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Terapias al límite: directores de hospitales trabajan en las guardias

Los jefes del Central y el Notti, además del director de Hospitales, han tenido que dejar el rol de funcionarios para integrarse a los médicos que realizan turnos de 24 horas en el Central. La demanda en un lugar que no dejó de atender patologías ajenas al covid: "Estamos con todo a la vez", dicen.

Hay situaciones que hablan por sí solas. La del jueves fue una de ellas. Esa noche, los directores de dos de los hospitales más importantes de la provincia formaron parte del plantel de médicos de guardia del Central. 

Los cirujanos Ariel Herrera y Jorge Pérez, a pesar de ser las autoridades máximas del Central y el Notti respectivamente, se tuvieron que sumar a las guardias de 24 horas que hacen los médicos del staff. Cumplieron esa tarea en la nueva terapia intensiva del máximo hospital de la provincia.

Sus colegas de menor rango los miraban un poco sorprendidos. Concluyeron rápido por qué esa noche fueron dos más del equipo: "No tienen quiénes cubran las guardias", dijeron algunos. Postal de una Mendoza al límite por el coronavirus, aunque afuera parezca todo tan normal.

Esa "tensión" del sistema hospitalario, término que ocupa tanto el Gobierno provincial, no es solamente ocupación alta de camas (91,84% promedio en Gran Mendoza en la última semana), sino también, médicos y personal sanitario tapados de trabajo, al punto que todos se tienen que arremangar para tratar de atajar la irrupción de la segunda ola de la pandemia.

 Y hoy por hoy, los lugares de trabajo más críticos son las terapias intensivas de los hospitales, porque la gravedad de los casos de covid es mayor que los del año pasado y porque desde hace mucho hay escasez de médicos terapistas.

Por eso, la emergencia no exige solamente que los directores del Central y el Notti se sumen a las guardias hospitalarias. También están bajando al llano para integrarse a las áreas de terapia intensiva otros funcionarios: el director de Hospitales del Ministerio de Salud, Raúl Salvatore; y el subdirector del Central, Lucas Mariani.

El director del Hospital Central detalló a MDZ las razones. "Son casi más de 60 camas críticas las que llevamos, sumadas a las habituales. El año pasado habíamos sumado unas 40 y pico más. Ante tantas unidades abiertas, se requieren más de 50 médicos y todos obviamente que no pueden ser terapistas, porque no hay", explicó.

Ariel Herrera, director del Hospital Central.

Sin embargo, la escasez no es un problema exclusivo de los hospitales mendocinos, aclara. "En un montón de terapias en Argentina, en condiciones normales, las terapias no son cubiertas por terapistas. Así que en estas condiciones imaginate que mucho menos. Lo que se hace es contratar gente nueva (llevamos unos 200 enfermeros), médicos y kinesiólogos nuevos, y muchos redistribuidos según afinidad. Algunos a guardia, otros a clínica y otros a UTI (unidades de terapia intensiva), bajo la tutela y supervisión de los especialistas.

La mirada, a pesar de todo, es optimista. "Se van abriendo camas en la medida de la demanda y de que el recurso humano alcance. Gracias a Dios, todavía nos queda un resto en infraestructura y equipamiento que desde el año pasado fuimos incorporando. Se trabaja mucho desde la guardia, clínica y UTI de manera articulada y la verdad que muy bien sincronizado. Todo siempre buscando un equilibrio, porque este año, a diferencia del anterior, no cerramos casi la recepción del resto de las patologías. Incluso en algunas vemos más pacientes todavía".

"Es una búsqueda constante de dar respuesta y equilibrio entre covid y no covid. Se trabaja muy bien entre todos a pesar de la altísima demanda. Y por suerte, tanto el director del Notti, que es cirujano, como yo que también lo soy, podemos colaborar. Es un gran esfuerzo, pero cada vez se suman más voluntades", agrega Herrera.

