Covid en Buenos Aires: el colapso tan temido, cada vez más cerca

Covid en Buenos Aires: el colapso tan temido, cada vez más cerca

El gobernador Axel Kicillof se reunió hoy con los dueños de prepagas y obras sociales para alertarles los datos que maneja la Provincia de Buenos Aires y consultarlos sobre sus respectivas situaciones. Prometió ayuda y aceptó ser ayudado.

Alejandro Cancelare

Alejandro Cancelare

La situación sanitaria está al borde del colapso hospitalario en el Gran Buenos Aires, según coinciden todos los especialistas médicos consultados producto del “exponencial aumento de casos de covid que se registró en los últimos quince días y por la ocupación de camas preexistentes dado que la actividad había retomado su fisonomía habitual".

En su resumen diario informativo, además de sus apreciaciones políticas, el ministro de Salud bonaerense, Daniel Gollan, dijo haber percibido un freno en el crecimiento de los casos con respecto al porcentual que se observó la semana pasada. Lo ratificó su jefe de Gabinete, Carlos Bianco.

El gobernador, Axel Kicillof, por su parte, se reunió con los principales responsables de las clínicas privadas de la región del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y propuso colaborar “y recibir ayuda” ante esta situación “crítica” por la que atraviesa la provincia.

La complejidad mayor está dada en que no hubo un plan de vacunación consistente para esta altura del año. Eso debilita cualquier tipo de discusión posterior, que se concentra en contraer aún más las actividades comerciales al limitar al máximo posible la movilidad pública y privada, sumado al gran debate por la presencialidad escolar.

Morón, en el oeste del Conurbano, encabeza el ranking de personas vacunadas por habitante con el 20% de su población, seguido por Hurlingham, con el que limita geográficamente, con el 15,3%. Casi con los mismos valores se ubica Avellaneda, que está en la otra región, en el sur del Conurbano.

Dentro del AMBA, la Ciudad de Buenos Aires, con diez veces la población de Morón, está cuarta, con el 14,8% de la población vacunada. En el extremo inferior de esta tabla AMBA se ubican Merlo, La Matanza y Tigre, con el 7% de los habitantes ya inyectados con una o dos dosis.

“La situación no es de colapso, pero sí es de stress. Los médicos hoy empiezan a ser los filtros de las internaciones y de los casos que pueden ser derivados a sus hogares”, explicó un miembro de la Región Sanitaria V, que advirtió: “Si un día ingresan una cantidad más de lo que se ve habitualmente con complejidad, ese día seguro el sistema se colapsa. Es imposible pronosticar”. El funcionario observa diariamente la evolución del sistema en la zona que va desde el oeste al norte del conurbano.

Según explicó en diferentes entrevistas el director del hospital provincial Eva Perón de General San Martín, Alejandro Saied, “es imprescindible reducir al máximo la circulación de la población. Este es un virus que se contagia por el traslado de la gente y su contacto directo”.

Sin caer en las descalificaciones ni los retos de las autoridades sanitarias bonaerenses, Saied advirtió, sin estridencia pero con firmeza, que “estamos trabajando al extremo de nuestras posibilidades”.

Una novedad de los nuevos internados con complejidad pulmonar, que son derivados a las Unidades de Terapia Intensivas, son los pacientes de entre 50 y 70 años, a los que anteriormente no se los veía tan afectados.

Sobre este punto hay diferentes análisis. Para Saied, “esto es lo que estamos viendo en el hospital que antes no veíamos” y puede producirse por diversos factores. Uno de los que tiene más aceptación es que el año pasado, por las restricciones obligatorias, mucha de la gente no salió a trabajar o tenían miedo a contagiar, y “eso ahora se relajó”.

“Como viene la situación, yo creo que a partir del 30 de abril habría que realizar un corte y revisar todo. Y si es necesario, resetear y parar todo para como en la primera etapa del año pasado”, expresó el exsecretario de Salud de Vicente López, Fernando Tejo.

Para el facultativo, “hay pacientes que se animaron a realizar las consultas postergadas del año pasado. Inclusive en 2020 veíamos muy pocos infartados en los hospitales pero se habían multiplicado las muertes súbitas en domicilios. Tampoco los autos chocaban ni había traumatismos producto del resto de las actividades que hoy ocupan camas no covid”.

Según el intendente de Merlo, Gustavo Menéndez, “hoy por hoy estamos en el 90% de ocupación de las camas que tenemos. Lamentablemente los sanatorios y clínicas privados ya también están al tope de sus posibilidades”.

Merlo está ubicado, también, al oeste del Gran Buenos Aires. Su límite oriental es con Ituzaingó, cuyo jefe de gabinete, Pablo Descalzo, dijo que “el crecimiento de personas infectadas va creciendo”.

En la región, el PAMI está trabajando para incorporar una cantidad todavía no establecida de camas de alta complejidad. Las mismas son imprescindibles luego del cierre masivo de clínicas y sanatorios particulares que atendían a sus afiliados y que sólo en la región noroeste del conurbano alcanzan a más de 70 camas.

La mayoría de estas instituciones cerraron por cuestiones económicas o cese de sus habilitaciones, como pasó con la Clínica Pelliza o la Norte, que fue noticia nacional cuando uno de sus pacientes, jubilada de PAMI, fue atendida sin haber sido diagnosticada por covid y en el velatorio varios de sus familiares e inclusive los dueños de la casa de sepelio se contagiaron.

Otros casos de cierre se dieron en Temperley, en Lomas de Zamora, Don Torcuato, en Tigre, y Caseros, en Tres de Febrero. Mientras se escribe esta nota los trabajadores de la Clínica Constituyentes, de Morón, también se manifestaban por el posible cierre de ese nosocomio.

El colapso de las clínicas y sanatorios privados, de mayor o menor poder económico, se produce porque la mayoría de los trabajadores registrados tiene una pre paga que los deriva a sus hospitales. Lo mismo sucede con los afiliados del PAMI, que fueron los primeros en poner en alerta al sistema.

Según reconoció un empresario de una firma de emergencias médicas, “lo peor se produce cuando el afiliado y su familiar nos dice que se atiende con tal o cual prepaga. Vamos a ese sanatorio, y no hay lugar. En ese momento se empieza un recorrido con la correspondiente angustia médica y personal por saber si hay o no lugar en el otro centro de atención”.

“Algunas veces podemos contar con el dato certero, pero la mayoría de las veces no”, agregó.

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