Mendoza ante una posibilidad que debemos apoyar con conducta ejemplar

Mendoza ante una posibilidad que debemos apoyar con conducta ejemplar

El Gobierno provincial flexibilizó las restricciones que, de nuevo, iban a atentar contra la economía. Sin embargo, esta flexibilidad en las medidas en Mendoza sólo es sostenible con un compromiso y una conducta responsable e inteligente de cada uno de nosotros.

MDZ Política

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El avenimiento de la “tercera ola” de covid-19 en el país apresuró la discusión y toma de nuevas medidas restrictivas por parte del Gobierno nacional. Las diversas ideas y discusiones entre los tres lideres porteños, que desde principios del virus disponían sobre la vida de todos los argentinos, terminaron en esta oportunidad en una restricción, por ahora, más leve y con falta de acuerdo unánime.

El DNU emitido por Fernández fue una especie de laudo entre la intención de cierre más duro de Kicillof y la postura más leve de
Horacio Rodríguez Larreta. Consciente de la falta de espacio político para disponer de medidas duras y también con una clara voluntad de transferir responsabilidades a los gobernadores, no con vocación federalista verdadera, sino para en este caso disminuir la posibilidad de más molestia de los ciudadanos del interior, el presidente Fernández depositó en cada jurisdicción la posibilidad de disponer las medidas en sus respectivas provincias.

Actitud meramente especulativa y no convicción cierta de espíritu federal. Ante esta realidad, el gobernador Suárez apostó a dejar en funcionamiento la mayor cantidad de actividades, incluso ampliando los horarios permitidos de circulación en relación a la disposición nacional. Esta decisión implica una posibilidad de mejor calidad de vida, de apuesta para que la economía sufra menos y que los mendocinos podamos tener una mayor cuota de libertad. Pero esta mayor flexibilidad sólo es sostenible con un compromiso y una conducta responsable e inteligente de cada uno de nosotros. Los cuidados concretos  y continuos de distancia social, uso de barbijo permanente y en forma adecuada, cubriendo nariz y boca totalmente, más la higiene frecuente de manos, deben estar presentes en forma de vida habitual.

A ello debemos, sin hesitar ni obviar, evitar las reuniones de muchas personas. En esto no hay opción ni tampoco excepciones.
La responsabilidad de vivir en mejores condiciones y con la mínima disminución de nuestra libertad recae enteramente en cada uno de los mendocinos.

No nos engañemos a nosotros mismos, ni defraudemos a nuestros comprovincianos. Nuestra conducta responsable, cuidadosa  y comprometida con el prójimo es la garantía de mejor calidad de vida diaria, menos sufrimiento económico, control social de la pandemia y disfrute de nuestra libertad. No desperdiciemos la oportunidad. En gran medida depende de nosotros. Descartemos por completo la "viveza criolla” que tanto daño nos ha causado.

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