Dólar Futuro: Casación define en veinte días la suerte de Cristina

Dólar Futuro: Casación define en veinte días la suerte de Cristina

Cristina Fernández de Kirchner y el resto de los imputados buscan evitar el juicio oral. La vicepresidenta no se defendió técnicamente y en su lugar responsabilizó a la justicia del triunfo de Macri en 2015.

Lourdes Marchese

Lourdes Marchese

En un clima de tensión se desarrolló la audiencia por la causa "Dólar Futuro" ante la Sala 1° de la Cámara Federal de Casación Penal en donde la principal expositora de la jornada, fue Cristina Fernández de Kirchner. La vicepresidenta del país habló desde su despacho del Senado de la Nación y no escatimó en críticas hacia la justicia, continuando la saga iniciada el 1 de marzo en el inicio de sesiones del Congreso por el presidente Alberto Fernández.

Los jueces tendrán veinte días para definir si hacen lugar a los planteos esgrimidos por las partes para evitar el juicio oral y así, ser sobreseídos, o si por el contrario, se inclinan por el pedido del fiscal Raúl Pleé quien manifestó que "el juicio oral es el lugar para poder confrontar a los peritos a través de un debate razonable". El representante del Ministerio Público argumentó además que el fiscal ante el Tribunal Oral Federal (donde se desarrollaría el juicio oral), Diego Velazco, se opuso en su momento a los sobreseimientos y el TOF 1 optó por mayoría en avanzar en dicho proceso.

Al inicio de su alocución de 50 minutos, Cristina insistió en la teoría del "Lawfare" y puso como prueba la fecha que fijó la Cámara para la audiencia del 1° de marzo (luego modificada por pedido de su defensa) momento en el que se desarrollaría la Asamblea Legislativa en la que el presidente rendiría cuentas ante el Congreso. Cuanto menos "es preocupante" apuntó. 

La vicepresidenta se quejó además de la presencialidad que le fue denegada ya que argumentó que tenía intenciones de estar cara a cara frente a los magistrados que decidirán el futuro de la causa donde está imputada. En tal sentido manifestó: "lo estoy viendo a Petrone pero no lo conocía", algo que llamó la atención ya que este juez de carrera fue designado en dos ocasiones durante sus gobiernos, primero en el fuero penal económico y después en un Tribunal de San Martín. Pero Daniel Petrone no respondió, sólo se limitó a escuchar lo que decía Fernández de Kirchner, lo mismo hizo Diego Barroetaveña el otro magistrado a quien dijo desconocer. "Siempre en el anonimato quienes deciden causas" cuestionó, al tiempo que remarcó "es bueno conocerle la cara a los jueces, yo siempre di la cara, los jueces influyen en la vida de los argentinos".

Diferente fue el trato hacia Ana María Figueroa a quien  aseguró conocer mediáticamente por haber denunciado presiones del macrismo en otra causa en la que está imputada, el memorándum con Irán.

No fueron los únicos magistrados a los que la vicepresidenta le dedicó unos minutos, también mencionó al fallecido juez Claudio Bonadío a quien calificó como "inefable" y responsabilizó de haber generado una corrida bancaria tras un allanamiento al BCRA el 17 de noviembre de 2015 previo al ballotage presidencial. Para la expresidenta esta causa se trató no solo de "lawfare" sino también de una "intromisión y manipulación de los procesos electorales". En la lista entraron también, el doctor Martín Irurzun, Leopoldo Bruglia, Pablo Bertuzzi, Mariano Llorens y Gustavo Hornos, sobre éste último se preguntó: "¿Va seguir siendo miembro de la Casación ?". Finalmente criticó fuertemente al fiscal Carlos Stornelli a quien acusó de amenazar al presidente durante una entrevista televisiva.

Fernández de Kirchner, no quiso hacer una defensa técnica porque para ello aseguró estaban Axel Kicillof y Miguel Ángel Pesce. Su defensa en esta causa, al igual que en "obra pública", fue netamente de contenido político, culpando inclusive a la familia judicial de contribuir al éxito de Mauricio Macri en las elecciones del 2015 y no solicitó su sobreseimiento: "hagan lo que tengan que hacer" apuntó a los jueces.

Si se respetan los plazos procesales como prevé el código, en veinte días el máximo tribunal deberá dar una repuesta a esta causa, tal vez la más endeble de todas en la que está acusada la vicepresidenta.

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