Para la Nación, un mendocino no vale nada

Para la Nación, un mendocino no vale nada

El Presupuesto 2022 refrescó la polémica por los recursos que distribuye la Nación. El oficialismo local cuestiona al Gobierno de Alberto Fernández.

Diego Costarelli

Por Diego Costarelli / Senador provincial UCR

En el presupuesto nacional Mendoza aparece nuevamente discriminada. Hay un manejo discrecional de los fondos, ya que la Nación tiene puestos sus recursos en el área metropolitana de Buenos Aires. Para el Gobierno nacional, un mendocino vale menos que un bonaerense.

En el presupuesto nacional 2022, el cuarto gasto más importante está destinado a subsidios. En realidad, los subsidios no son siempre malos, el tema está en cómo se los reparte. Asimismo, este es un proyecto de presupuesto que aspira a una negociación con el FMI, lo que implicaría un pedido de reducción del gasto del Estado. Pero, ¿cómo se absorbe esa reducción del gasto y se soportan los desfasajes producidos por la inflación? Con fondos nacionales, en detrimento de lo que reciben las provincias del interior del país.

Como se puede examinar en el informe realizado recientemente por la consultora Politikon Chaco, que analiza el proyecto de Presupuesto nacional 2022, Mendoza es la quinta provincia más perjudicada en la variación anual del gasto de capital por ubicación geográfica, solo después de Río Negro, Jujuy, Corrientes y Tucumán.

Este reparto discrecional puede verse muy claramente, principalmente en tres áreas clave: energía, obra pública y transporte.

En materia de energía, para Mendoza este año no hubo subsidios, pero en cambio sí se destinaron $45 mil millones a Edenor y Edesur, que son proveedores de la provincia de Buenos Aires y CABA. Hacía muchos años que no éramos tan discriminados en esta área.

Para ponernos en contexto, recordemos que a mediados de 2019, el gobierno nacional había llegado a un acuerdo con Edenor y Edesur por las deudas acumuladas por el Estado, y traspasó su jurisdicción a la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires, a través de la firma de un acuerdo. Sin embargo, a fines de 2019, con la ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva en el marco de la Emergencia Pública, Alberto Fernández retrocedió con este acuerdo y dichas empresas pasaron a la jurisdicción nacional, volviendo de este modo a recibir los subsidios.

Si observamos que el costo de distribución de energía de AMBA subió un 9% y que la inflación es aproximadamente del 50%, concluimos en que hay una brecha bastante importante. El problema es que los fondos para soportar esa diferencia son nacionales y que el resto de las jurisdicciones no reciben nada.

En cuanto a la obra pública, nuestra provincia se encuentra entre las cuatro que no superan la barrera de los $10.000 en inversión per cápita.

Si hablamos de transporte, es importante tener en cuenta que la Nación tiene a su cargo dos jurisdicciones independientes como son CABA y la provincia de Buenos Aires, que no deberían estar incluidas en el presupuesto nacional. Según el proyecto, el interior del país recibirá para transporte $27 mil millones, mientras que lo ejecutado este año ascendió a los $28 mil millones. Es decir, habrá mil millones menos y todavía falta saber cuánto le corresponderá a Mendoza por Resolución del Ministerio de Transporte de la Nación. Este desfasaje, sin dudas, se traducirá en un ajuste de las tarifas que derivará seguramente en un resentimiento del servicio.

Hay una falta de federalismo en la aplicación de las políticas que tiene consecuencias absurdas y sumamente perjudiciales. Por ejemplo, ninguna de las tres ciudades más grandes del interior del país (Córdoba, Mendoza y Rosario) tienen la SUBE con atributos sociales.

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?