Alberto y un discurso a medida de las necesidades judiciales de Cristina

Alberto y un discurso a medida de las necesidades judiciales de Cristina

El Presidente abrió el período de sesiones ordinarias del Congreso con un paquete de reforma judicial en la línea que marca la Vice, con cuestionamientos a la Corte, los jueces, fiscales y medios de comunicación. Hubo pocas definiciones económicas y ninguna explicación sobre el vacunatorio VIP.

Mariano Spezzapria

Mariano Spezzapria

Con Cristina sentada a su lado, abanicándose permanentemente y sin utilizar barbijo, lo que le costó los reproches de la oposición, Alberto Fernández abrió el período de sesiones ordinarias del Congreso con un discurso en el que dijo lo que la Vicepresidenta quería escuchar: que la Justicia tiene la culpa de buena parte de los problemas del país y que, por eso, es necesario reformarla.

Claro que la reforma que propuso el Presidente parece ligada a los problemas judiciales que afronta Cristina, pese a que desde el comienzo de la parrafada buscó aclarar que sus “críticas al Poder Judicial no cargan rencor ni voluntad de favorecer a alguien”. Pero lo cierto es que la Vice asintió ese pasaje del discurso porque coincidió en todo con las propuestas del Instituto Patria.

La reglamentación del “recurso extraordinario” por el cual se puede ir en queja a la Corte Suprema de Justicia; la creación de un Tribunal Federal de Garantías con competencia exclusivamente en cuestiones de arbitrariedad; y la reforma del Consejo de la Magistratura forman parte del paquete judicial que Alberto Fernández anticipó que enviará al Congreso en formato de proyectos de ley.

Con los jueces de la Corte conectados vía remota desde la Sala de Acuerdos del Palacio de Justicia, el Presidente también cuestionó al fiscal federal Carlos Stornelli y a los medios de comunicación que, a su criterio, publicaron información que sirvió para perseguir a dirigentes políticos. Esto es, reivindicó completa la teoría del Lawfare, tal como esperaba que lo hiciera Cristina Kirchner.

La inquietud de la oposición se percibió en el recinto cuando el Presidente sostuvo que ordenó iniciar una “querella criminal” contra los responsables de la toma de deuda externa durante la gestión de Mauricio Macri. Según pudo saber MdZ, la denuncia será presentada por el Banco Central y otros organismos como la Procuración del Tesoro, que lidera Carlos Zannini.

Ese fue el pasaje que más aplaudieron los legisladores del oficialismo, ante el silencio de los opositores, que intentaban digerir lo que acababan de escuchar.

Tras el discurso presidencial, los referentes de Juntos por el Cambio ofrecieron una conferencia de prensa en la que calificaron esa decisión como un “autoboicot” del Gobierno a las negociaciones que lleva adelante el ministro de Economía, Martín Guzmán, con el Fondo Monetario. “Tendrán que investigar toda la deuda, también la de ellos”, dijo el radical cordobés Mario Negri.

Si bien los cuestionamientos medulares a la presentación de Alberto Fernández partieron de los diputados de la UCR, entre ellos el mendocino Alfredo Cornejo, los que le pusieron picante en el recinto fueron los del PRO. Especialmente Fernando Iglesias, quien a los gritos le pidió a Cristina que “cumpla la ley y se ponga el barbijo”; y Waldo Wolff, que se la pasó invocando a Lázaro Báez.

En los palcos, los ministros del Gabinete –salvo Santiago Cafiero y Carla Vizzotti que están aislados- chistaban llamando al silencio a Iglesias cada vez que interrumpía al Presidente y el propio Alberto cruzó al diputado porteño al preguntarle “por qué habla ahora” y “no lo hizo durante cuatro años”. Igualmente, continuaron escuchándose los comentarios ácidos desde el bloque de JxC.

"Desde el primer momento enfrentamos críticas. Cualquier razón se volvió válida para incitar banderazos", afirmó el primer mandatario dos días después de la última protesta que motorizó JxC, la principal alianza opositora, tras el escándalo del vacunatorio VIP. En ese punto, Fernández optó por el ataque a sus rivales políticos antes que por dar explicaciones sobre lo sucedido.

En el plano económico, Alberto Fernández no despejó la incertidumbre, ya que mencionó la palabra inflación pero no explicó cómo piensa combatirla su administración. Aunque pidió al Congreso que “apure el tratamiento” del proyecto de Sergio Massa para subir el piso del Impuesto a las Ganancias y prometió otra iniciativa para beneficiar a 350.000 monotributistas.

También anticipó que su administración buscará “desdolarizar las tarifas” mediante la declaración de “emergencia de los servicios públicos y advirtió que el ENACOM es el organismo que debe autorizar aumentos en el servicio de internet, en un mensaje a medios de comunicación y compañías telefónicas que el Gobierno considera que están en la vereda política opuesta.

En el Salón de los Pasos Perdidos desfilaron los diputados y senadores ansiosos de dar su parecer ante la prensa. Allí, advirtieron que Alberto Fernández no dijo una palabra sobre los atropellos que se registran en Formosa y que planteó la “solidaridad continental” pero olvidó mencionar el caso de Venezuela. “La idea ya todos la conocen: es borrar el pasado”, advirtieron a coro los opositores.

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