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Pandemia: los días que vienen dirán si funcionó o no el plan de Suarez

Los próximos días serán clave para determinar si las medidas adoptadas ya hace poco más de una semana resultaron efectivas o no para hacer bajar la curva de contagios. Suarez se juega el prestigio de su estrategia de mantener abiertas actividades sin que se disparen los casos.
Foto: Prensa Gobierno de Mendoza.
Foto: Prensa Gobierno de Mendoza.

Una analista político reflexionaba a mediados de la semana pasada sobre la dura realidad de Alberto Fernández en medio de la pandemia. “La verdad, es que hay que levantarse todos los días e ir a trabajar a la Casa Rosada en este contexto del país”. Esa misma amargura en la mirada aplica para Rodolfo Suarez, aunque con una sutil diferencia de horas. Para el gobernador mendocino el problema no está en las mañanas, sino por la noche, cuando pone la cabeza en la almohada y piensa si las medidas que tomó ese día fueron las correctas o no para evitar, entre otras desgracias, que muera gente en la provincia como consecuencia del virus.

Mendoza está de cara a otra semana decisiva en cuanto al coronavirus. Desde lo epidemiológico, porque los próximos días serán clave para determinar si las medidas adoptadas ya hace poco más de una semana resultaron efectivas o no para hacer bajar la curva de contagios. Los resultados hasta ahora son alentadores, pero resultan insuficientes para sostener que el peligro de un impacto fuerte de la segunda ola ya pasó.

Pero hay una expectativa política también que es la que el Gobierno más ansía cumplir y es poder mostrar al final de la próxima semana que haber mantenido abiertas las escuelas no redundó en un incremento de casos de Covid 19. Aquí la apuesta es a todo o nada: Suarez se juega el prestigio de la estrategia que ya adoptó en lo peor de la crisis de 2020, cuando optó por el camino de mantener la mayor cantidad de actividades abiertas en la provincia y sostener el mismo nivel de infectados que otros distritos del país que tenían todo cerrado.

En los últimos 20 días se desaceleró la cantidad de contagios y con un detalle importante: la curva perdió impulso en el Gran Mendoza, que es lo que arrastra la situación en el resto de los departamentos y tensiona las terapias intensiva en los hospitales. En las zonas más pobladas del ejido urbano, esa baja en la cantidad de infectados rondó el 20%. Pero el número de contagios se mantuvo estable en el resto de los distritos. Como consecuencia de ello la meseta de casos por día todavía continúa siendo alta, lo que mantiene a los hospitales con un nivel de ocupación en sus terapias que está por encima del 90%. “Se logró bajar la tensión en los hospitales, pero de manera leve, muy leve todavía y eso se está notando en que está siendo un poco menos complicado conseguir cama”, es el relato de las autoridades de Salud del estado de cosas actual.

Un elemento juega a favor, pero otros podrían atentar contra la estrategia oficial. En el primer caso, la baja de contagios registrada en el AMBA es una buena noticia. Y no solo porque, como quedó demostrado el año pasado, el área metropolitana de Buenos Aires funciona como irradiador de casos hacia todo el país y Mendoza ha seguido una lógica: la evolución de la curva allá, se termina replicando acá en un lapso que va entre los 15 a los 20 días posteriores.

Que mejore la situación en el área más densamente poblada de la Argentina también genera otro alivio en las provincias. Así como reparte el virus, la Ciudad y la provincia de Buenos Aires son dos grandes aspiradoras de insumos y medicamentos cuando la situación se torna explosiva. Hecho que se agrava, además, por la decisión política nacional de buscar que Axel Kicillof no colapse. Hace ya un par de semanas que en Mendoza, por caso, es una tarea imposible conseguir sedantes para aquellos pacientes que requieren asistencia respiratoria y eso es consecuencia de que buena parte de esos medicamentos son destinados a atender la urgencia en el conurbano bonaerense.

¿Qué puede complicar el plan que trazó Suarez y que implica, entre otras decisiones, mantener las restricciones actuales hasta la próxima semana como mínimo? Una es inmanejable: el frío, que muy probablemente no vaya a colaborar por estos días. Y la otra, si se quiere, también resulta inabordable para las autoridades provinciales y es la administración de vacunas. Está anunciado por parte del ministerio de Salud de la Nación un cargamento de Sputnik que arribará al país próximamente y también un lote de vacunas de Astra Zéneca que llegarán a la provincia recién después del día 21.

