Qué es lo que piensa verdaderamente Facundo Manes

Qué es lo que piensa verdaderamente Facundo Manes

El neurocirujano y posiblemente precandidato a diputado nacional del radicalismo bonaerense está pensando seriamente en participar por primera vez de una puja política. Descree de los políticos y de sus urgencias, cree que no van a lo importante y que solo piensan en lo inmediato.

Alejandro Cancelare

Alejandro Cancelare

Facundo Manes cree que la Argentina es “una frustración”. Y como tal, “siempre genera esperanza”, y parece ser que eso es lo que lo mueve para confirmar, dentro de unos días, su precandidatura a diputado nacional en representación de la Unión Cívica Radical bonaerense.

El neurocientífico más famoso del país dudaba mucho más sobre su futuro personal, y por ende el político. El cree que sólo siendo presidente de la Nación estará en condiciones de imponer todas sus ideas y proyectos. No analizaba los pasos intermedios, los creía desgastantes e inocuos.

Algo cambió. El “Operativo Clamor”, tal cual lo bautizó Maximiliano Abad, presidente del radicalismo de la provincia de Buenos Aires, parece que funcionó y los pedidos de todas las autoridades y dirigentes políticos del radicalismo, más las explicaciones brindadas en absoluta reserva por amigos y consejeros de varios años, hicieron el resto.

Este periodista pudo acompañarlo en presentaciones realizadas en la última interna partidaria, donde ya dejaba muy en claro sus proyectos, pasiones y decisiones.

Optimista, para él, la crisis por la pandemia del coronavirus es una oportunidad. “Todas las pandemias en el pasado cambiaron las creencias de la época y esta también lo hará”, sostiene y agrega que “la pandemia no es sólo una crisis de salud pública sino que también cambió todo el panorama internacional, lo aceleró, y los argentinos no podemos estar al margen de estos nuevos desafíos”.

Se apasiona casi tanto como piensa y busca datos de manera permanente. Y también cuenta con su hermano Gastón para esta nueva etapa y siempre lo pone como ejemplo de la sociedad a la que anhela, con gente “de trabajo y honesta". Se afilió cuando todo el mundo huía o pactaban con otros sectores políticos. "Necesitamos más gente como él para transformar este país”, decía en la campaña. Y lo cree fuertemente.

Si habría que ponerle un título a cada charla, la misma tendría que incluir siempre a la Educación, la Ciencia y la Investigación y el Desarrollo. Para él, son los motores vitales de la actualidad mundial y también del futuro.

“Yo soy del campo, lo quiero y valoro, trabajé en él y siempre hace el mayor esfuerzo y aporte. Pero hay mucho más para crecer con la biotecnología, y el campo lo sabe y lo hará. Pero esto también tendremos que hacerlo en otras áreas de la economía. Debemos Agregar valor a todo lo que exportamos, porque sino lo único que administraremos será pobreza”, explica y empieza a tomar fuerza para su siguiente sentencia.

Según Manes, “si no le ponemos valor y conocimiento a todo lo que exportamos Argentina seguirá creciendo en pobreza, por más que vengan Obama, Churchil o Kennedy. Estamos en un proceso involutivo desde hace décadas, y doy datos”. Cuando dijo esa frase, brindó una ráfaga de conceptos de tal precisión que sólo por ahorro de tiempo y espacio se podría resumir en los siguientes conceptos.

“Este año tenemos el mismo ingreso per cápita que en 1974. Perdimos medio siglo. Tenemos la mayor recesión del mundo de los últimos sesenta años. Más que Haití, Chad, Borumbí y la República Democrática de Congo. Cuando yo tenía seis años, en 1975, teníamos 5% de pobres pero hoy tenemos el 50%”, resumió.

Para el neurocientífico, “Argentina tiene que recuperar la autoestima, la dignidad. Fue uno de los países más importantes del mundo y hace un siglo teníamos el ingreso per cápita más importante del mundo, la red de ferrocarriles más avanzada de América Latina, el primer subterráneo de América Latina… ¡Tenemos cinco premios Nobel. Ni España tiene tres Nobel en Ciencia! Pero todos los días estamos discutiendo cómo administrar pobreza”, se lamentó.

Según Manes, “podemos salir mejores o peores de esta pandemia, pero depende de nosotros. Después de la peste más importante de Europa surgió el Renacimiento, salieron para bien. Luego de la peste bubónica se produjo matanza masiva en Cataluña, salieron peores. En síntesis, podemos salir mejor o peor, y yo creo que es una gran oportunidad para moldear la sociedad que queremos”.