-No deja de sorprender saber que los directores de los hospitales se ocupen de esta tarea, porque habla de la escasez. Me dicen también que la situación en las terapias es muy compleja porque los cuadros son más graves y es constante la demanda de camas UTI y respiradores.

-Son muchos los profesionales que se necesitan en el Central. Si pensás que son 60 camas, estamos hablando de más camas que el Italiano, el Policlínico, el Español y la Santa Isabel de Hungría juntos. Es un montón de camas. Cada unidad, que se compone de 7 camas, necesita, como mínimo, 8 médicos, 8 kinesiólogos y 20 enfermeros. También van anestesistas clínicos y todo el que pueda a llegar a tener perfil. Tanto médicos con especialidades como residentes, que son médicos formándose. 

-¿De cuántos terapistas dispone?

-Exacto no te podría decir ahora. Pero cuando hablamos de un médico, hablamos de la unidad de 24 horas. Y un mismo médico puede hacer más de 24 horas. Obviamente que los terapistas en su gran mayoría hacen más de 24 horas, no todas juntas en la semana. Todos los días tenés uno en seguimiento lineal en cada unidad, un coordinador para todas las unidades y entre dos y tres en distintas unidades de guardia. Obviamente que el plantel de terapistas del hospital es el más grande de la provincia. A eso se le suman dos planteles completos de terapistas cubriendo las terapias generales, que son más complejas aún que las UTI covid. Y a eso se les suman los planteles de guardia de unidad coronaria y recuperación cardiovascular, que son áreas críticas que también apoyan de ser necesario. Más 4 o 5 médicos clínicos internistas desde la guardia, 4 cirujanos, neurocirujanos, traumatólogos, oftalmólogos y el plantel de clínica en el piso. Hay mucha gente de guardia por día. Por cierto el director de hospitales del ministerio, el doctor Raúl Salvatore, hace guardia los domingos. Él es terapista.

-¿El director del Notti y usted también rotan frecuentemente en las guardias? ¿O se integran a ellas en forma eventual?

-Hicimos media guardia el sábado. El jueves, entera. A Pérez lo liberaremos en cuanto se pueda, pero no creo que quiera dejar de ir. Es un fanático. El domingo pasado también estuvo el subdirector Lucas Mariani que es kinesiólogo. Nosotros estamos a disposición de lo que nos digan que tenemos que hacer. Algunas cosas son muy habituales para nosotros, como puede ser intubar para un anestesista o algún procedimiento invasivo. Pero recibimos órdenes de los que saben.

Jorge Pérez, director del Hospital Notti

-¿Cuándo fue la última vez que tuvieron que derivar algún paciente en el Central por falta de cama?

-Ahora estamos recibiendo más que derivar. Lo que hacemos a veces es derivar pacientes que ya salieron de la etapa aguda y que pueden estar en un centro de menor complejidad. Si habitualmente tenemos 30 por ciento de pacientes con cobertura, ahora estamos en el 50 por ciento. Hay un centro derivador del ministerio que se llama Faro. Ellos dicen dónde enviar el paciente. Nosotros les informamos qué pacientes requieren menos complejidad o los que tienen cobertura y ellos derivan, si se puede.

Las crisis suelen activar la solidaridad y la noción de equipo. Herrera comenta que esta semana lo llamaron más de diez médicos del Hospital Central para ofrecerse a ir a la guardia "o donde sea necesario". Residentes y anestesistas del Notti también se ofrecieron a colaborar.

Otros médicos de las guardias, en cambio, hacen notar los miedos al contagio, más allá de que los infectados han bajado mucho respecto del año pasado, según el Gobierno, gracias a la vacunación.

El director del Hospital Central destaca el trabajo de los jefes de guardia: "Ellos hacen todas las guardias que sean necesarias y se quedan hasta la hora que sea. Ellos son los que marcan la diferencia".

La presencia de directivos sirve, según Herrera, para que los más chicos "vean que no solo están ellos, sino que estamos todos"

Y nadie sobra en estos días: "El año pasado distribuimos a todos, ahora estamos con todo a la vez".