La estrategia de poder detrás de la candidatura de Suarez

La estrategia de poder detrás de la candidatura de Suarez

El gobierno apunta a hacer la "mejor elección del país" para sustentar el proyecto político de venderse como el modelo antagónico de Alberto Fernández. La base de la campaña será el manejo de la pandemia, en donde Suarez es protagonista. El gobernador queda con salida garantizada si el plan resulta.

Marcelo Arce

Marcelo Arce

Hace muchos, muchos años ya, treinta por lo menos, un grupo de dirigentes de Mendoza pensó que podía trasladar su experiencia de gestión que consideraban modelo y exitosa, de acá, al resto de país. Así fue como nació el recordado “equipo de los mendocinos” que fue la base del proyecto político de José Octavio Bordón quien, a mediados de los 90, tuvo su pico con la chance cierta de llegar a la presidencia disputándole el poder a Carlos Menem. En cierta forma esa fantasía se renueva hoy pero con distinto color político y con otros protagonistas, claro está. Fue el peronismo provincial de aquella época quien encarnó esa idea. En la actualidad, son los radicales quienes están decididos a perseguir el sueño.

Esa es la base de la decisión de Alfredo Cornejo y de Rodolfo Suarez, que terminan forzando una interpretación de la Constitución provincial para que el gobernador, como suplente, figure en las listas de candidatos a senador nacional cuando está impedido para hacerlo. El Gobierno considera a estos comicios como un hecho mucho más importante que una legislativa de medio término en la cual se plebiscita la gestión y jugó a poner todas la carne al asador para hacer “la mejor elección del país” ,según relataron, y poder exportar así el modelo de administración de Mendoza.

¿Detrás de qué? En primer lugar del proyecto político nacional de Cornejo que volvió a tomar algo de fuerza por las perspectivas electorales de la UCR con la postulación de Facundo Manes, quien aspira a ganarle en primera instancia al PRO la interna de Juntos por el Cambio. Para luego tratar de conseguir el mejor resultado posible en la provincia de Buenos Aires en la competencia con el Frente de Todos.

Para ello el plan está trazado. Con el gobernador y dos exgobernadores metidos de lleno (se suma Julio Cobos en la boleta como diputado) la idea será vender al modo de gestión mendocino actual como el más contrapuesto al de Alberto Fernández y Cristina Kirchner. Mucho más distinto aún, están convencidos, que el de Horacio Rodríguez Larreta en la Ciudad de Buenos Aires. Demasiado para diferenciarse de manera contundente no hay. Pero en un tema sí están confiados de que podrán sacar chapa: el manejo de la pandemia. Este será, sin dudas, uno de los asuntos más discutidos en la contienda. Los otros, serán la inflación y la marcha de la economía.

Pero ese espacio expectante y cuestionable de Suarez en la lista no responde solo a una estrategia partidaria. Tiene que ver también con la preocupación de un gobernador que entiende, como les pasa a casi todos los mandatarios de Mendoza, que a partir del segundo año comienza a licuarse su poder y a tener problemas de gobernabilidad porque no tiene la chance de buscar una reelección. Y existe un motivo mucho más especulativo también. “Supongamos que el Alfredo decide volver a la gobernación en 2023 y sale del Senado. ¿A quién íbamos a poner de suplente para que eventualmente lo remplace como parte de este proyecto de poder?  No valen más precisiones para la pregunta que lanzó un alto dirigente de la Casa de Gobierno.

Cornejo tuvo una actitud desafiante cuando fue consultado por la jugada y la minimizó explicando que se trata de “un símbolo”, esa candidatura del gobernador. "A mi me parece que no han detectado fallas y quieren encontrarlas en esto. Y la verdad es que es una candidatura suplente, un símbolo, no le afecta a nadie y no veo por qué tanto lío", minimizó.

- ¿No es una forma de darle salida a Suarez en caso de que usted sea candidato a presidente o vuelva a ser gobernador?

- Hagamos las conjeturas que se quieran, no dejan de ser conjeturas. Si es por lo que a nosotros nos conviene, si Suarez se va con los números que tiene hoy (bien altos), nos conviene llevarlo a diputado nacional en la próxima elección. No era imprescindible, es cierto, pero es bueno, tiene buena imagen y la tiene bien ganada. Es obvio que mientras sea gobernador no puede asumir, pero en 2023 sí, ahí puede. Lógico, dijo.

Para el Gobierno es “indiscutible” la legalidad de la jugada, aunque ya surgieron amenazas de impugnaciones judiciales por parte del Frente Vamos Mendocinos que se van a concretar en los próximos días cuando la Justicia Electoral cumpla con el acto formal de proclamación de los candidatos. Para Cornejo no se violenta el artículo 115 de la Constitución provincial que sostiene que “el gobernador tampoco podrá ser electo senador nacional hasta un año después de haber terminado su mandato”. Según argumentó, la Carta Magna “tiene varias cláusulas obsoletas, es de 1916, prohíbe por ejemplo que un discapacitado pueda ser funcionario público. Se entiende en ese contexto, pero hoy parece una barbaridad”.

Totalmente válido el argumento. La vieja Constitución mendocina que ya superó el siglo de vida todavía mantiene un sinnúmero de normas que han caído en desuso, aunque vigentes. Y en caso de interpretación de esa ley de leyes, no puede estar sujeta únicamente a apetencias políticas partidarias o personales.

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