Axel Kicillof y una doble apuesta: la descentralización y la política
El gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, ratificó la construcción de una serie de edificios públicos en los 135 distritos bonaerenses. Se trata de una "instalación de pequeños gobernadores a lo largo y ancho del territorio".
En la actualidad, la administración bonaerense abona $1.400 millones de pesos, aproximadamente, en materia de alquileres. La mayoría son edificios en situación de abandono pero que se renuevan automáticamente producto de acuerdos históricos entre los dueños de esos edificios, las autoridades municipales y las provinciales. A lo largo y ancho de la Provincia hay 1.100 locales en esa situación.
En la mayoría de los alquileres, además, hay retrasos en los cobros que en algunos casos llegan a un ejercicio completo. Por eso, en más de una oportunidad, la mayoría de los dueños eligen mantener los contratos con un mínimo ajuste para así poder conseguir el cobro de la deuda. La mayor parte de estas negociaciones se dan en el último tramo del contrato.
Los distritos de la Provincia de Buenos Aires, fundamentalmente los que están en el Conurbano, no tienen las mejores conexiones internas. Los transportes suelen ingresar y salir de las localidades, pero los barrios periféricos sólo se conectan con una ciudad cabecera.
A su vez, esta localidad, que agrupa al municipio, los bancos y la mayoría de las oficinas públicas, suele tener dispersas las delegaciones de las diferentes oficinas públicas que cobran impuestos o realizan otros trámites relacionados con los ministerios de Trabajo, Medio Ambiente, Escribanía general de Gobierno, registro civil o defensorías del pueblo.
"Por supuesto que no será algo inmediato ni que iremos a tientas y locas. Primero organizaremos por región, analizaremos la importancia de los Municipios, sus extensiones, y luego empezaremos las construcciones", dijo a MDZ la ministra de Gobierno, Teresa García.
Si bien desde siempre se habla de descentralización, el momento donde más cerca estuvo el Gobierno central, con sede en La Plata, de concretar dieciocho delegaciones organizativas fue durante la gestión de Daniel Scioli, en medio de su campaña presidencial.
El encargado de hacerlo era Santiago Montoya, quien estuvo a cargo de ARBA durante mucho tiempo. Sin embargo, ahora la situación también dispara otras interpretaciones. La mayoría de los intendentes, propios y extraños, creen que esas estructuras servirán para ser sus ojos en los territorios e, inclusive, diseñar candidatos con fuerza en esos lugares.
Anteriormente, en 2011, ese trabajo, la de generar nuevos dirigentes con capacidad competitiva, estaba en manos de los coordinadores generales de las diferentes delegaciones de Anses. Ahora se abriría otra puerta.
Para aumentar la desconfianza los que se resisten a este proyecto toman nota de la frialdad que les dispensa el propio Axel Kicillof. Esa distancia que existe entre intendentes y Gobernador, por más que trabajen operadores como Sergio Massa, Máximo Kirchner, Gabriel Katopodis o Jorge Ferraresi, aún no pudo recortarse y nada hace presumir que lo achique el futuro inmediato.

