12 y hacer una buena elección en el Primer Distrito para conseguir al menos un lugar allí. Más lejos aún queda la ambición de volver a llevar un diputado de ese sector al Congreso, para lo que necesita obtener 17 puntos como mínimo en la elección general.

La clave para las terceras fuerzas es no solo saber cuál de ellas se quedará en el camino por no pasar el filtro de las PASO, sino también quién resultará como la más votada. Eso les dará más chances de crecer para la segunda elección, como ya se vio en las campañas de 2013 y 2017. En menos de cinco puntos se encuentran el Partido Verde, el Federal y el Vamos Mendocinos. Pero ahora no se vislumbra que los votantes estén poniendo muchas fichas en esta parte del tablero. Pero el veredicto que conoceremos dentro de una semana será parcial y no definitivo. Lo fundamental estará en noviembre.