La reforma constitucional, la igualdad de oportunidades y el debate que nos merecemos en Mendoza

La reforma constitucional, la igualdad de oportunidades y el debate que nos merecemos en Mendoza

La diputada Cecilia Rodríguez hace foco en la necesidad de una reforma institucional que tenga e incorpore la igualdad que no había cuando se redactó la Constitución de Mendoza.

Cecilia Rodríguez

Por Cecilia Rodríguez / Diputada

En las últimas décadas nuestra provincia no ha dejado de debatir acerca de la necesidad de trabajar en profundas reformas institucionales. La Constitución no es sólo una súper ley escrita que corona la cúspide del orden jurídico, que deba conocerse e interpretarse solamente con la mirada del abogado perito en códigos constitucionales y sentencias de la Suprema Corte. Es mucho más que eso, compartiendo las palabras del Dr. Víctor Ibañez es "...la expresión normativa del proyecto político de una comunidad en un momento histórico determinado". Todo proyecto político contiene, como antecedente insoslayable nuestra historia, nuestras tradiciones, nuestras costumbres e idiosincrasia; en suma, nuestra particular forma de ser como pueblo y también nuestro proyecto para las generaciones que vendrán. Por tanto, toda reforma constitucional busca constituir un balance permanente entre las necesidades de estabilidad constitucional y los requerimientos del cambio; las reformas deben reflejar nuestra “mendocinidad”, nuestros valores.

El proceso de reforma constitucional es una de las actividades más PARTICIPATIVAS y democráticas de un proceso de reforma legislativo y el orden de los conceptos si alteran el producto porque depende del momento cultural y político en el que se establece el proyecto. Los procesos de reforma no son uniformes porque justamente guardan relación con el conjunto total de antecedentes de una determinada comunidad. Por estos días, los medios de comunicación han reflejado los principales temas planteados en el proyecto, dejando claro que la reelección del Gobernador y Vice no será un tema de debate, en cambio sí lo serán la Unicameralidad, la autonomía municipal, la rediscusión de la coparticipación municipal de los impuestos, el equilibrio fiscal como obligación estatal, la eliminación de las elecciones de medio término con el objetivo claro de disminuir el gasto de la política.

Sin embargo, poco se ha dicho del tema que nos merecemos poner sobre la mesa: la igualdad de oportunidades entre mujeres y varones en el ámbito público pero también como obligación del Estado de promoverla en el ámbito privado, por ejemplo en las remuneraciones percibidas por igual tarea.

En relación a esto último, voy a detenerme, porque involucra la perspectiva de género que merece esta Reforma, teniendo en cuenta sobre todo en qué lugar social y jurídico nos encontrábamos las mujeres cuando se sancionó la Constitución de la Provincia de Mendoza. En 1915 las mujeres en Argentina: no votábamos, recién lo hicimos en 1947; No teníamos un régimen trabajo, recién en 1924 se sancionó el régimen legal del trabajo de mujeres y niños; “Éramos incapaces de derecho”, cualquier mujer mayor de edad (soltera, divorciada o viuda) no tenía capacidad para ejercer todos los derechos y funciones civiles que las leyes le reconocían al hombre.

Entonces, ¿a qué llamamos “igualdad de oportunidades” cuando la reclamamos en la Reforma? Desde la perspectiva de los derechos humanos, la igualdad no se refiere a la semejanza de capacidades y méritos o a cualidades físicas de los seres humanos, sino que es un derecho humano autónomo. Este derecho, tal como ha quedado plasmado en la casi totalidad de instrumentos legales de derechos humanos, no es descriptivo de la realidad, porque no se presenta en términos de ser, sino de deber ser.

La gran innovación introducida por la doctrina de los derechos humanos es haber hecho del principio de igualdad una norma jurídica, entendiendo que la igualdad no es un hecho, sino un valor establecido precisamente ante el reconocimiento de la diversidad humana. Este valor, es el que debe reflejarse en la Constitución Provincial que Mendoza merece en pleno 2021, porque hace 105 años era otro el momento histórico, una Mendoza con 278.000 habitantes, era otra provincia en otro país y otro mundo; la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres versa sobre un derecho en el que actualmente transitan muchas de las luchas de género.

Poder demostrar que una provincia como la nuestra sigue apostando a la institucionalidad dándole un marco a estas historias, a los valores e incluyendo las diversas voces de quienes la habitamos es dar un espacio invaluable para la visibilidad de temas que ya se están hablando en el mundo. De esta forma, proponemos a todas las provincias la incorporación en sus leyes máximas de los derechos que permitan protegernos a todas para no permitir más atropellos a la dignidad humana. Atropellos como los que un día se encuentren sufriendo MUJERES formoseñas en un monte o en un centro de aislamiento donde inadmisiblemente se restringen sus libertades de ser, crecer y desarrollarse. Es deber de la sociedad argentina toda seguir apostando a los derechos humanos en serio mediante reformas reales, porque entendemos que es el camino para no volver atrás.

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?