La insoportable levedad de Alberto Fernández: un paso fugaz que no dejó certezas

La insoportable levedad de Alberto Fernández: un paso fugaz que no dejó certezas

El Presidente visitó por primera vez Mendoza sin dejar ahondar en temas fundamentales. Llegó tarde, se fue antes y no se reunió con el Gobernador. Hubo, sí, una fuerte definición sobre la represión en Formosa. La curiosa metáfora de la orquesta en la que no se sabe quién dirige.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

Sobrevuelo con frases obvias, sin profundizar y analizar a fondo y, menos, con algún proyecto que entusiasme. Alberto Fernández visitó por primera vez Mendoza y habló con una levedad tal que fue mucho más importante lo que dijo bajo el estrado: "Nos preocupa la violencia institucional", dijo, refiriéndose a lo ocurrido en Formosa, donde su gobernador favorito, Gildo Insfrán, reprimió a quienes se manifestaban en contra de la vuelta a fase 1 del aislamientos social.

Ese es el dato político que surgió de la Vendimia: Alberto Fernández le soltó la mano a Insfrán y aseguró que no comparten la "violencia institucional" que se vive en esa provincia. "Vamos de a poco", respondió cuando le preguntaron sobre la posibilidad de intervenir. Alberto llegaba con esa carga encima: aún no terminan las esquirlas por los escándalos de la vacunación, y surgieron las crisis por los hechos de violencia en Formosa y los rumores de renuncias en su gabinete por la tensión generada en la Justicia. Su paso por la Provincia era un "bálsamo" y así se lo tomó: nada que destacar. 

Fuera de eso, fue un paso fugaz en Mendoza. Tanto que no se reunió con el Gobernador a solas ni siquiera para un diálogo protocolar. Llegó dos horas más tarde, se retiró antes de lo previsto. El Presidente tomó el guante dejado por Rodolfo Suarez en cuanto a dejar de lado las grietas; al menos desde lo discursivo.  "La unidad no son los discursos únicos. La unidad es una unidad sinfónica. Si cada uno toca lo que quiere es un ruido insoportable. Hay que tocar en armonía", dijo Fernández. El Gobernador había hablado también de la necesidad de dejar de lado la grieta para luchar contra el hambre. El Presidente estuvo de acuerdo. 

En su discurso Fernández se apoyó, como ocurre con frecuencia, en Néstor Kirchner, particularmente cuando era presidente y "Julio" (Cobos) era gobernador y lanzaron el Plan Vitivinícola 2020. "Siempre me toca terminar lo que empezó Néstor o Cristina", repitió. Obvió, claro, algunos de los problemas que la industria y toda la población sufren: la inflación, la pérdida de empleo

No es habitual que el Presidente detalle temas de coyuntura o plantee soluciones en sus discursos. Más bien acostumbra a construir metáforas llanas para mencionar generalidades. Es lo que hizo con la composición acerca de la "orquesta" en la que, según él, debe ser Argentina, donde "cada uno toque el instrumento que quiera", pero siguiendo las líneas del director. El problema es saber quién es el director de esa orquesta y qué partitura busca ejecutar. 

 

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