Un arrepentido vuelve a poner contra las cuerdas a un senador peronista

Un arrepentido vuelve a poner contra las cuerdas a un senador peronista

La firma de un preacuerdo judicial abrió las puertas de una nueva crisis institucional en la provincia gobernada por Omar Perotti.

MDZ en Santa Fe

La institucionalidad en Santa Fe vuelve a estar bajo la lupa, a raíz de un preacuerdo firmado entre la Justicia y Leonardo Peiti, un empresario acusado de manejar el juego clandestino en esa provincia. Según trascendió esta semana, el hombre detalló el pago de coimas a encumbrados dirigentes políticos, quienes le brindaron la protección necesaria para montar un negocio sin riesgos durante años.

La rúbrica del preacuerdo -que le permitiría a Peiti reducir su pena a la mitad, a cambio de ser admitido como arrepentido- es un nuevo capítulo dentro de una megacausa iniciada a principios de 2020, cuando se produjo el asesinato de un gerente bancario en el casino City Center de Rosario. A partir de ese hecho, los fiscales tiraron de la cuerda y echaron luz sobre una red de juego ilegal, que hasta aquí se llevó puesto a dos fiscales y amenaza con cargarse al senador provincial Armando Traferri.

Tal como contó oportunamente MDZ, Traferri es uno de los señores feudales de Santa Fe. Desde su banca en el Senado como representante del departamento San Lorenzo, lidera el interbloque que supo colocar a la vicegobernadora Alejandra Rodenas (quien compitió junto con Agustín Rossi en la última PASO) y que viene actuando como contrapeso dentro del peronismo al gobernador Omar Perotti.

Según los primeros trascendidos, durante su confesión para acogerse al régimen de arrepentido, Peiti brindó detalles sobre supuestos sobornos a legisladores. Se habría hablado de sumas cercanas a los 250.000 dólares, que habrían ido directamente a los bolsillos de Traferri y otro dirigente, de extracción radical, según contó Aire de Santa Fe.

Traferri ya fue nombrado por el exfiscal Gustavo Ponce Asahad -uno de los funcionarios judiciales detenidos por la investigación- como supuesto organizador de la red de juego clandestino. También apareció en la declaración de la viuda de David Perona -un "colega" de Peiti-, quien directamente blanqueó que su esposo le habría pagado unos 8 millones de pesos para la campaña electoral.

El camino

En caso de que los fiscales comprueben la veracidad de los dichos del empresario, podrían solicitar un desafuero, lo que volvería a generar una crisis institucional como la que ya se vivió a finales de 2020, cuando los senadores rechazaron un pedido similar. En Santa Fe, los representantes de los departamentos cuentan con una amplia inmunidad, que los protege incluso de ser llamados a declarar como imputados.

En aquella oportunidad, el escrito de 18 páginas presentado por los fiscales Luis Schiappa Pietra y Matías Edery solo lograron el aval de cuatro senadores (sobre un total de 19 que tiene la Cámara) pertenecientes al interbloque “Lealtad”, el más cercano a Perotti. La solicitud fue incluso rechazada por el grupo de radicales, que se sospecha tienen un pacto a libro cerrado con Traferri, lo que alimenta versiones de todo tipo.

La causa del juego clandestino fue utilizada en más de una ocasión por el gobernador Perotti para avanzar en contra de los senadores, el verdadero “poder real” en el interior santafesino. Si bien el rafaelino se alió a ellos para llegar a su cargo, una vez en la Casa Gris se encargó de plantarles oposición, lo que le valió más derrotas que victorias hasta aquí, pues la mayoría de las leyes enviadas a la Legislatura no prosperaron.

En la última elección, los senadores jugaron dentro de la lista que encabezó el ex ministro de Defensa Agustín Rossi. En aquella semana frenética de cierre de listas, los legisladores posaron junto a Rossi en los pasillos del Edificio Libertador, en abierto desafío no solo a Perotti sino también a Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, quienes habían bendecido la nómina que finalmente ganó la interna.

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