Anabel Fernández Sagasti y el duro camino para, al menos, salvar la ropa en noviembre

Anabel Fernández Sagasti y el duro camino para, al menos, salvar la ropa en noviembre

Sin margen para dar un golpe de timón en la campaña, la apuesta es recuperar votos peronistas que se dispersaron en las PASO. Habrá un crecimiento porque no se computarán los votos en blanco y otra vez atará su suerte a la de Alberto, pero con los mismos planteos de cambios que hace el kirchnerismo.

Marcelo Arce

Marcelo Arce

Salir rápidamente del impacto que causó el resultado del domingo, reorganizar la campaña sin demasiado margen para dar un golpe de timón, apostar a recuperar al menos una parte del voto peronista que se dispersó en algunos candidatos de las terceras fuerzas y, sobre todo, volver a esperanzarse con que el gobierno de Alberto Fernández recupere la iniciativa para que ellos a su vez puedan subir un poco.

En trazos gruesos ese es el plan trazado para noviembre por el Frente de Todos mendocino después de la derrota dura en las PASO, que lo dejó casi 19 puntos por debajo de Cambia Mendoza y con un caudal electoral en la provincia que quedó muy cerca de su piso histórico.

La forma de contabilizar los votos en blanco en la elección general ya de por sí los dejará en un porcentaje, si mantiene lo obtenido en las internas abiertas, que llegará al 29%. Esto es porque, a diferencia de las PASO, el ese volumen de votos válidos no serán computados. Es decir, de por sí apuestan a ese crecimiento natural que, obviamente, también tendrá el oficialismo para hacerlo llegar a una cifra que rondaría el 47%.

Anabel Fernández Sagasti daría señales esta misma semana de que está dispuesta a recuperar terreno. El resultado de este domingo fue un golpe para ella: se sabía desde antes que la derrota iba a ser dura y que un resultado por debajo del 30% iba a tener sensación de fracaso. Por el momento no se esperan grandes cambios en la estrategia de marketing adoptada en la campaña realizada hasta aquí.


El resultado no pone en riesgo el primer objetivo que es lograr su reelección en el Senado. El FdT debería caer demasiado dentro de dos meses y alguna de las terceras fuerzas que quedó bien posicionada (la Izquierda o el Partido Verde) deberían crecer más de 10 puntos para llegar a ser la primera minoría y arrebatarle a la legisladora hiperkirchnerista su lugar cerca de Cristina.

Uno de esos frentes ya puso en marcha una estrategia. Los verdes saldrán a pedir el voto con la sugerencia de que la gente entienda que Alfredo Cornejo ya ganó y que las elecciones generales se presentan como una oportunidad única para impedir que Sagasti vuelva al Congreso y afectar así las mayorías del kirchnerismo en el Senado a partir de diciembre. El plan tiene ribetes épicos para su principal involucrado, el candidato a senador nacional Marcelo Romano. El peronismo deberá perder una cantidad de votos impensada y el Partido Verde crecer más allá de los 20 puntos. Pero la búsqueda de la hazaña para quienes en cierta medida se convirtieron en la sorpresa de la elección ya está en marcha.


¿De dónde apuesta a crecer el peronismo? Por un lado intentando recuperar votos peronistas que fugaron hacia propuestas como las del Partido Federal o Compromiso Federal que, si bien pasaron el filtro de las PASO, podrían diluirse de cara a la votación definitoria que se viene. También, con los intendentes ajustando la elección en dos bastiones propios en donde resultaron derrotados como fueron Maipú y San Rafael. Pero otra vez FdT mendocino terminará atando su suerte a la de Alberto.

Anabel se encaminaba a perder en Mendoza, pero terminó arrastrada por la ola de votos en todo el país en contra del Gobierno nacional. Y es una de las que reclama, junto al kirchnerismo claro está, pero también en sintonía con los gobernadores del oficialismo, medidas por parte del presidente que no solo abarquen cuestiones económicas. Sino que se traduzcan también en cambios en el gabinete.

El resultado de las urnas (que podría ser peor dentro de dos meses más allá de la expectativa que buscarán generar ) es una señal de alarma de que el proyecto político de Fernández Sagasti para el 2023 está dañado. Pero por ahora tiene a su favor el hecho de que todo el peronismo mendocino está incluido en la debacle.

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