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No hay vacunas

El intendente de Guaymallén Marcelino Iglesias analiza y cuestiona la campaña de vacunación nacional.
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Por Marcelino Iglesias / Intendente de Guaymallén

En todo el país se está vacunando. Una parte de los profesionales y auxiliares de salud ya por suerte lo han hecho. Algunos pocos docentes también, un pequeño porcentaje de los mayores de 70 años, y algunos acomodados amigos del gobierno.

El resto de la población se quedó sin vacunas, por lo menos en el corto plazo. ¿Cómo comprobarlo? ¿Alguno de ustedes ha leído o escuchado que algún avión haya llegado de Rusia, de China, de India o de algún lugar con vacunas? Ni una avioneta monoplaza ha llegado con vacunas, pues si lo hubiera hecho, la épica kirchnerista de Víctor Hugo Morales lo estaría relatando como el segundo gol de Maradona a los ingleses.

La vacuna rusa está muy demandada y por lógica los rusos presionan a su gobierno para vacunarse primero y exportar después. ¿Se puede fabricar en el país?  Si. Pero tardaría de 8 a 10 meses mínimo producirla. ¿La vacuna china? De cortesía nos vendieron 1 millón y no está autorizada para mayores de 60 años. ¿Astra Zeneca ?Ni Europa consigue las cantidades necesarias y lógicamente, Joe Biden quiere que los estadounidenses se vacunen primero. Con las demás, igual. ¿Y el gobierno nacional? No consigue vacunas.

Pero en todo el país los organismos de salud provinciales y municipales montaron una logística más o menos acorde para un plan de vacunación.

Aunque al gobierno nacional se le olvidó un detalle: ¡Comprometer y conseguir las vacunas! Pequeño detalle.
En Mendoza tenemos vacunas para mañana, tal vez para pasado y con mucha suerte algunas para el lunes. Y así en todas las provincias.

No se ha alcanzado a vacunar el 10 % de los mayores de 70 años. ¿Y el resto? En el gobierno nacional nadie sabe, nadie contesta. Nos tuvieron un año de cuarentena en cuarentena entre el gordo Gines, la Payasa Filomena y la Carlita Vizzotti (la que nunca se enteró del Vacunatorio VIP).

Épicamente lanzaron un plan de vacunación que no era más que un "simulacro", pues no podían garantizar las vacunas. Comprometieron a las provincias, a los municipios e ilusionaron a la gente. Mintieron antes, mienten ahora y van a seguir mintiendo. Está en su naturaleza. Así como desestimaron la llegada del coronavirus (Gines dixit), no previeron la compra de vacunas.  Chile -con 19 millones de habitantes- ya tiene en su poder 10 millones de dosis y más de 30 adquiridas y un plan de colocación. El presidente dijo en diciembre mientras se vacunaba, que a fines de febrero iban a haber 10 millones de vacunados. Escasamente y con los acomodados VIP en primera fila, llegaron al 10 %.

¿Y ahora?

A esperar que llegue un avioncito con un puñado de vacunas y volvamos al simulacro de vacunación. Lo que viene ocurriendo es la mayor estafa a la ilusión de una sociedad agobiada por una pandemia. Tampoco se habla hasta ahora -ya estamos a mediados de marzo- de la vacunación antigripal. En fin, a merced de un grupo de improvisados.