Las curiosas repercusiones de las protestas en las bodegas

Las curiosas repercusiones de las protestas en las bodegas

Los bloqueos en las bodegas desataron particulares repercusiones: quejas por "izquierda y por derecha" hacia la industria. Los problemas, en realidad, reflejan también el estado de situación de la economía de Mendoza. Otros sectores en crisis.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

"Pagan salarios de miseria y se llenan los bolsillos con exportaciones"; decían los dirigentes de izquierda que comandaron las protestas. "Así, con salarios de 25 mil pesos es fácil estar en contra de la minería y el petróleo, si pagan esos salarios de esclavitud", refunfuñaban dirigentes ligados al otro extremo ideológico y que presionan para ampliar otras actividades económicas. Las bodegas bloqueadas por las protestas de los trabajadores del sector era una imagen que hacía tiempo no se veía en Mendoza y que, además del reclamo sectorial, generó algunas coincidencias insólitas y debates impensados: desde cómo se distribuye la riqueza en la industria del vino y la precariedad, hasta la necesidad de generar otras industrias "que paguen mejor".

El telón de fondo para Mendoza es el mismo: una economía en decadencia que tiene a todos los sectores productivos contra las cuerdas

La pandemia fue para Mendoza un acelerador. Si la economía venía mal, el encierro obligatorio decretado por el Gobierno nacional lo potenció. Pero no es la única excusa, pues como ya contó MDZ, las familias, las empresas y el propio Estado provincial están quebrados. No se genera riqueza, no se genera empleo y aumenta la pobreza. El año pasado fue extraordinario para la industria del vino porque aumentó el consumo interno y también tuvieron una mejora relativa las exportaciones. Una "anomalía" en la serie histórica. La "industria madre" de Mendoza tiene un impacto relativo en el PBG, pero también impulsa otro sector fundamental como lo es el turismo, que esta vez quedó expuesto por los bajos salarios.

"En las industrias que son mala palabra como el petróleo y la minería los sueldos arrancan desde los 60 mil pesos", aprovechan para contrastar. 

La crisis llegó en un mal momento para la industria porque se suma a la tensión política interna entre la Corporación Vitivinícola Argentina y Bodegas de Argentina; dos pesos pesados corporativos que dejaron los buenos oficios que mantenían en la primera época del "plan vitivinícola". Que la bodega del titular de la COVIAR, José Zuccardi, haya estado bloqueada fue tomado como un símbolo que incluso hizo ruido en la política. A Zuccardi lo relacionan con el Gobierno nacional por su buena relación. La misma tensión se vive a nivel gremial, pues como ocurre en otros sectores la izquierda mendocina ha ganado espacios en ese ámbito: el protagonismo que ha comenzado a perder en la política representativa (el FIT tiene menos poder electoral que en 2011) lo ha ganado en el gremialismo. Allí también aparece una parte de la explicación sobre la repercusión de los bloqueos en las bodegas y que, a su vez, preocupa por la falta de canales de diálogo. 

Más industrias en problemas

La decadencia de la economía de Mendoza hace que comiencen a florecer las disputas por "repartir la pobreza" en lugar de que sean por generar más valor. Pero en realidad todos los sectores están en crisis

La semana pasada se conoció un estudio sobre otras de las industrias que hacen a la base económica de Mendoza y que está en decadencia. La metalmecánica mendocina, que genera trabajo de alto valor agregado, sigue en caída y a contramano de lo que pasa en el resto del país. En la zona central de Argentina esa industria se recupera por el impulso del campo. En Mendoza cayó otro 5%. En parte se explica por la falta de actividad en el petróleo, que es la que genera movimiento en esa industria. Si la actividad hidrocarburífera no funciona, tampoco la metalmecánica, la logística; tampoco los ingenieros, geólogos; ni siquiera los choferes que transportan trabajadores. 

Pero además, se da un fenómeno más complejo. El éxodo de trabajadores a otras provincias, principalmente San Juan y Neuquén. "Se pierden empleos y muchas personas se van a otros lados a trabajar, porque hay más oportunidades. En Mendoza si no hay petróleo, no hay minería, no se genera dinamismo para la metalmecánica", explicó a MDZ Mariano Guizzo, presidente de Asinmet.

Esa industria genera cerca de 35 mil puestos de trabajo directos e indirectos. Un indicador del estancamiento es que desde hace más de 10 años no crece el indicador. Allí hay otro factor. La caída de IMPSA también afecta fuertemente. Según  Guizzo, cuando IMPSA funcionaba "derramaba" contratos por más de 20 millones de dólares en subcontratación de Pymes mendocinas. El año pasado esos contratos se redujeron a solo 1 millón de dólares, casi nada. Por eso más allá de las diferencias que puede haber en el modelo y algunas resistencias a la participación del estado mendocino en IMPSA, lo que quieren es que esa empresa vuelva a funcionar. "IMPSA es muy importante para Mendoza y para el sector porque genera contratos y trabajo para otras empresas", aseguró el titular de Asinmet.

Los problemas de empleo de calidad y formal siguen. En enero hubo una leve recuperación, del 0,4% respecto a diciembre. Pero en Mendoza en un año se perdió el 4% del empleo registrado y fue una de las provincias más afectadas. Solo Jujuy perdió más empleo formal en el último año. Mendoza sigue liderando tablas de posiciones poco estimulantes. También es, según el INDEC, una de las tres provincias con mayor cantidad de personas que viven bajo la línea de la pobreza. 

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