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El duro revés para Axel Kicillof que perjudica a la provincia de Buenos Aires

La provincia de Buenos Aires continúa en default, ya que los acreedores emitieron un comunicado en el que rechazan la última oferta del gobernador.
Foto: Télam
Foto: Télam

La provincia de Buenos Aires sigue en default: los acreedores agrupados en el “Grupo Ad hoc” emitieron un comunicado en el que rechazaron la última oferta de Axel Kicillof, la que fue aceptada por un único bonista minoritario. Lo que llamó la atención en este nuevo round entre las partes es la dureza en el tono del mensaje de los tenedores de papeles bonaerenses: “independientemente del resultado de la oferta, el cínico enfoque de la Provincia durante el proceso de reestructuración, que incluyó 21 ofertas fallidas, repercutirá negativamente en la reputación de la Provincia en los mercados de crédito internacionales”.

En la actualidad, la enorme mayoría de las provincias argentinas pudo acordar con sus bonistas una restructuración de la deuda, algo que también hizo, aunque sin mejorar la confianza de los inversores, el Gobierno nacional de la mano de Martín Guzmán. La Rioja es la que está junto a Buenos Aires en la posición más extrema. Otras 9 provincias firmaron diferentes acuerdos.

¿Qué es lo que destacan los acreedores de PBA? Básicamente lo siguiente:

  1. El proceso, bajo el cual la Provincia negoció la revisión de la oferta de canje, fue defectuoso y no representó un proceso de negociación en buena fe. Además, se utilizaron en forma extensiva elementos coercitivos en la estructuración de la oferta que representan un abuso de las cláusulas de acción colectiva.
  2. En lugar de encolumnar a todos los bonistas detrás de un amplio y consensuado acuerdo, la oferta penaliza a los bonistas que se encuentran en desacuerdo con una diferencia material en el recupero, en relación con los que aprueban la oferta.
  3.  Esto es contrario al propósito de las cláusulas de acción colectiva y habilita a una minoría a imponer su voluntad a la mayoría. Al recurrir a estas tácticas, la Provincia solo resalta la falta de una amplia aprobación por parte de los bonistas, que solo podía ser alcanzada si incluía al Grupo Ad Hoc.

La demora en alcanzar un acuerdo no es gratis. Siempre en los entendimientos se incluyen los intereses devengados hasta la firma de la restructuración de la deuda, ya sea pagándolos en efectivo o bien con un nuevo bono. En el interín, se complica el acceso de la provincia a créditos de organismos internacionales que siempre ven con recelo los incumplimientos de la deuda de los beneficiarios de créditos.

Lo que no afecta es un eventual acuerdo de la Argentina con el FMI según señalara días atrás el vocero del organismo Gerry Rice. En todos los casos el lobby de los acreedores en Nueva York y en Washington igual se hace presente en cada discusión que involucre la asistencia al país. Seguramente también la política hace su juego: si el gobierno nacional no quiere hacer un acuerdo con el FMI antes de las elecciones, menos Axel Kicillof estará ansioso por lograr un entendimiento para salir del default con acreedores por poco más de u$s 7.000 millones.