El verdadero problema de la vacuna en Mendoza: lentitud, burocracia y turnos restringidos

El verdadero problema de la vacuna en Mendoza: lentitud, burocracia y turnos restringidos

En Mendoza no hubo grandes escándalos por la vacunación, pero sí un problema silencioso: la enorme cantidad de personas que están en grupos de riesgo y no pueden acceder. Aseguran que se usa una estrategia demasiado conservadora. Solo entregan 2 mil turnos y con horario de oficina pública.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

Una señora con bastón se acerca lentamente, ingresa y se vacuna. Sin problemas y de manera prolija. Los turnos se respetan y nadie se altera. Se puede ver en cada carpa de vacunación. En los gimnasios, carpas y otros lugares destinados para que las personas mayores de 70 años reciban la Sputnik V. En realidad el problema que hay en Mendoza con la vacunación está invisibilizado porque no se genera en las personas que se vacunan, sino en el enorme universo de personas priorizadas que no la reciben y tienen dificultades para hacerlo. Eso ha generado problemas internos y hasta enojos del gobernador Rodolfo Suarez. 

Por día solo se entregan 2 mil turnos en toda la provincia. Con ese cupo se cierra la posibilidad de conseguir un lugar y siempre de manera virtual, salvo para los habitantes de geriátricos. A ese ritmo, harían falta 100 días corridos para vacunar a la población de más de 70 años. En realidad mucho más tiempo porque lo que es la mayor campaña de vacunación de la historia tiene horarios restringidos y aún más acotados que los de comercio: en casi todos lados se vacuna solo de lunes a viernes y de 8 a 14, rutina de oficina pública del siglo pasado. El resto, a esperar. Quienes consiguen un turno destacan la buena atención. La mayoría silenciosa que no lo logra, espera. 

Incluso hay municipios que tienen capacidad ociosa: se prepararon para vacunar hasta 1000 personas por día, pero les habilitan 200 vacunas. El gran temor que había en el ministerio de Salud era dar turnos y que no haya vacunas. Por eso se decidieron acumular. Tanto que Mendoza figura como una de las provincias con mayor cantidad de dosis sin aplicar. Según el sistema de monitoreo que publica la Nación, hay 110.700 dosis entregadas, y 42 mil aplicadas, la mayoría al personal de salud De ese grupo solo 11 mil figuran con el esquema completo (las dos aplicaciones). Aunque el Gobierno local desmiente ese dato, también reconocen que el proceso es lento. La ministra Ana María Nadal asegura que el stock disponible es menor. Por eso también Rodolfo Suarez dijo, como reflejó MDZ, que esta semana podrían quedarse sin vacunas en Mendoza. 

Cambios

Con ese mapa de situación en la mano, esta semana podrían ampliar los horarios y los cupos. Allí hay una distorsión de objetivos. Quienes cuestionan la campaña internamente creen que le falta estrategia y acción. Que se extremaron de más los cuidados técnicos par que no se queden sin dosis, en vez de generar un golpe de efecto con una vacunación masiva a quienes la necesitan. "Hay que vacunar. Si no hay más dosis, la responsabilidad es del gobierno nacional", explican desde el propio Ejecutivo. 

El otro error logístico que marcan es haber abierto el registro con un criterio más amplio, pero aplicarlo con "horarios restringidos". En Mendoza se vacuna a mayores de 70 años y solo por orden de llegada a la fila digital. En la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, se escalonó: primero fueron los mayores de 90, luego los mayores de 80 y así se fue subiendo en la edad. En Mendoza el "padrón" es más amplio y diverso y la estrategia más acotada. 

Por eso ocurre que hay personas inmunizadas que tienen menos riesgo y otras que por edad o comorbilidades son más vulnerables y no tienen la vacuna. MDZ pudo ver tres casos de personas mayores de 80 años que sacaron turno online y aún no se vacunan. No hay otra forma que no sea el "orden de llegada" a la fila virtual. No se tienen en cuenta otras variables por la complejidad del plan, a pesar de que, por ejemplo, PAMI, OSEP y otros servicios de asistencia social tienen padrones detallados sobre la salud de sus afiliados. 

Allí incluso hay una desigualdad más estructural que ocurre en todo el país: personas que tienen algún trabajo relacionado con la salud, pero de bajo riesgo, de baja edad y hasta deportistas semi profesionales que están vacunados. Y, en cambio, miles de personas que si se contagian de Covid tienen muchas más probabilidades de morir que esperan conseguir un turno. Una de las muestras virtuosas de estrategia puntual, explican, se dio con las personas que se realizan hemodiálisis, que fueron autorizadas a vacunarse porque son extremadamente vulnerables. 

La provincia no hace públicos los datos de disponibilidad de dosis. Tampoco se detalla el tipo de vacunas. Por ahora optaron por agotar la Sputnik V y aplicar la vacuna China a docentes. Se espera que la Nación aumente los envíos de las dosis de AstraZeneca; pero allí está el primer obstáculo para cumplir: la promesa de envíos ha sido incumplida constantemente.

 

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