Metal1: otra empresa quebrada y las sospechas de malos manejos

Metal1: otra empresa quebrada y las sospechas de malos manejos

La empresa Metal 1 fue una de las principales proveedoras de bienes y servicios en la industria petrolera y energética. Pero entró en decadencia con sus últimos dueños. Ahora está en quiebra y se sospecha que hubo vaciamiento.

MDZ Política

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Abrieron el portón del depósito y hubo una sorpresa. El expediente judicial decía que debía haber 23 camionetas. Pero no estaban; lo mismo que otra serie de bienes registrados como activos de la empresa Metal 1. Desde la justicia buscaban vender los bienes para pagar deudas, pero muchos habían desaparecido. “No sé”, respondió ante las preguntas Diego Manna,  titular de la empresa, ante las consultas de la sindicatura. Metal 1 fue una de las empresas emblemáticas luego de la privatización de YPF, pues fue creada por ex trabajadores de la petrolera y transformó en una metalúrgica y  prestadora de servicios que tomó gran envergadura. 

Luego pasó a ser una Sociedad Anónima que se expandió y cayó en desgracia por la gestión de los últimos dueños. Ahora quebró y está en proceso de liquidación. Sin embargo aún en esta etapa aparecen irregularidades, pues hay sospechas de que hubo vaciamiento, desvíos y ocultamiento de bienes que complicaron el proceso y generó tensión con los acreedores. Incluso se sospecha que se usaron otras firmas paralelas para desviar los caminos administrativos y financieros. 

El caso de las “camionetas desaparecidas” es simbólico, pero también hay conflictos con maquinaria pesada y para determinar el destino de muchos de los activos de la empresa antes y después de la quiebra. Por uno de esos problemas, se instruye en la justicia penal. 

Diego Manna, último dueño de Metal 1.

Decadencia

Metal 1 llegó a tener una envergadura tal que fue parte de muchas obras trascendentes en la industria petrolera, minera y de servicios. Nació en 1993 y tuvo una facturación anual multimillonaria con más de 500 empleados. Incluso se expandió desde Mendoza al “corazón” petrolero de Argentina, en áreas como Plaza Huincul, Rincón de los Sauces, San Lorenzo y Comodoro Rivadavia.

El crecimiento estuvo ligado al avance de YPF, pues era una de las principales empresas proveedoras. Pero también se expandió con contratos con otras petroleras, como ESSO y Petrobras. En ese camino también ejecutó proyectos con otra empresa metalúrgica en problemas: IMPSA.

Cuando pasó a ser una sociedad anónima quedó como presidente Sergio Walter Krsul. La empresa creció y hubo un punto bisagra. Metal 1 fue subcontratista para montar las instalaciones de la mina Potasio Río Colorado, en Malargüe. La inversión era enorme, pero el proyecto se cayó.

La empresa entró en problemas: además de la caída del contrato quedaron “atrapadas” las maquinarias que Metal 1 había llevado  alquiladas para montar la mina. Allí comenzó la decadencia. Tanto que los dueños originales tuvieron que desprenderse de la firma, que quedó a cargo de Diego Manna. Incluso en ese momento hubo versiones sobre allegados al poder que estuvieron interesados en esa transacción y la motorizaron. ¿Cuál era el interés posible? Que Metal 1 ya tenía vínculos comerciales con las petroleras y otras industrias como prestadora de servicios. Con el camino limpio, podría ser un negocio frondoso. El traspaso de manos se produjo en mayo del 2013, cuando PRC ya se había derrumbado y Metal 1 había perdido valor por las deudas que acarreaba y la pérdida de negocios. El el medio hubo protestas de los trabajadores y presiones. Allí Diego Manna, que tenía contactos en el Gobierno, se quedó con la empresa.

En paralelo los nuevos titulares de esa empresa, encabezados por Diego Manna, tuvieron otros negocios relacionados con el Estado a través de compañías distintas, como Cartelería del Oeste y Potenza. Esas empresas quedaron envueltas en polémicas por los contratos que tuvo con el Instituto de Juegos y Casinos y que ameritó una denuncia oficial. Se acusaba al IPJC de haber pagado por servicios no prestados por parte de un grupo de compañías como Potenza y Cartelería del Oeste. Los nombres se repiten en una larga lista de sociedades, con objetivos similares. 

Desguace

Metal 1 pasó a ser una empresa que competía en todo el país, a una “chatarrería”, pues está en liquidación y con problemas dentro de ese proceso. Los últimos días de actividad de esa empresa fueron dramáticos, con cortes de ruta y protestas en la refinería de Luján de Cuyo por la falta de pago a los trabajadores.

La provincia le reclama una deuda millonaria, la AFIP también reclamó más de 12 millones por impuestos impagos y una larga lista de privados quedaron en la misma situación.

El año pasado la justicia decretó la quiebra y comenzó el duro proceso de liquidación. Allí siguieron los problemas porque los bienes registrados en el inventario no estaban. En marzo hubo una audiencia tensa en Tribunales, cuando Diego Manna debió responder las dudas de la síndico que apuntaron, entre otras cosas, a los bienes que habían desaparecido. “De acuerdo a la presentación que en su oportunidad realizó el Sr. Manna, informó que habían veintitres vehículos en la dirección de René Favaloro, cuando se realiza la constatación con el oficial de justicia, se constató solamente la existencia de quince”, se relató en la audiencia. Algo similar pasó con algunos otros bienes costosos, como una grúa y material pesado.  

Ahora la tensión está con los acreedores, que buscan cobrar. Antes, la justicia levanta el martillo para rematar inmuebles, vehículos y todos los materiales de lo que fue una empresa grande y ahora es chatarra. 

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