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El futuro requiere de protagonismo

El inicio de los protagonismos para los cambios se sitúa en la educación.
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Concluir con la mentada “grieta” –que es en realidad una pesada carga que históricamente nos divide a los argentinos, por transitar concepciones diferentes, no sólo en lo político– implica repensar las posibilidades que deben ofrecerse para las nuevas formas de protagonismo que reclama este presente para evitar los fracasos del pasado.

Protagonizar es comprometerse, es decir, poner toda la capacidad posible entre todos para enfrentar problemas y resolverlos.

Por eso es imprescindible rescatar el valor de la política, hoy por hoy devaluada, asociada a los oportunismos y a la inmoralidad que representa la corrupción. Ello es así, por la instalación de populismos, responsables de semejante devaluación, con la pérdida de valores y credibilidad, producto de su apropiación del Estado y su brutal ineficiencia.

Rescatar a la política implica basarse en la institución natural que por antonomasia representa la democracia, esto es los Partidos políticos, ya que está en juego la certidumbre y la idoneidad para recuperarla.

Es imprescindible completar una propuesta de Nación cuyo Estado debe reformarse profundamente, desde lo económico y lo social, que provoque un salto en la calidad de vida de nuestros compatriotas.

Casi todos los diagnósticos sobre la situación hacen hincapié que el inicio de los protagonismos para los cambios se sitúa en la educación, cuyo rotundo fracaso se evidencia en los últimos veinte años o más. El sistema implementado no hace más que repetir las desigualdades de origen, desnudando las dificultades del aprendizaje, déficit alimentario desde el embarazo en adelante.

La cultura ilustrada fue la matriz didáctica del aprendizaje de los conocimientos, acumular contenidos de diferentes disciplinas para repetirlos o retransmitirlo como requería la época.

Esa forma de cultura, cercana a la erudición ya no se necesita porque hay un servicio que se expande y es posible de tomar cual es Internet.

Se debe repensar, por ejemplo, la necesidad de colegios nacionales para garantizar que todos los chicos de nuestro país reciban la misma educación respetando cuestiones geográficas y culturales de cada lugar.

Del mismo modo proyectar el cambio de currículas que abandonen la enciclopedia por una matriz tecnológica, no por la técnica en sí, sino articulando un proceso educativo humanista apuntando a la creatividad, fomentando todo tipo de propuestas alternativas para enfrentar el mundo que viene.

El enciclopedismo ha cumplido un rol importante en el siglo XX, donde los valores estaban en el hogar y el conocimiento en los colegios.

Hoy, tecnología mediante, hay un corrimiento, porque los conocimientos están en Google y los valores tendrían que estar en la escuela, que con los cambios de paradigma la familia no dedica el tiempo y la prioridad a transmitir valores.

Es fundamental incorporar a la educación inicial y preescolar actividades que desarrolle las capacidades motoras 0-3 años así como también el desarrollo de la  capacidad cognitiva y estratégica.

También la incorporación de materias como comportamiento social, educación tecnología, clasificación de la información de Google, interpretación de texto, cooperativismo, cuidado del medio ambiente, respeto por el género, etc.

No basta con la necesaria contención alimentaria, que de hecho es muy mala, sino también tiene que haber contención emocional y social.

Debatir e implementar el desarrollo de políticas activas para los casi 10 mil chicos judicializados que hay en la Provincia de Buenos Aires, producto del abuso y mal trato de sus progenitores.

Sería imposible llevar adelante estas ideas sino hay una recategorización de la actividad docente, que a esta altura tendría que ser universitaria.

El deporte es uno de los caminos alternativos de contención donde las competencias intercolegiales desarrollarían el sentido de pertenencia con la escuela, también habría que instalar en las entidades intermedias guarderías deportivas.

Presentar una propuesta educativa innovadora para el siglo XXI, sabiendo que la mayoría de los empleos que hoy existen en 30 años no van a existir más, nos mete en la obligación de usar todo el ingenio para pensar la educación de las generaciones futuras.

Todas estas tareas imponen la convocatoria de un nuevo congreso pedagógico para construir la educación del futuro.

La UCR, partido político que llevó adelante la reforma universitaria (1918) de Yrigoyen, el de mayor presupuesto educativo (1965) Arturo Illia, el del congreso pedagógico (1985) Raúl Alfonsín, es el partido que tiene la obligación moral de ofrecer a la sociedad una propuesta y una salida a esta situación.

Protagonizar también requiere de debates, acuerdos y consensos para que nos permita dejar las bases de un país más próspero para las futuras generaciones.

 

Por Fabio Abraham - Exsecretario de Gobierno, Concejal de Lomas de Zamora