En términos políticos, le cuesta entender la lógica de los que le piden que se vuelque a esta área social. “Las prácticas políticas de siempre no van más. Necesitamos un despertar ético y moral en nuestro país. Y necesitamos también un proyecto de país que genere riqueza”, señaló. 

“Hay que decirle ¡basta! a proyectos narcisistas y autobiográficos. Necesitamos un proyecto de país que le de prosperidad a los 45 millones de habitantes. Seremos 50 millones en los próximos años, con una matriz productiva que en gran parte exporta materias primas”, indicó. 

El tema del desarrollo, la inclusión tecnológica y la inversión en cada materia prima que se extrae del suelo argentino es otra de sus pasiones. Y también lo relaciona con la política. “Tenemos que cambiar el paradigma, como hizo Raúl Alfonsín en 1983. En aquel momento Alfonsín nos planteó el paradigma de la Democracia. Hoy tenemos que ir por el del Conocimiento y la inversión en Educación, Ciencia y Tecnología. Hoy invertimos muy poco en Investigación y Desarrollo”, comentó.

Tajante, dice que por estas razones, en las que el argentino se cree nadar en la riqueza de recursos naturales, “queremos vivir como en España pero invertimos como en Gabón y Senegal”.

“No quiero que los argentinos compremos dos mentiras. Que tenemos muchos recursos naturales, lo cual es mentira. Estamos en el puesto 47 per cápita. Y aunque tuviéramos primeros en recursos naturales, no son la economía del mundo. Hay sólo tres países de África que exportan el 70% del Cacao y no tienen ningún impacto en la industria del Chocolate. Ni Bélgica, ni Suiza ni Holanda tienen esa materia prima pero manejan esa economía”, graficó y agregó: “lo mismo sucede con el caucho. Indonesia y Tailandia exportan el 70% de la materia prima pero nadie los considera en la industria del neumático”, expresó.

Conocedor de la importancia que tienen las emociones, su gestualidad es muy disuasiva. Y lo demuestra en cada charla, pública o privada, donde parece no solo tener ningún complejo, sino que se siente siempre en la obligación de demostrar corporalmente sus dichos.

“Entonces puedo decir que soy optimista con la Argentina porque este país es una Frustración. Pero cuando hay Frustración hay expectativa”, opinó. Para Manes, esta posibilidad se basa en los fracasos, y no en los aciertos, porque “no hicimos el tratamiento correcto. Si lo hacemos, no tengo duda que saldremos, invirtiendo en educación, ciencia, tecnología, investigación y desarrollo”.

En cada expresión siempre subyace la explicación a su postura original. Y también las dudas que le genera ingresar a la política de manera directa. “Tenemos que dejar de creerle a los que nos dicen que cuando hablamos de esto hay problemas más urgentes que resolver”, dijo. Muchos de los que opinan así están entre los que lo alientan a participar.

“Lo que tratamos de decir es que la discusión educativa, científica y tecnológica es la visión económica de la actualidad. Todos los países de avanzada discuten por estos temas… La pelea entre China y Estados Unidos es por la tecnología, y para mí no es un slogan, es lo que cambió mi vida”, agregó. 

Como si no dejara nada librado al azar, también se cuida de puntualizar sus orígenes, desafíos y el valor de un buen estado: "Yo estoy acá por la Escuela Pública Argentina. Gastón y yo no nacimos en una elite ni social, ni cultural ni económica. Nuestra madre no terminó sexto año, era hija de inmigrantes croatas. Y mi papá era un médico rural que cobraba con pollos en Arroyo Dulce. Y la educación pública argentina me permitió la formación para tener una voz reconocida en el mundo”.

Siempre, en cada charla, la educación es lo que más lo apasiona como bandera de desarrollo, sustento social y progreso económico. “La Educación es la construcción de una identidad, es ser mas libres, para tomar decisiones autónomas…  Es navegar con mayor autoestima en un mundo complejo e incierto. Y todos tenemos que volver a la escuela porque ningún político dará trabajo sino invertimos en educación, ciencia y tecnología”.

Cuando puede, sin gritar pero con énfasis, también manda mensajes, como cuando habla del valor de las instituciones y la Constitución. Como buen radical, “tenemos que valorar nuestras instituciones, respetando la Constitución. Es nuestra Ley Madre, y en muchos lugares de nuestro país y el mundo se violan los derechos humanos, y algunos lo apoyan. No podemos tolerar sultanismos en el siglo XXI”.

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