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La política toma posición contra Bento, mientras el juez avanza en el control de la elecciones

Tanto el Gobierno como el Frente de Todos entienden que el cuestionado juez no puede intervenir en materia electoral en los próximos comicios y, con diferencias de forma, impulsarán su apartamiento. Qué papel juega cada uno, ante un juez que en su caída intentó tomar rehenes dentro de la política.
Foto: Pachy Reynoso / MDZ
Foto: Pachy Reynoso / MDZ

La dirigencia política mendocina habla poco, muy poco del tema en público. Pero eso no implica que la delicada situación del juez Federal Walter Bento, imputado por corrupción, no los afecte. Todo lo contrario.

Las dos fuerzas políticas más importantes, Cambia Mendoza y el Frente de Todos, ya tiene decidido pedir el apartamiento del magistrado que ostenta la competencia electoral nacional en la provincia y lo harán alarmados porque el juez, acorralado por la Justicia, ya dio señales de que buscará tomar rehenes dentro de la política para intentar zafar de su situación.

El gobierno hizo público algo de esto. Rodolfo Suarez ratificó que la intención del frente electoral oficialista que lidera es solicitar el apartamiento de Bento aunque todavía los abogados partidarios no logran definir el cómo. "No me gusta como ciudadano y como gobernador que haya un juez cuestionado. La Justicia tiene que llegar a fondo y está actuando. No sé si se lo puede recusar como juez electoral porque a un juez se lo cuestiona frente a un determinado conflicto. Es obvio que no es bueno que un juez cuestionado lleva delante un proceso electoral pero hay que dejar actuar a la Justicia”, fue la definición del Gobernador hace unos días en una entrevista televisiva. La clave aquí es saber qué hará Alfredo Cornejo, quien seguramente encabezará la campaña de Cambia Mendoza y es el más decidido a solicitar el apartamiento del juez.

Anabel Fernández Sagasti comparte la preocupación de los radicales en este asunto. Aunque difiere en las formas: para la senadora del Frente de Todos los partidos deben acudir en forma conjunta a solicitar el apartamiento de Bento una vez que sean constituidos los frentes electorales, es decir, días después del 14 de julio próximo.

En Tribunales Federales habrá movimiento antes de la feria.

Mientras tanto, como si nada estuviese sucediendo a su alrededor, el juez ya comenzó a ejecutar los primeros actos útiles en materia electoral y lanzó el cronograma de votación con notificaciones que comenzaron a arribar a los partidos. Cuando fue imputado por la Justicia a principios de mayo, Bento se lanzó a través de mensajes telefónicos a tratar de conseguir algún tipo de respaldo en su caída. Fueron decenas de chats los que lograron ser recuperados en el marco de la investigación judicial, aunque muchos otros no, en dónde quedó explicitado que el magistrado buscó contactarse con los principales dirigentes de la provincia. Bento borró el historial de muchas de sus conversaciones, aunque sugestivamente dejó otras. 

¿Qué leyeron muchos luego este accionar? Que el juez, acorralado, tomó a muchos dirigentes políticos y judiciales como rehenes para garantizarse cierta protección ante lo que se viene en el Consejo de la Magistratura. Y en este contexto a todos les preocupa la manipulación que ahora pueda hacer con la formidable herramienta de presión que tiene en sus manos, como es el manejo de la cuestión electoral.

Por la suspensión

En Mendoza, la UCR sostiene que los representantes de Juntos por el Cambio en el órgano de selección y remoción de los jueces están convencidos de impulsar primero la suspensión y luego la destitución de Bento si es que, como se supone, la causa judicial avanza.

El kirchnerismo sostiene que irá por el mismo camino en el Consejo. Primero porque, en realidad, Bento no es un juez de Comodoro Py que esté bajo el radar de Cristina Kirchner en algunas de las causas que la involucran. Y segundo, porque entienden que la llave del futuro del juez no está en manos de la política, sino en la de los tres magistrados que también conforman el Consejo y que son, en definitiva, quienes podrían llegar a salvarlo por alguna actitud corporativa.

Hay más. Si así lo decidiese, al FdT se le hará muy difícil sostener a quien está acusado por corrupto. Bento está siendo investigado por la justicia Federal en diez acusaciones de cohecho en el marco de siete causas. Como imputado en una investigación en la que se lo acusa de ser el jefe de una asociación ilícita que otorgaba beneficios judiciales a cambio de soborno, deberá explicar, entre otras cosas, el formidable patrimonio que acumuló tanto él como su familia y los centenares de viajes al exterior que realizó durante el tiempo que lleva en su cargo.

Estos dos días que se vienen serán clave. Este martes prestará declaración indagatoria Marta Isabel Boiza, la esposa de Bento y también funcionaria judicial, y el miércoles será el turno del propio juez.  Tras la feria de dos semanas, el fiscal Dante Vega decidirá si avanza o no con el procesamiento.

¿Qué papel viene jugando Sagasti en esta historia? Es muy difuso. Por un lado fue sugestivo que no apareciera en los chats del juez en los que aparecen muchos dirigentes de peso de la provincia y esa ausencia alimentó las sospechas de que, efectivamente, Bento eligió que huellas dejar y cuales no en su teléfono intervenido por la Justicia.

El entorno de Anabel lo desmiente de manera rotunda, pero desde que la causa comenzó a tomar forma, allá por febrero de este año, fueron incesantes los rumores de que el kirchnerismo presionó a Vega para que la imputación no se produjera hasta después de las elecciones. Esas mismas fuentes son las que confirman, a su vez, que Anabel efectivamente habló con Vega de la causa pero con un objetivo contrario al que se menciona: sostienen que la influyente senadora K le recomendó a Vega avanzar, pero cubriéndose las espaldas. O dicho de otra forma, que impute a Bento, pero asegurándose de tener las pruebas suficientes como para sostener su acusación y poder resistir así las presiones que, como estamos viendo, se están desatando.