El discurso antipolítico y directo de Facundo Manes
Facundo Manes ya no es la estrella que sorprendió a una apática dirigencia política. Ahora aparece mucho más terrenal para los medios y “el círculo rojo”. Pero eso no le impide disfrutar como ningún otro candidato las caminatas, las charlas con comerciantes y los militantes radicales que se le abalanzan para una foto o selfie, que se utilizará como un improvisado afiche de campaña.
Se nota que su constante gira proselitista tiene mucho de artesanal, menos estudiada y focalizada como la de sus socios del PRO. No lucen prolijas, pero tampoco armadas. Y hay una gran diferencia entre su comunicación posterior con el acto en sí.
Sucedió hace una semana en General San Martín, cuando luego trascendieron imágenes de su campaña que no habían sucedido en esa ocasión. Alguien pensó que era “divertido” mezclar su paso por el municipio hace algunos años, cuando Gabriel Katopodis era el intendente. Él y su esposa, Nancy Capelloni, lo recibieron en medio de su recorrida de presentación de su libro y charlas que hacía por los municipios.
Hace cinco días se conoció un “spot” donde se lo ve junto con ellos, entre otras recientes actividades de campaña. Tal es el desorden que nadie se atreve a aseverar si fue “picardía” o descuido. Lo que sí quedó claro es que algo provocó, ya que Capelloni tuvo que salir a aclarar que ella ahora es la primer candidata a concejal por el Frente de Todos y que apoya la lista de Victoria Tolosa Paz.
Los muchos radicales que conocen de política, y que apostaron desde el minuto cero por la “espontaneidad y frescura” de Manes reconocen que la campaña es “algo caótica” y que no le suma al neurocientífico que “hable como político”, como cuando dice, justamente, que “no me gusta que me vean como político”.
“Cree que nosotros lo dejamos pasar, pero no. Nos duele, nos ubica como no se qué, unos tipos que lo único que hacen es hablar, cuando él es candidato porque estamos nosotros acá, desde hace años trabajando”, dijo un candidato radical que igual reconoce que lo hizo “sin mala intención. Es así. No es, ni siquiera, políticamente correcto jajaja”, ríe con picardía.
En San Justo, La Plata, Lomas de Zamora y en el interior, su discurso y postura es la misma. Machaca sobre temas elementales, pero quienes lo escuchan, a diferencia de lo que suceden con otros, le creen a este candidato. “Lo que pasó en Olivos es una terrible muestra de lo que vengo diciendo desde hace años. Que la Argentina necesita una imprescindible revolución ética y moral”.

“Sin una revolución ética y moral no vamos a poder desarrollarnos. No es aceptable que los que tienen que dar el ejemplo, cumplir las normas y reglas que ellos mismos impusieron hagan exactamente lo contrario”, dijo Manes sobre las fiestas clandestinas que se hicieron en Olivos.
En tono electoral, el candidato radical dijo que “la sociedad tendrá la oportunidad de castigar en las urnas este tipo de accionar. Necesitamos respuestas nuevas y abandonar ya las prácticas que siempre nos conducen a nuevas frustraciones”.
En Avellaneda, donde se juntó con un grupo heterogéneo de jóvenes, les dijo que “tenemos una deuda de ingenio con ustedes. Tienen muchísima razón en no creer en nada. A diferencia mía, que en mi tiempo era posible progresar con sacrificio, esfuerzo y estudio en el país, a ustedes eso no les pasa, no ven esos ejemplos”.
“Les pido que no aflojen, que estudien, que aprendan, que investiguen. Que sean libres. Ningún político les va a dar trabajo. Si estudian, se forman y tienen vocación, todo eso le dará más libertad para cumplir sus sueños”, les pidió casi como una súplica.
Algunos lo acusan de tener más diferencias con el gobierno de Cambiemos que con el kirchnerismo, algo que Manes pública y privadamente desmiente. Sí cree que aún no se ha hecho la severa autocrítica, imprescindible, para no repetir los errores que cometió el gobierno de Mauricio Macri.
“Celebro un montón de decisiones adoptadas por el gobierno de Cambiemos”, dice Manes, dejando en claro que no fue el suyo. “La apertura al mundo, el respeto por las libertades públicas y las instituciones son valores básicos e imprescindibles. Pero faltó una revolución educativa y unir a los argentinos”.



