Tensión en el AMBA por la desobediencia a las restricciones y las quejas de intendentes
El intendente de Vicente López, Jorge Macri, le reclamó hoy a la mañana al gobernador Axel Kicillof que reciba oficialmente a los intendentes opositores y hable con ellos de la misma manera que lo hace con los que representan al Frente de Todos. Mientras tanto, en el Conurbano bonaerense algunos bares y confiterías se rebelan y permiten que sus clientes consuman dentro de sus locales e incluso abrieron en su horario habitual.
El reclamo de Jorge Macri fue informado por las redes sociales y extraoficialmente a los pocos canales directos que mantienen desde la gobernación con los intendentes opositores. Como había adelantado MDZ apenas se anunciaron las nuevas medidas, la semana pasada, Kicillof y Cristina Fernández de Kirchner pusieron el grito en el cielo y consideraron "tibias" las medidas anunciadas en aquella ocasión.
Las nuevas restricciones impuestas, fundamentalmente el cierre de las escuelas, fue forzada por Kicillof y exigida por la vicepresidenta a su presidente, que lo aceptó. Esto provocó otra frustración en el entorno albertista. Varios ministros y funcionarios de su cercanía tuvieron que hablar mucho, y aún lo hacen, para que el ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta, no se fuera ayer mismo de su cargo.
Con matices, María Agustina Vila, la directora general de escuelas de la Provincia, tenía una opinión cercana a la de Trotta y apoyaba la continuidad de la presencialidad. Por su postura recibió las críticas docentes, fundamentalmente de parte de parte del secretario general de UDOCBA, Mario Díaz, quien la trataba de "irresponsable".
"Lo que no podemos hacer es lo de Horacio Rodríguez Larreta en Capital, que muchos pueden ir auto o van caminando a las escuelas. Acá no pasa eso, y cada distrito tiene su complejidad particular", explicaron los voceros de la gobernación. Kicillof no solo parece haber roto el diálogo con el jefe de gobierno porteño, sino también con el resto de los referentes de la oposición bonaerense. Los intendentes de Juntos por el Cambio no fueron convocados como sí lo estuvieron los del Frente de Todos para escuchar su opinión y puntos de vista.
Desobediencia
A la mañana, la actividad en muchos puntos del conurbano era muy similar a la que se veía en los días previos al decreto presidencial que dispuso que todas las actividades comerciales se iniciaran a las 9 AM. Inclusive los bares permitieron que sus clientes ingresaran en sus locales, aunque debían respetar cierto aforo menor.
Varios intendentes oficialistas y fundamentalmente los opositores no harán demasiado para que sus comerciantes sigan con sus actividades normales. "No me voy a pelear con mis vecinos de toda la vida. Es imposible mandar a la policía para obligar a que cierren y se fundan", le dijo los otros días, palabras más, palabras menos, Alberto Descalzo, de Ituzaingó, al gobernador.
Una opinión similar mostró su vecino Juan Zabaleta, quien advirtió que "haremos cumplir el decreto de nuestro presidente, pero no entraremos en una pelea diaria con nuestros comerciantes".
"Muchos de nosotros vamos a estar corridos por derecha y por izquierda. Por un lado, los vecinos nos llaman para decirnos que hay reuniones sociales en las casas, pero también los militantes kirchneristas que nos mandan fotos con los locales que tienen clientes en su interior. Va a ser una locura y no se cómo va a terminar esto", expresó otro intendente oficialista que prefirió el anonimato.
Quien más duro se mostró ante la necesidad de hacer cumplir el nuevo decreto presidencial es Ariel Sujarchuk, de Escobar, el primero en alarmar con la agobiante situación de camas ocupadas en su distrito. "Vamos a ser muy rigurosos. No podemos estar en un estado de asamblea permanente, donde uno hace una cosa y el otro otra. Es un esfuerzo que tiene costo pero hay que esperar su resultado", advirtió.


