Olivos

Con Alberto Fernández de intermediario, Máximo Kirchner y los intendentes sellaron la paz

Una docena de intendentes del Conurbano bonaerense y algunos del interior cenaron el viernes con Kirchner y Fernández. La juntada sirvió para acordar un trabajo en unidad y conseguir el respaldo para una reinterpretación legal a la limitación de las reelecciones de los jefes comunales.

Alejandro Cancelare
Alejandro Cancelare lunes, 22 de marzo de 2021 · 13:30 hs
Con Alberto Fernández de intermediario, Máximo Kirchner y los intendentes sellaron la paz
Foto: Infobae

El presidente de la Nación, Alberto Fernández, recibió en Olivos a una docena de jefes comunales de la Provincia de Buenos Aires para determinar las acciones políticas en el principal territorio del país como así también para zanjar las diferencias que subsisten entre las diferentes fracciones del Frente de Todos. Máximo Kirchner, otro de los presentes, trató por todos los medios de dejar en claro su deseo de trabajar en unidad.

Según relataron dos protagonistas del encuentro, en la oportunidad también se discutió, bastante, sobre el principal problema que tiene el Conurbano bonaerense. La inseguridad se llevó buena parte de la tertulia y fueron los intendentes los que más puntualizaron la necesidad de articular de manera mucho más armoniosa la relación entre Nación y Provincia. 

A Sergio Berni, el ministro de Seguridad bonaerense, no lo quieren por "loco", tal cual le dicen. Su sobreactuación permanente hace que su trabajo, muchas veces eficaz, quede relegado por las formas. "Le gusta más la foto que la organización", dijo uno que directamente pidió su renuncia.

A Sabina Frederic, la funcionaria del área a nivel nacional, tampoco la consideran apta para el lugar. "No es lo que el momento requiere", dijo con su habitual serenidad uno de los que más sabe del tema y que también participó de la cena. Para algunos, pasa a ser imprescindible una figura como Aníbal Fernández, "que combina tres cosas: eficacia, conocimiento y relato", algo que también consideran fundamental y que para todos es hoy un faltante.

Hubo dos momentos en los que Máximo Kirchner se quedó callado. Uno fue ese, El otro fue cuando Fernández le preguntó a los presentes si habían contenido dentro de la lista al intendente de Tigre, Julio Zamora, a quien Sergio Massa pretende desbancar del municipio en las próximas elecciones. Massa, al no ser PJ, no participó. Le debieron haber ardido las orejas.

Allí alguno balbuceó una tímida respuesta sobre el compromiso general sobre su futura designación como presidente de la Mesa de Acción Política, algo que solo surge del acuerdo general. 

El otro que fue "rescatado" a pesar de su decisión de judicializar la elección interna del peronismo bonaerense es Fernando Gray, actual presidente e intendente de Esteban Echeverría. "Está en su derecho", mediaron la mayoría. Fue luego de un primer arrebato de Kirchner al preguntar por qué se había "plantado" como lo hizo. 

Uno de los presentes que deberá seguir recibiendo todos los llamados es el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis. Los intendentes quedaron bastante ilusionados con la cantidad de obras prometidas. "Metan proyectos y salen. La obra pública será un acelerador de la actividad", prometió el Presidente.

Por otro lado, nadie midió como una dificultad la falta de vacunas. Es una campaña de los medios, fue el resumen sobre ese punto.

A la hora de los postres, que no todos aceptaron, llegó el otro gran tema íntimo de la política, Las reelecciones de los intendentes, concejales y legisladores de la Provincia de Buenos Aires, impedidos de presentarse en más de una reelección por la ley aprobada hace cuatro años por impulso de Massa y María Eugenia Vidal.

Al parecer, habría un consenso muy amplio para que un concejal, quizás presidente de Concejo Deliberante en la actualidad, y sucesor político del intendente en esa localidad, presente un amparo para que la Justicia, siempre tan atenta, resuelva la reinterpretación de la ley y les permita, por lo menos, una nueva oportunidad. 

 

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