Cómo se gestó el acuerdo petrolero que ilusiona al Gobierno para salir de la decadencia en el área

Cómo se gestó el acuerdo petrolero que ilusiona al Gobierno para salir de la decadencia en el área

El acuerdo entre Mendoza e YPF supone inversiones de entre 400 y 1000 millones de dólares. Para firmarlo ambas partes resignaron reclamos.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

El acuerdo entre entre Mendoza e YPF se presentó en una mesa de "concordia" que costó armar. El gobernador Rodolfo Suarez, el presidente de la empresa, Pablo González y sus equipos jerárquicos, rompieron el hielo. Incluso la visita de las máximas autoridades de la petrolera estatal se suspendió dos veces; porque también dos veces estuvo a punto de derrumbarse todo. Es lo que pasa en esa relación. La industria petrolera local depende tanto de YPF que los gobiernos están en la encrucijada "exigirles sin espantarlos". Para bajar las tensiones, el propio gobernador Rodolfo Suarez fue quien puso un paso adelante buscando lo que cree un "bien superior". El pacto supone un nuevo comienzo en la relación para bajar reclamos cruzados y en el que ambas partes se comprometen a ceder: Mendoza rebajará a la mitad las regalías en áreas petroleras que tienen alto costo de extracción, a cambio de que YPF invierta en un plan que tiene etapas según los resultados que se consigan. 

Para Suarez es trascendente, pues el contexto económico para Mendoza es complejo y en la actividad petrolera aún más. Para tener una idea: en el área mendocina de Vaca Muerta hoy no hay ningún proyecto activo. Portezuelo del Viento y las promesas de inversión de YPF son los proyectos de inversión real más tangibles que hay. 

El petróleo es una de las industrias más importantes, pero está en retracción. 

En la dura negociación hubo que compatibilizar egos, ambiciones, remendar errores del pasado y también tensiones políticas. Es que en YPF se cruzan todas esas variables. Es conducida por alguien allegado a Cristina Fernández de Kirchner, tiene en su directorio a dos mendocinos con intereses distintos como el ex gobernador Celso Jaque (quien adjudicó las áreas y los contratos que para YPF son un problema hoy) y Martín Kerchner, quien operó para que el acuerdo se haga y tuvo que vincularse con Enrique Vaquié, otro radical con el que no tiene buena relación. Justamente en la provincia también había visiones encontradas sobre cómo avanzar y fue necesaria la decisión directa de Suarez.  

Esa industria es una de las principales dentro del PBG de Mendoza, pero está en retracción. Y en gran medida depende de YPF. 

Presente y futuro

El gobernador presentó el acuerdo ponderando la iniciativa para que se explore el área mendocina de la formación Vaca Muerta. desde lo discursivo dejó en segundo plano la recuperación terciaria. Por volumen y priorización en las inversiones el plan supone prioridades invertidas: de inmediato lo que se hará es tratar de potenciar áreas ya explotadas de manera convencional para "exprimirlas" al máximo a través de nuevas técnicas. La recuperación terciaria con la inyección de polímeros es una técnica que ya se usa en el área Chachahuen y ha dado buen resultado. Por eso ya se aprobaron en total 5 plantas de polímeros en Malargüe. La explotación de esas áreas es "puro presente", pues se trata de aprovechar al máximo los yacimientos que están en decadencia.

El proyecto es ambicioso y podrían invertirse hasta 400 millones de dólares hasta 2023 para afectar a más de 300 pozos petroleros. Incluso hay una vaga idea de crear una fábrica de polímeros en Mendoza, en las instalaciones de Potasio Río Colorado. “Es un proceso que ya dio óptimos resultados en otras cuencas, por ejemplo en Manantiales Behr, que está en el Golfo San Jorge, Chubut, y por eso lo queremos trasladar a Mendoza. Las dos alternativas, el desarrollo de no convencional y el de cuencas maduras, asociadas a herramientas jurídicas de promoción que ya hablamos con algunos diputados, nos va a ayudar a ir cerrando la cuestión operativa y de financiamiento que necesitan los proyectos que firmamos con el gobernador Suarez”, dijo el presidente de YPF.

Entre las diferencias que se limaron están las deudas que Mendoza le reclamaba a la empresa, como la falta de cumplimiento del Aporte al Fondo Escolar que debe U$S 9.405.810, por área Chachahuén Sur y U$S 6.265.620,00 por el área Cerro Morado. Además se suma otra deuda por regalías mal liquidadas por $ 605.492.035,71 y U$S 7.207.093,09.

El área Chachahuén se convirtió en la de mayor actividad de las que fueron licitadas desde que la Provincia se hizo cargo de la administración de los recursos. YPF se quedó luego de la triangulación que se hizo entre los adjudicatarios originales (Ketsal - Kilwer) y un tercero que operó como intermediario: Energía Mendocina, la empresa del grupo Álvarez. Para la recuperación terciaria se reducirán las regalías un 50%. Como parte del mismo acuerdo se extenderán por 10 años más las concesiones de áreas que estaban en segundo plano, como Chihuido de la Salina, Chihuido de la Salina Sur y Paso de las Bardas Norte.

El problema de los hidrocarburos en Mendoza es el futuro, pues no se agregan reservas y falta inversión en el exploración. Por eso la preocupación. Por eso la ponderación de las señales sobre Vaca Muerta, aún a pesar de que la idea presentada por YPF todavía no es proyecto. YPF tiene pensado, y eso incluye el acuerdo, realizar dos pozos exploratorios para realizar fractura hidráulica en Mendoza. Deben empezar desde cero, pues aún no presentaron el proyecto. La inversión prevista es de 17 millones de dólares en los bloques CN-VII y Paso de las Bardas Norte. "Es una cuenca probada del lado neuquino, con una lengua que termina en Mendoza, de la cual los geólogos dicen que las expectativas son buenas. Vamos a invertir U$S 17 millones para hacer dos pozos exploratorios en el sur de Malargüe. Va de la mano de un proyecto de ley de promoción de actividades hidrocarburíferas que va a beneficiar con ventajas comparativas a este tipo de emprendimientos, ya que premia el incremental de producción", aseguró Pablo González en su visita a Mendoza. 

La falta de logística es un punto en contra para el desarrollo el área de Vaca Muerta en Mendoza. Pero el otro tipo de petróleo que sí creen que tiene futuro y que necesita mayor inversión, es el petróleo pesado. 

Hasta ahora la industria petrolera de Mendoza no había logrado repuntar al nivel que provincias vecinas como Neuquén. Incluso se revirtieron inversiones en Vaca Muerta (por parte de la empresa El Trébol). La empresa Aconcagua anunció inversiones. Para poder mover la aguja esperaban señales de YPF, que ahora Suarez espera que se concreten. 

 

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