El ministro que quiere "tranquilizar la economía", pero casi no habló del principal problema

El ministro que quiere "tranquilizar la economía", pero casi no habló del principal problema

El Ministro de Economía Martín Guzmán estuvo en Mendoza en plan de campaña. Aprovechó la veta que se abrió en campaña para cuestionar la deuda heredada. Dijo que la inflación baja, pero en términos relativos. La pelea por la distribución de fondos.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

La matemática es una ciencia exacta. La economía no. Y, mucho menos, la política. Por eso las cuentas que el ministro de Economía, Martín Guzmán, y el Gobierno de Mendoza hacen no son iguales. Usan la matemática para arraigar, pero las visiones son muy distintas: el ministro Nacional dijo el viernes en la Provincia que hay ecuanimidad. "desde Nación no hay ningún tipo de discriminación hacia Mendoza", expresó. En simultáneo, el Gobierno local mostró datos donde se ve un problema crónico de desigualdades en la distribución de recursos y otros nuevos, relacionados con las transferencias de fondos durante la pandemia. En ambos cuadros Mendoza está en el fondo de la tabla. 

Guzmán vino a la provincia para respaldar a los candidatos del oficialismo. Lo hizo en un plano más técnico que político, pues su perfil no es el de un "caminante de campaña". También ocurrió en un contexto particular: el presidente Alberto Fernández hoy tiene una realidad que incomoda a los candidatos, en particular en Mendoza y por eso no es tan bienvenida su presencia. Guzmán tiene un impacto inocuo en general, pero trató de bajar línea para mostrar "tranquilidad económica" de cara a las elecciones y el futuro. Otro dato curioso: problemas como la inflación y el desempleo, que son variables que marcan la crisis económica, golpean menos al Ministro que al Presidente, quien según las encuestas es el más perjudicado por las crisis diversas. 

Guzmán aprovechó una veta que se abrió y donde el kirchnerismo se siente más cómodo para discutir: la deuda y la herencia negativa que vuelve como reclamo al gobierno anterior. Por eso redundó en argumentos para explicar que durante la gestión anterior se tomaron créditos inconvenientes que usaron para pagar deuda y fugar capitales (usó otros términos, pero a eso apuntó). La base de los "postulados" del Ministro es "tranquilizar la economía", un concepto casi psicológico. 

En ese plan, hubo poco desarrollo para el principal problema en la vida cotidiana y que más incomoda al Gobierno: la inflación. Guzmán puso el análisis en conceptos relativos: dijo que la inflación está bajando, sin mencionar que en medio año ya superó la meta que él había establecido para todo el año. "La inflación se agrava cuando nos quedamos sin dólares, eso pasó en la gestión de Juntos por el Cambio. Cuando lo productivo queda ausente se exporta menos, y se produce un salto en tipo de cambio y en la inflación, y la forma de resolverlo no es solo vía la política monetaria.  "Dijimos que a partir de marzo la inflación se iba a ir reduciendo. Es lo que viene ocurriendo y esperamos que esta tendencia continúe", dijo el Ministro, sin mencionar el real estado de situación. 

La relación política entre Guzmán y La Cámpora (el ala más fiel del cristinismo) parece saldada. La anfitriona de la visita fue la senadora y candidata Anabel Fernández Sagasti. 

IMPSA se transformó en escenario político.

La recorrida por la Provincia tuvo otro momento que ya se transformó en tendencia: visitar IMPSA. Casi como si fuera un museo, cada funcionario nacional que viene a la Provincia incluye una recorrida por esa empresa rescatada. Hasta ahora hay más visitas políticas que hechos alrededor de IMPSA. El Ministro no tuvo contacto institucional con ninguna autoridad de la Provincia. 

 

El quiebre en la relaciones políticas e institucionales parece normal, pero no lo es. Guzmán obvió cualquier contacto con el Gobierno de Mendoza, con el que conviven como funcionarios De hecho es un Ministro respetado internamente; por sus modos y por su formación. Claro, el problema es cómo se ejecutan las medidas. Allí es donde comienzan las diferencias. 

En las transferencias por habitante, Mendoza está en el fondo de la tabla con 3001 pesos, según los cálculos del Gobierno provincial.

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