Cierre total: por qué es clave el tiempo y qué puede pasar desde el 31 de mayo
El cierre total que comenzará a regir desde mañana tiene consenso entre el Gobierno nacional y las provincias. Es un acuerdo por necesidad, más que por convencimiento profundo. La agudización de la crisis sanitaria es el telón de fondo que hizo cambiar el eje. La intención es que se tomen medidas homogéneas en todo el país, con algún margen de maniobra. Todo, como parche por la falta de vacunas. Pero Alberto Fernández y Rodolfo Suarez tienen un temor común: que haya "desobediencia". Para evitarlo es que ayer en la reunión pusieron pautas comunes. Ese esquema incluye que la medida sea cumplible y controlable, masiva y temporal. Es decir que no se extienda más allá de lo prometido para evitar más desgaste.
La temporalidad de la medida es clave por el impacto que tendrá sobre la economía y la crisis social, pues no hay margen de resistencia a un confinamiento largo. Pero también para la credibilidad de Suarez, Alberto y todos los gobernantes. "El año pasado dijeron que era por 14 días y fueron 8 meses". Esa es la frase gancho que, con resignación, se repite en todos lados y que no pasa desapercibida para quienes toman decisiones.
En Mendoza apuntan a eso: que el 31 de mayo Mendoza vuelva a tener una rutina similar a la actual, aunque con ajustes. Es decir que se retome el comercio con restricciones según el DNI, las actividades recreativas y sociales reguladas con una capacidad restringida al 30% y con presencialidad en las escuelas solo para la primaria al menos hasta el receso invernal.
En ese sentido, la decisión nacional le sirvió al Gobierno local para descomprimir y salir de una posición incómoda. Es que en la Provincia la situación sanitaria es crítica, pero la posición política aperturista chocaba con la necesidad de ir a un cierre total. El retorno será con medidas para bajar la circulación, pero con las actividades económicas abiertas.
Dudas
La ventana temporal de 9 días servirá para bajar fuertemente la circulación. La duda es si los resultados del aislamiento se verán plasmados en ese tiempo. Es decir, si bajarán los contagios tan rápidamente.
La otra clave es la intensidad de la campaña de vacunación. Hubo reclamos por la falta de dosis y la distribución. La promesa es que llegarán más, pero para que la vacunación tenga efecto deben pasar al menos 20 días desde que se aplica. Por eso el horizonte real es el receso invernal de junio.
Más allá del acuerdo, el presidente Alberto Fernández usó la cadena nacional para reprocharle a los gobernadores que no hicieron caso a los últimos dos decretos que apuntaban a cerrar las escuelas. Incluso sugirió que esa fue una de las razones del aumento de los contagios. Por eso esta semana parte de la presión también recaerá sobre el Congreso, pues también reflotó la idea de la ley de emergencia que fije criterios epidemiológicos para "abrir o cerrar".


