Una crisis política que dejó en evidencia como nunca antes el relato K

Una crisis política que dejó en evidencia como nunca antes el relato K

La entronización del gobernador tucumano Juan Manzur, fervoroso antiabortista, como jefe de Gabinete marca la clara vocación de mantener el poder como sea en la declinante coalición gobernante. Los derechos de las mujeres y las minorías, una anécdota.

Nicolás Attias

Nicolás Attias

Las horas de zozobra que vive el Frente de Todos tras la paliza electoral expusieron que no existe vocación por el cuidado institucional en la coalición gobernante, si no que lo único que importa es retener las porciones de poder que se pueda e intentar recuperar, a como dé lugar, algo de los votos perdidos en las PASO del pasado domingo.

El peronismo, y sus distintas corrientes, no están formateadas para aceptar de buena gana una derrota electoral. El duro traspié no hizo más que agudizar el cisma interno, con la renuncia masiva de los funcionarios K que se tradujo en una especie de fuerte extorsión para condicionar aún más la mediocre gestión de Alberto Fernández, que la gente le pagó con una oleada en contra de votos.

A la vez, estas "suturas" forzadas y apuradas en el gabinete presidencial dieron lugar a otras lecturas. El falso progresismo que cruza al relato oficial, que se empalagó con las banderas de la ley del aborto y la defensa de la mujer, pero que acaba de ubicar a un dinosaurio como jefe de Gabinete: el gobernador de Tucumán, Juan Manzur, a quien la actual ministra Elizabeth Gómez Alcorta lo había denunciado en la Justicia por impedir un aborto.

El tucumano siempre resistió la aprobación de la ley del aborto legal y gratuito e impuso en su provincia un férreo control para que la norma no avanzara en el Congreso en 2018 y 2020. Incluso marchó personalmente junto a los "celestes" en Tucumán junto al muñeco del bebé gigante. 

El caso paradigmático por el que ahora lo cuestiona el feminismo es el de "Lucía". Manzur estuvo en el centro de la polémica en febrero de 2019 por el caso de la nena de 11 años que fue violada por la familia de su abuela. “Se hizo lo que la familia solicitó”, explicó para salir del paso y justificar que se le impidiera abortar. 

“Quiero que me saquen esto que me puso adentro el viejo”, dijo la menor violada en Cámara Gesell, según trascendió a la prensa. Pero Manzur, impávido y con la Justicia bajo su control como ocurre con los feudos del norte, mandó a que se le practicara una cesárea. Pero el recién nacido de solo 23 semanas no logró sobrevivir.

Historia mata relato. Estos antecedentes del nuevo jefe de Gabinete de Fernández dejan al desnudo la fragilidad de las convicciones que supuestamente defiende el partido gobernante. 

Además, entre otras cucardas, Manzur muestra haber sido el ministro más millonario de la era kirchnerista.  Entre 2003 y 2014, mientras era funcionario provincial y nacional, su patrimonio se multiplicó por 42. 

A fines de 2014, según las declaraciones juradas que los integrantes del Gabinete presentaron ante la Oficina Anticorrupción (OA), Manzur era el miembro de ese cuerpo más millonario: ostentaba un patrimonio neto de 16.041.000 pesos, unos diez millones más que Ricardo Echegaray, quien le seguía en la lista de ricos, y once más que Florencio Randazzo, el tercer funcionario en esa medición que publicó el sitio web Chequeado.

Su principal padrino político y quien lo introdujo en las ligas grandes no lo deja bien parado. Se trata del también tucumano José Alperovich, actual senador con un largo pedido de licencia tras ser de denunciado por abuso sexual por su sobrina.

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