Injusticias de familia: de los Andes al mar

Injusticias de familia: de los Andes al mar

Una fuerte protesta por parte de un grupo de vecinos marplatenses pone nuevamente a la jueza Clara Alejandra Obligado, titular del al Tribunal de Familia n° 5 del fuero marplatense, en el centro de la escena.

José Luis Jacobo

José Luis Jacobo

El 5 de julio del 2020, el medio Noticias & Protagonistas puso en foco el caso de Facundo Nalpatián, quien denunció severamente al Tribunal de Familia n° 5 —a cargo de la jueza Clara Alejandra Obligado—, así como también a la Asesoría de Incapaces n° 3 porque, no sólo lo están perjudicando en lo psicológico y en lo económico, sino que están obstruyendo su vinculación con su pequeña hija de 4 años, LN.

En Mendoza, según reveló MDZ, los conflictos en el fuero de familia son un eternum que destroza a las familias y deja expuestos a los letrados que se desempeñan en este tipo de casos. Así quedó revelado en un audio en el que una abogada del foro se dirige en duros términos al ministro de la Corte mendocina, Mario Adaro.

Según publicó este medio, “el juez de la Corte Mario Adaro recibió un audio intimidante de una abogada que se hartó de esperar que las autoridades del Poder Judicial solucionen los problemas que ha generado el nuevo sistema de expediente online. La letrada exige una respuesta y con angustia deja clara la situación que están viviendo cientos de profesionales que no saben cómo explicarles a sus clientes por qué se demoran tanto sus expedientes, muchos de ellos con temas sensibles relacionados a la Justicia de Familia”.

En Mar del Plata, la jueza de familia Clara Alejandro Obligado está siendo denunciada ahora por la familia de Clara Cecilia Errecart a quien, en un procedimiento muy cuestionado, despojó de la tenencia de su hija. Este caso se suma a otros que han exacerbado la indignación de un grupo de ciudadanos que, con quema de gomas y redoble de bombos, protestan en las calles de Mar del Plata denunciando a la jueza por corrupta. El impacto en la ciudad es enorme porque, sistemáticamente, la jueza adopta criterios que están alejados de todo sentido común.

Ya sea en la cordillera argentina o a orillas del océano atlántico, los tribunales de familia se caracterizan por su falta de respeto a los tiempos judiciales, a la salud mental de los niños afectados por sus decisiones, y falta de sensibilidad ante las familias destrozadas. Sólo parece importarles el hacer escándalo público para recibir atención, fórmula que no siempre da resultado.

En la Argentina, estos juzgados surgieron como una necesidad de dar un marco de equilibrio y solidez jurídica a quienes, por circunstancias de la vida, convierten a sus hijos en rehenes de batallas tremendas. El modo de proceder de los jueces, sin respeto por la carnadura humana de estas controversias, debería hacernos repensar todo el fuero en su conjunto.

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