La enorme maquinaria para aprovechar electoralmente la pobreza

La enorme maquinaria para aprovechar electoralmente la pobreza

El Gobierno provincial y el nacional ejecutan una enorme maquinaria de asistencialismo para enfrentar la crisis, pero también para aprovechar políticamente esa ayuda. Dos décadas después de la peor crisis social, hay más familias marginadas y solo se sofisticaron los mecanismos.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

Es casi rutinario y es parte de la matriz política. Bolsones de comida. Merenderos y comedores que contienen la demanda urgente. Garrafas a precio más bajo. Planillas para aspirar a planes sociales. Asistencia directa con bienes. Todo, con la información necesaria para que, quienes acceden, tengan claro cuál es "la mano que da": el aparato político del Gobierno nacional o provincial que además de atender las urgencias ponen en marcha su propia maquinaria para aprovechar la fragilidad social, la pobreza y vulnerabilidad para buscar votos. En una provincia con la mitad de la población con carencias económicas o estructurales, el asistencialismo es el mecanismo político más usado por los partidos populares para generar empatía. A 20 años de la peor crisis social desde el retorno a la democracia, la realidad no cambió; solo se sofisticaron los métodos. 

Entrega de electrodomésticos en Buenos Aires

Oficialismo y oposición se cruzan acusaciones por el uso de esa ayuda y ambos tienen razón. La Provincia utiliza las vías de ayuda social que tiene para vincularlos a la política y en los últimos meses se potenció en municipios "opositores" como Maipú y San Rafael. Y la Nación vuelca transferencias y ayuda a través de las oficinas que son manejadas por La Cámpora (como la ANSES) y obviando canales institucionales. 

Asistencialismo

El Gobierno de Mendoza, a cargo de Cambia Mendoza, tuvo que multiplicar la ayuda social desde que todo cerró. La forma de aplicar esas transferencias fue vía organizaciones sociales. De entregar 10 mil módulos alimentarios a las organizaciones sociales para que distribuyan, se pasó a 40 mil. Y en algunos casos de 2500 mensuales por cada una, se pasó a 2500 semanales. La vinculación con esas organizaciones, muchas ligadas con el oficialismo nacional, tuvo otro objetivo secundario durante la pandemia: evitar conflictos en la calle. Suarez ganó tranquilidad transfiriendo recursos a agrupaciones como el Movimiento Evita. Esa acción y el diálogo hicieron que no hubiera protestas grandes y tensión en la calle aún a pesar de las diferencias. 

Ahora la entrega de bolsones comenzó a reconvertirse en la apertura de merenderos y comedores donde la vinculación política también está presente. Se abrieron 1000 sitios de ese estilo en Mendoza. 

Cambia Mendoza tiene en sus filas a Barrios de Pie, organización que tiene arraigo territorial y que maneja el área social de la provincia. Muchos de los comedores y merenderos están gestionados por ellos. La misma organización también recibe recursos nacionales, como muchas otras, como planes sociales. Desde el PJ acusan que Barrios de Pie "planillea" a quienes asisten a los merenderos y comedores y aprovechan políticamente esas acciones. Obviamente, desde el oficialismo desmienten eso.

 Como ocurrió hace 20 años con la crisis del 2001, Mendoza apeló a la asistencia alimentaria directa para paliar la crisis. En aquellos momentos el sistema fue informal porque no había estructuras armadas: la gente hacía colas en la puerta de los supermercados y se repartían bolsones con alimentos que los propios negocios donaban para evitar conflictos. Luego, con la ayuda voluntaria de vecinos y militantes comenzaron a aparecer comedores. Dos décadas después, todo sigue igual pero con mecanismos políticos más sofisticados. Hoy la situación social es similar. El Estado no logró generar desarrollo, pero sí un aceitado mecanismo de asistencia en emergencia que es funcional.

Este año la actividad de asistencia social se agitó. Desde municipios opositores a Cambia Mendoza aseguraron que la Provincia monta operativos sin avisar para vacunar, vender garrafas sociales a través del plan "La garrafa en tu barrio" o cualquier otra política estatal. No hay propaganda política, pero sí el sello del Estado provincial y candidatos que ofician de gestores. La apertura de merenderos vía organizaciones afines está bajo el foco de esos intendentes. Incluso muchos usan como forma de gestión los planes "Potenciar Trabajo", que otorga la Nación. 

La delegación

La Nación obvió los mecanismos institucionales tradicionales y muchos de los planes de acción y de ayuda se gestionan sin tener en cuenta a la provincia. Como si fuera una delegación federal independiente, todas las oficinas nacionales con asiento en Mendoza responden a la órbita de la candidata Anabel Fernández Sagasti. Por eso la senadora tiene una agenda intensa. 

Pero además, las mismas oficinas también están al servicio de las necesidades electorales o de "capitalización política". Carteles de la ANSES, el PAMI y hasta del INT son una fija junto a los candidatos en cada acción. O, mejor dicho, las recorridas de campaña suelen estar nutridas con ese tipo de vinculación.

El Ministerio de Desarrollo Social de la Nación tiene penetración en la provincia a través de los Centros de Referencia y convenios directos con los municipios y organizaciones sociales. Lo mismo que ocurre con la Provincia, pero con carga invertida: los municipios de Cambia Mendoza se quejan por la ayuda directa que llega, los recursos transferidos a las organizaciones "sin que haya contraprestación" y el empoderamiento informal que eso implica. 

La ANSES será nuevamente un lugar clave. Con la política de "poner plantita" en el bolsillo antes de las elecciones generales, el organismo previsional será la caja y la ventanilla de consulta para todo. Anabel Fernández Sagasti no solo controla la conducción de la delegación local de ANSES, sino las UDAI (oficinas departamentales) y tiene vinculación estrecha con Fernanda Raverta. La elección es difícil de revertir, pero la promesa interna del PJ local es al menos mejorar el desempeño. 

Las PASO sirvieron no solo para posicionarse. También fue una "encuesta" para evaluar el efecto de las campañas intensivas y dónde debe ajustar cada partido para mejorar. Por eso hay un grupo de departamentos donde oficialismo y oposición apostarán fuerte. Maipú, San Rafael, Malargüe, San Carlos y San Martín es donde estará el foco para tratar de afianzar o revertir resultados. 

8 de cada 10 hogares pobres reciben ayuda directa. 

La activa participación de los estados evitó que la crisis sea más grave aún. "Las políticas activas habrían logrado contrarrestar, al menos en algunos indicadores, un escenario crítico para amplios sectores sociales, con un contexto internacional adverso, devaluación con efectos inflacionarios y recesión de la actividad", advirtieron desde el Observatorio de la Deuda Social de la UCA, que analizó el impacto de la pandemia. Sin embargo también ocurrió la vinculación política con esa asistencia.

El problema de fondo es la dependencia. En Mendoza, como en todo el país, 8 de cada 10 hogares pobres reciben y dependen de algún plan de asistencia social estatal. En los hogares donde tienen ingresos de clase media baja, el 45% recibe alguna ayuda directa. El mecanismo cierra. 

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?