La judicialización de la política: por qué la Corte decide mucho más que las clases presenciales

La judicialización de la política: por qué la Corte decide mucho más que las clases presenciales

En Argentina la política se resuelve en Tribunales. Por eso el interés particular por "gobernar" la justicia. Cómo puede impactar en el resto del país la decisión que tiene que tomar la Corte en la causa por las clases presenciales de Buenos Aires.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

Si se toma como caso testigo la disputa entre la Nación y la Ciudad de Buenos Aires por el dictado de clases todo parece más claro. Un tema netamente político y de gestión, termina judicializado y a merced de los mecanismos leguleyos. Allí se comprende por qué tanto interés en dominar la justicia por parte del poder. Es que en Argentina se abandonó el arte del diálogo y la administración de tensiones por la imposición, los discursos le ganan a la palabra y las decisiones políticas se trasladan a los estrados judiciales. El pueblo no delibera ni gobierna sino a través de sus representantes. Pero además "los gobiernos y decisores no deciden ni disponen sino a través del Poder Judicial". 

La judicialización es una señal del fracaso de la política. A la Argentina le sobran discursos y le falta palabra. Y aunque el caso está en el marco de la disputa política en el distrito electoral que más le ocupa y preocupa al Gobierno nacional, todas las provincias están atentas a lo que suceda. El tema es importante para Mendoza y la vida institucional de argentina por los cruces de competencias. La educación es potestad de las provincias, al igual que la salud. Por la excepcionalidad generada pro la pandemia, el año pasado el Gobierno nacional le quitó esas facultades a los distritos el año pasado y suspendió las clases, concentró las compras en salud y tomó decisiones para todo el país. Lo hizo en el marco del "aislamiento obligatorio". 

Este año es más complejo. En vez de usar esas categorías, Alberto Fernández no se anima a tanto; no quiere aislar por decreto a todo el país. Más por temor a la desobediencia que por convencimiento. Entonces ocurre otra novedad normativa. Un DNU que impone medidas "focalizadas", pero que además incorpora addendas inconsultas, como fue la suspensión de clases. El presidente corrigió su propio Decreto para suspender las clases en un área que involucra a dos distritos.

¿Puede Alberto suspender las clases en Mendoza? Siguiendo la estrategia sanitaria usada podría ocurrir. Pero no se avizora un interés político particular como sí ocurre con Buenos Aires. Pero si la segunda ola sigue agudizando la crisis, desde la Nación no descartan nada. Allí entraría nuevamente el juego de las competencias. No ocurrirá nada de eso hasta fin de mes, cuando vuelvan a analizar el estatus sanitario de cada jurisdicción. 

Litigios

La decisión que tome la Corte Suprema sobre las clases presenciales en la Ciudad de Buenos Aires será clave. Más allá de las particularidades del conflicto (que incluye nuevamente el debate sobre si la Ciudad puede o no tomarse como "provincia"). La Nación tiene un Ministerio de Educación, pero no maneja escuelas. Ahora también tiene un Ministro, Nicolás Trotta, sin poder de decisión y limado. Las provincias tienen la competencia en ese tema, pero esa idea entró en conflicto con las idas y vueltas nacionales. 

La Judicialización extrema de la política y sus decisiones es una alteración institucional sintomática. No es exclusiva de Argentina, pero acá sí está magnificada. La Corte nacional y también el máximo Tribunal provincial lo han advertido varias veces. La Corte de Mendoza manifestó su preocupación por la "creciente transferencia -o ampliación- de facultades decisorias al poder judicial, o tendencia hacia una judicialización de la política". 

Ocurre ahora con las clases; pero también con las causas penales y hasta con las elecciones, donde la dirigencia trata con especial atención a algunos jueces federales por temor a que, como tienen competencia electoral, los afecte en los comicios. Ante eso, los dirigentes políticos optan por acortar caminos. En vez de mejorar la política, buscan gobernar la justicia; donde se van a tomar las decisiones, finalmente.

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