Facundo Manes oficializa su deseo principal y complica a los aliados de Juntos por el Cambio
El candidato radical de Dar el Paso, Facundo Manes, ya no deja dudas sobre lo que quiere y pretende luego de las elecciones del próximo 12 de septiembre en las que compite contra Diego Santilli, del PRO, para determinar quién encabeza la lista de diputados nacionales de Juntos de la Provincia de Buenos Aires.
“Estoy sorprendido. Es muy fuerte y valiosa la manera en que la gente se está expresando, reclamando por soluciones nuevas, frescas, que nos lleven al desarrollo y terminar con la decadencia”, dijo Manes en Loma Hermosa, donde caminó por la calle 1ro. de Mayo, se juntó con comerciantes y firmó petitorios, tantos como le acercaban los que se amontonaban a su alrededor.
Razones para pensar así no le faltan. No sólo porque es nuevo, aparece con mucha frescura, se sorprende con cada planteo de la gente que se le acerca sino porque también se observa que ha sabido fusionar esa novedad con lo tradicional de la política, el mano a mano, la charla y la recorrida con cierto folclore partidario.
Es una campaña absolutamente diferente a la de su contrincante interno, Santilli, aunque en el entorno manesista ya no lo consideran como tal, porque todas las referencias van hacia Horacio Rodríguez Larreta, a quien acusan de haber “estropeado todos los equilibrios que teníamos en la coalición por haber anticipado la batalla por la presidencia de 2023 y fundamentalmente por su deseo de conducir y jubilarlo a Mauricio Macri”, soltó un experimentado pero joven radical que maneja la agenda diaria del candidato radical.
Y en parte es así. El propio neurocientífico lo deja en claro cuando expone que “aunque nos peguen, esto no para. Este pedido de cambio, de una nueva Argentina, no tiene techo ni fecha de vencimiento”.
Más calmo, uno de los nuevos aliados que sumó el radicalismo, en el más estricto off, le confesó días atrás a MDZ. “Es muy difícil articular con los muchachos… No hay un orden ni una autoridad que defina. Vos hablas con los Manes (Facundo o Gastón), y es una cosa. Otra, parecida, pero no igual, escuchas cuando hablas con Maxi Abad (el presidente de la UCR bonaerense) y después, en muchos pueblos, unos dependen de Daniel Salvador, de Alejandra Lorden y hasta hay alguna viuda de Ricardo Alfonsín”, se quejó.
Esta pseudo pluralidad y contrapuntos sobre el diseño partidario terminan transformándose en tensiones y pequeñas zancadillas, lo que también se observa nítidamente en la campaña, donde en la mayoría de los pueblos, mientras esperan a Manes, se disputan el control del acto, hay dos o tres corrientes diferentes de pasacalles, con distintos dirigentes como protagonistas.
Tampoco contribuyen las obviedades de los dirigentes nacionales, que se pelean por el cartel nacional de candidato presidencial. Gerardo Morales, el más aliado al gobierno nacional a través de Sergio Massa y el presidente Alberto Fernández, le reprocha a Martín Lousteau su alianza porteña con su competidor futuro, Horacio Rodríguez Larreta. “El ladrón ve a todos de su misma condición”, le dedicó el senador y economista al gobernador jujeño.
A pesar de todo esto, Manes y sus pocos dirigentes de confianza no paran y realmente creen que pueden ir por más. “En las encuestas pasamos de ser doblados en votos por Santilli a estar a seis o siete puntos en la Provincia. Esperemos el domingo de la votación”, se entusiasman. Uno de los aspectos que apuntalan esa creencia es el verdadero fervor que se provoca alrededor del candidato cuando baja del vehículo antes de cada acto.
“Acordate que en 2015, cuando fuimos a las PASO contra Mauricio Macri, perdimos 28 contra 4. Ahora, lo mínimo, estamos 21 a 17. Te lo traduzco. Nosotros cuadriplicamos nuestra base electoral y ellos no solo se estancaron, sino que perdieron”, relató un radical que está en el día a día de la campaña bonaerense.
La ironía es que Rodríguez Larreta, que hace campaña también de manera solitaria por la Provincia, mientras que Santilli está en otras localidades en ese mismo momento, lo que pretendía era empezar a desplazar la figura del expresidente dentro del frente opositor.
“Seis puntos menos en las PASO no es lo mejor que puede presentar, mientras que nosotros seguimos creciendo”, se entusiasman, no ya con estas elecciones, sino por las futuras, en las que, optimistas, creen que estarán en óptimas condiciones de discutir de igual a igual con sus aliados de Juntos por el Cambio.