La particular "invitación" de un Juez Federal a un periodista para que revele sus fuentes

La particular "invitación" de un Juez Federal a un periodista para que revele sus fuentes

En el marco de una causa en la que lo investigan, el juez Walter Bento "invitó" a un periodista a revelar sus fuentes, aun explicando que no corresponde.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

La causa judicial en la que se investiga si hay una trama de corrupción en la Justicia Federal para favorecer a acusados de delitos graves como contrabando y narcotráfico generó un cimbronazo importante. Pero además de los hechos penales que se investigan, se traslucen otros pormenores de la vida cotidiana de uno de los sitios donde más poder se manejan en la provincia. Por eso no solo se cuecen temas judiciales en esos tribunales.

Una de las personas investigadas, por caso, es el juez federal Walter Bento, titular del juzgado Federal 1. Tiene competencias múltiples, entre ellas nada menos que el control y desarrollo de las elecciones, por mencionar un tema de alcance universal. Ese cargo sigue rodeado de cierta solemnidad que atrasa con los tiempos que corren, pero que el propio Juez no esquiva; más bien aprovecha. Por eso, por ejemplo, no es casual que las presentaciones que hizo en oficinas oficiales para intentar averiguar si alguien lo investigaba las hizo en persona. En lo formal se trataba de un particular que realizaba un pedido. Pero la connotación era otra: el juez Bento pedía, en persona, informes.

Por eso hay hechos que no son ingenuos. Uno de ellos está plasmado en las presentaciones judiciales que hizo el Juez para aportar su defensa (aunque aún no está imputado) y para recurar al fiscal Dante Vega. Bento relata su interpretación de lo que pasa en la causa y busca desacreditar cualquier denuncia y el accionar de la justicia de la que es parte. Incluso mencionando el intrincado juego de relaciones con las que se convive en el edificio de calle España. Todo, en el marco de los derechos que le asisten, aún antes de ser invitado a ser formalmente parte de la causa y gracias al favor que le hizo el Registro Público y Archivo Judicial. 

En esa telaraña hay una mención que llama la atención. Bento pide algo que sabe está fuera de norma y hasta lo explicita. El hombre “Invita” a un periodista de MDZ a revelar su fuente de información como parte de la prueba a generar. “Si bien tengo plena conciencia del derecho del periodismo a mantener la reserva sus fuentes (Convención Americana de Derechos Humanos) y la importancia que reviste esa prerrogativa en el ejercicio de la libertad de prensa  y la función primordial que reviste la prensa en la sociedad democrática, se invite al abogado Jorge Calorio (sic), si lo considera adecuado, que informe quién le suministró la información sobre la causa que aludió en la entrevista radial que referí en este recurso. Desde ya que si el abogado considera prudente mantener la reserva de su fuente, ninguna obligación puede imponérsele al respecto”, dice el escrito. La intención, más allá del error en el apellido, es que Jorge Caloiro, deba involucrarse en una causa en la que para él solo tiene interés profesional como periodista. Un intento inadmisible. 

¿Si sabe que es irregular entonces por qué lo hace? Probablemente tenga dos objetivos. Como ocurrió con su presencia física en las oficinas públicas, la mención de Bento intimida. Y el peso de una citación judicial, más allá del sentido de oportunidad, sobre un periodista es un hecho político, no jurídico. Tanto como los movimientos que hay alrededor del tema. La causa inquieta en todos los ámbitos por las consecuencias que puede tener la investigación sobre un juez federal que concentra tanto poder.

Curiosamente Bento cita al periodista mencionándolo por su otro oficio, el de abogado. No es casual, claro.

La reserva de las fuentes de información es un derecho y un deber constitucional que es parte troncal de las garantías de la democracia Argentina. Lo son para quienes trabajan como periodistas, pero también para quienes son fuentes de información. El bien superior es justamente la libertad de expresión, un bien que hace a la construcción colectiva de un país sin censuras.

El artículo 43 de la Constitución Nacional indica que las fuentes y el secreto periodístico son inviolables, pues dice textualmente que no podrá afectarse el secreto de las fuentes de información periodística. Más aún, el artículo 14 de la Carta Magna establece el derecho de dar sus ideas en la prensa sin censura previa. Bento lo sabe, claro.

 

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