La campaña de Massa y asociados

La campaña de Massa y asociados

Sergio Massa estará en cada lugar a donde lo convoquen y también armará su propio esquema de campaña. Sin abandonar su Frente Renovador, por supuesto. Cuando puede deja en claro que es un aliado vital mientras que desde la oposición lo miran cada vez que hay una pelea interna, distrital o nacional.

Alejandro Cancelare

Alejandro Cancelare

De la ya bautizada "mesa de los lunes", que junta en La Plata, en la residencia del gobernador, Axel Kicillof recibe a Máximo Kirchner y Sergio Massa, siempre, y después alternan otros protagonistas políticos del territorio como Martín Insaurralde, intendente de Lomas de Zamora, Jorge Ferraressi y Gabriel Katopodis, ministros de Vivienda y Obras Públicas, respectivamente.

Pero son Kicillof, Massa y Máximo los que definen. Nunca tensionan y administran sus egos, fortalezas y debilidades, como una manera más sofisticada y coherente del "vamos viendo" presidencial de Alberto Fernández. "Cada uno con su identidad suma a la coalición", dijo un hombre muy cercano a uno de ellos. 

De personalidad e ideas diferentes, los tres ensamblan y lo seguirán haciendo mientras los resultados acompañen. El gobernador es histriónico, ideologizado al extremo y poco amante de incorporar nuevos conceptos y amigos. Kirchner, en cambio, es el paso anterior al ala más cercana a la izquierda kirchnerista, que trata de compatibilizar todo momento con el peronismo territorial, aunque a veces no pueda. Prefiere el silencio antes de la discusión directa. "No explota como Axel", dicen sus amigos.

Massa, en cambio, es Massa. Puede adaptarse a cualquier cancha pero siempre trata de traducir lo hablado para que la gente no tan cercana al Frente de Todos alcance a percibir menos política y más acción. Pero su cercanía a sus antiguos rivales le hizo perder esa frescura que lo llevó a acariciar la presidencia de la Nación en 2015.

Como lo intentó hacer el año pasado, en medio de la crisis pandémica, subiéndose a las actividades de sus cercanos Malena Galmarini, Ingnacio De Mendiguren y el fallecido Mario Meoni, porque ya percibía que "el gobierno no comunica nada bien", ahora también acordó con el gobernador acompañarlo en uno de los temas que más conoce y lo hizo conocido: la seguridad, las cámaras, los patrulleros y la relación con el vecino. 

Hace tres meses, cuando por todos los rincones del país apareció la campaña en favor de la nueva ley por el impuesto a las Ganancias, que él impulso para elevar el piso sobre el cual se cobra el tributo, y después de su aprobación, sus allegados no podían entender cómo desde el Instituto Patria no pudieron esperar para poner otro tema al debate, que "tapó con diarios esta única buena noticia",

Ahora, lo que pareció un acto casual con su participación en San Fernando, porque ese distrito lo conduce un aliado, Juan Andreotti, se estableció como rutina y en cada actividad vinculada con anuncios por la Seguridad él estará presente. Lo hizo en La Matanza, con Fernando Espinoza, Kixilof y Berni. .

Este es el concepto más fuerte del kirchnerismo. La Unidad a pesar que existan temas que en el pasado los dividieron y jamás no sólo no fueron aclarados, sino que agigantaron las desconfianzas. Massa y Berni no se toleran. Actúan en los actos. Lo mismo sucede entre Espinoza y el ministro de Seguridad bonaerense. El matancero no se responsabiliza de los hechos de inseguridad que suceden en su distrito y no duda acusar de la desprotección ciudadana al funcionario provincial. Y este tampoco se calla y le recrimina pública y privadamente, su capacidad como gestionador. 

Cada vez con más frecuencia se cuela el tema de las candidaturas. Nadie tiene alguien bueno para proponer. El Frente de Todos quedó enlodado por las respectivas tachas y la imposibilidad de reintentar la fracasada propuesta de presentar candidatos testimoniales. Todo lo que está en la alacena no tiene la fortaleza política suficiente.

"En una campaña que estará dominada por retener el voto propio del kirchnerismo, un peronista clásico tendría problemas y los ultra expulsan. Tenemos un dilema de difícil resolución", admiten. 

Cuando se le pregunta al massismo por qué ahora se vuelve a meter en la campaña, la respuesta es que "el tema de la seguridad es una constante y en las que Sergio ha tenido resultados muy concretos. Massa en Tigre pudo armar un sistema que luego fue copiado por todos. Y para lograr más y mejor seguridad es necesario un trabajo integral y coordinado por cada una de las personas que conformamos el Frente".

La difícil situación electoral que se avecina para el oficialismo, que no significa que pierda, pero sí que gane por un escaso margen, hacen guardar en el placar todas las diferencias, preexistentes y surgidas desde la propia gestión. Lo llamativo es que nadie crea que Alberto Fernández sea la solución y que su opinión no tenga más relevancia que la de un par de diputados o el propio gobernador, algo que no sucedió jamás en el peronismo ni en el kirchnerismo. 

 Hasta en la oposición ubican al presidente de la Cámara de Diputados como una figura de relevancia. Mauricio Macri, tal cual publicó MDZ, expresó en privado que su opinión es de las más escuchadas por Horacio Rodríguez Larreta en su intención de deshacerse de él.

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