En el primer caso habrá que ver la cantidad de dosis que quedarán disponibles para Mendoza, pero con la vacuna del programa Covax ya está definido que servirá para completar el cronograma de quienes se aplicaron la vacuna Covishield. Eso implica que, aquí está el punto, la provincia tendrá más gente con las dos dosis aplicadas. Pero no podar avanzar con la estrategia de lograr que haya cada vez más personas protegidas, al menos, con una dosis.

En medio de este panorama, el miércoles último y de manera inesperada, Anabel Fernández Sagasti le mandó un mensaje al gobernador solicitándole una reunión y este respondió. La convocó para la mañana siguiente en Casa de Gobierno. La senadora nacional hizo una jugada política, sin dudas, que tuvo tanto aroma a campaña electoral como a intento de no perder pisada en la interna del peronismo que está comenzando a definir sus candidaturas. Sagasti le llevó a Suarez un plan de trabajo para que la Legislatura ocupe un lugar a la hora de la toma de decisiones en el marco de la crisis sanitaria y que había elaborado, entre otros, junto al diputado Omar Félix.

La iniciativa fue una “idea para darle marco institucional y científico a lo que viene de la pandemia” y “establecía parámetros claros en la provincia como hicieron por ejemplo en Alemania. Si se superan esos parámetros, se toman medidas. Eso brinda previsibilidad sobre las acciones y lo que puede llegar a suceder si los contagios aumentan", según explicó la propia legisladora después de reunirse con el gobernador y agitando más tarde un poco el tema en la prensa.

El plan fijó varios ejes para la toma de decisiones sujetos al nivel de contagios de los últimos 14 días, al porcentaje de ocupación de camas y a la cantidad de contagios cada cien mil habitantes. Además estableció una regionalización de la provincia en cuatro zonas y un agregado sobre la discusión fuerte a nivel nacional, en la que Mendoza interviene, acerca de la conveniencia o no de mantener la presencialidad en las aulas en este momento crítico. Lo que propuso Anabel al respecto, era la posibilidad de que los padres puedan optar por la modalidad virtual, en caso de que consideren que está en riesgo la salud de sus hijos.

En la misma reunión Suarez cuestionó a Fernández Sagasti por la poca seriedad de alguno de los puntos planteados, como por ejemplo, la imposibilidad de calcar un plan trazado para los alemanes. Y luego tardó menos de una tarde en descartar de plano la posibilidad de tomar algunas de las sugerencias que le habían acercado.

Podrán encontrarse motivaciones técnicas para el rechazo, como por ejemplo, que algunas de las ideas aportadas ya se están aplicando. Pero el trasfondo es político, sin dudas. El gobierno está convencido de que Anabel reaccionó luego de que el intendente Félix apostara fuerte con su pedido de suspensión de las clases presenciales en su departamento y que como respuesta a esa jugada, que tuvo repercusión interna,  Anabel terminó armando algo de apuro para no quedar atrás.

Las teorías conspirativas son las que abundan hoy en la escena política argentina y Mendoza no escapa a esa realidad. Lo que deja entrever el encuentro entre el gobernador y la principal referente opositora en la provincia es que lo reina entre ambos es la desconfianza. Los dirigentes de distinto color político precisan de espacios en donde discutir ideas e iniciativas que aporten una solución a los problemas y que lo que se acuerde en esa mesa se respete. Nada de eso ocurre en la actualidad y no hay expectativa de que eso vaya a cambiar en el mediano plazo en el que, como si fuera poco, arrancará la campaña electoral con Anabel de un lado y con Alfredo Cornejo del otro.

El peronismo entiende que la movida le salió bien. Que Anabel consiguió captar una percepción positiva entre la gente de que apuesta al diálogo y suma ideas. Y entienden asimismo que Suarez desperdició una oportunidad ¿Cuál? En el proyecto que presentaron en la Legislatura, está establecido que los parámetros para sumar o quitar restricciones en la pandemia queden fijados por ley, es decir, que en cierta medida el gobernador podría descargar el peso de la toma decisiones en ese respaldo político que le darían los legisladores. Pero Suarez no lo entendió así. Lejos, estuvo de eso. Tanto que cuando recibió a Anabel en su despacho corrieron rápido los asesores de prensa para ver si retrataban con una foto el encuentro para después difundirlo. “¿Fotos?, ni una”, instruyó.