La "conexión especial" entre el Gobierno e IMPSA

La "conexión especial" entre el Gobierno e IMPSA

Funcionarios cruzados, donaciones, rescates y una licitación millonaria. Repaso de la historia reciente de la estrecha relación de la empresa y el gobierno provincial.

Mariano Bustos

Mariano Bustos

Este miércoles la Cámara de Diputados le dio media sanción al proyecto para que el Estado desembarque en IMPSA. Con la compra de 5 millones de dólares en acciones, se abre un nuevo capítulo en la larga historia de vínculos que se fueron estrechando cada vez más con el correr de los años.

No es un secreto que en el gobierno provincial hay varios exfuncionarios con pasado en IMPSA. Al asumir como ministro de Economía durante el gobierno de Alfredo Cornejo, Enrique Vaquié conformó un gabinete integrado por varios extrabajadores de esa prestigiosa compañía Mendocina. Entre ellos se destacaban Emilio Guiñazú, Daniel Chicahuala y Pablo Magistocchi.

Todos cumplieron roles importantes en la compañía de la familia Pescarmona y al asumir en la gestión pública no sabían que terminarían incidiendo directamente en el futuro de esa empresa. Guiñazú estuvo a cargo de la secretaría de Energía y Minería hasta esta semana, Magistocchi es presidente de Emesa y Chicahuala estuvo a cargo de Infraestructura pero dejó la gestión pública envuelto en un escándalo por incompatibilidad en sus funciones.

A lo largo de los últimos seis años se han dado distintas situaciones en las que el gobierno terminó incidiendo a favor de IMPSA. Durante el gobierno de Alfredo Cornejo se consiguió que la familia Pescarmona cediera el control de la compañía, que pasó a manos de sus acreedores. Para que eso fuese posible el propio gobernador acercó posiciones para que los acreedores se hicieran cargo del 65% del capital de la empresa y evitar así la caída de IMPSA.

Ya con la familia Pescarmona fuera del control, la provincia siguió pendiente de la evolución de la situación de IMPSA y hay quienes sostienen que buscó beneficiarla para que tenga participación en la multimillonaria licitación de Portezuelo del Viento.

Justamente, algunos de los encargados de confeccionar los pliegos licitatorios fueron los exIMPSA que trabajan en el gobierno.

Tal como se anticipaba, IMPSA se presentó a la licitación en UTE con otras empresas y fueron las únicas oferentes. Es decir, no hubo competencia en una obra que tiene un presupuesto de 1023 millones de dólares.

Pero a pesar de ello, los problemas económicos en IMPSA continuaron y desde fines del año pasado se comenzó a buscar accionistas. En enero se formalizó la propuesta para que el Estado compre 20 millones de dólares en acciones y se haga del control de la empresa en una operación conjunta entre estado nacional y provincial.

El estado nacional invertirá 15 millones de dólares y tendrá el 61% del paquete accionario mientras que con casi 5 millones de dólares Mendoza sumará más del 20%. 

El lunes el ministro de Economía Enrique Vaquié fue a defender el acuerdo en la Legislatura y el miércoles se aprobó casi sin oposición en la Cámara de Diputados. Rápidamente, el oficialismo y el PJ le dieron luz verde a la operación.

La residencia del gobernador

En medio de todo ello, en abril del 2017 el empresario Enrique Pescarmona donó una imponente residencia a la provincia de Mendoza. Se trata de un inmueble familiar que está ubicado en la calle Francia, de La Puntilla. 

El por entonces gobernador, Alfredo Cornejo, firmó en diciembre la escritura para que la casa que fue de la familia Pescarmona se convierta en la residencia oficial de la provincia de Mendoza. Si bien era el objetivo que los sucesivos gobernadores puedan vivir allí -como lo hacen los presidentes en la quinta de Olivos- tanto Cornejo como Rodolfo Suarez prefirieron permanecer en sus casas y el inmueble es utilizado para reuniones especiales y actividades oficiales.

La obsesión del kirchnerismo por IMPSA

Por su parte, el kirchnerismo también ha tenido una relación particular con IMPSA y la familia Pescarmona, pero en términos poco amistosos. Según declaró en una entrevista el empresario Enrique Pescarmona en 2018, durante el gobierno de Cristina Kirchner el gobierno intentó quedarse con parte de su empresa.

Específicamente, el exministro de Planificación Federal, Julio De Vido, intentó convencer a Pescarmona que le abriera la puerta de su empresa al Estado. "El vino un día a cenar, se invitó. Yo estaba de acuerdo. Al principio empezó bien, pero cuando llegó el tiempo de los postres empezó a decir que necesitábamos un socio. Le dije que nosotros no necesitábamos un socio. Uno de mis hijos le dijo que ya teníamos un socio en Paraguay, que la plata la poníamos nosotros, que teníamos el conocimiento, podíamos financiar el proyecto y le íbamos a resolver un problema de energía a Argentina. Cuando mi hijo le explica eso, el señor se enoja, le dice 'pendejo de mierda' y se retira enojado", narró en Perfil.

"Dijo que venía 'por la corona' a decir que necesitaba un socio, o si no, no íbamos a tener ninguna obra. No necesitamos un socio nosotros, le dije" agregó en aquel entonces en diálogo con el periodista Jorge Fontevecchia.

Años después, ya sin Enrique Pescarmona en la conducción de la compañía, el gobierno nacional finalmente pasará a tomar los hilos de la histórica compañía.

Los desafíos de "estatizar" IMPSA

En diálogo con MDZ Radio, el exsubsecretario de Energía de Mendoza, Emilio Guiñazú, se refirió al potencial que ve detrás de la operación para que el Estado tome participación en IMPSA. Si bien reconoció que "históricamente el Estado ha sido un mal gestor de activos productivos de empresas" dijo que existen buenas experiencias que marcan el camino.

"No he participado en la evaluación de esa operación, porque yo trabajé en la empresa muchos años. Por lo tanto me mantuve al margen. Pero a IMPSA la conozco por dentro y sé el valor de la compañía. Es una empresa de alta tecnología que en condiciones favorables ha demostrado su capacidad de producir, exportar, generar tecnología y mucho empleo en la provincia", aseguró. 

"Tener al Estado como aliado estratégico que la ayude a exportar en término de garantías y financiamiento para mi es auspicioso. Obviamente siempre gestionada por ejecutivos profesionales, con una visión de desarrollo de su propio negocio sin dejar de ser innovadora como siempre fue IMPSA para generar tecnología. Se puede armar un tándem novedoso que puede beneficiar a la Argentina", expresó.

"Si la entrada del Estado es una pequeña palanca financiera pero por sobre todo una señal de apoyo estratégico para un negocio complejo como el de IMPSA, no es malo", finalizó.

 

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