De la emergencia hídrica a la sequía: la mala administración del recurso hídrico

De la emergencia hídrica a la sequía: la mala administración del recurso hídrico

El 2020 comenzó con una intensa sequía y con un 30% menos de agua que el promedio histórico. Doce meses después, la situación no es mucho mejor y el panorama sigue siendo preocupante.

MDZ Política

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Sequía, hogares sin agua, y la historia que vuelve a repetirse. El 2020 comenzó con una intensa sequía y con un 30% menos de agua que el promedio histórico. Doce meses después, la situación no es mucho mejor y el panorama sigue siendo preocupante. Según un informe del Departamento General de Irrigación, este será un año hidrológico “pobre” para los ríos de la provincia de Mendoza, con un 70% del promedio histórico de caudal. El calentamiento global, la escasez de nevadas en el invierno y las altas temperaturas registradas, sin duda juegan un rol. Pero las causas de la emergencia hídrica que atraviesa la provincia de Mendoza tienen que ver principalmente con los años de mala gestión, la obsolescencia de la infraestructura y la falta de planificación para los próximos años.

Reflejo de la situación actual de la crisis hídrica que atraviesa la provincia, son los cabos sueltos que se han dejado en las últimas décadas en la administración de este recurso. Los malos manejos de gobiernos de turno que han perjudicado tanto a la provincia, como a la Nación. Ejemplo de ello es lo sucedido con la empresa francesa, Saur. 

En 1998, la Provincia de Mendoza decidió privatizar el servicio público del agua del que la empresa Obras Sanitarias Mendoza (OSM) era concesionaria. En ese entonces, la francesa Saur, ganó, junto a otros socios locales e internacionales, una licitación convocada por la provincia de Mendoza. El objetivo: la explotación del servicio de agua y saneamiento en la región, a través de la compañía OSM. 

Las tarifas previstas en el contrato se establecieron en pesos a un tipo de cambio fijo. Sin embargo, cuando llegó la crisis del 2001 y la devaluación, el gobierno local decidió que la tarifa se mantendría en pesos. Mientras que los costes de explotación del contrato se mantuvieron en dólares estadounidenses. El resultado fue un desequilibrio financiero con respecto a lo estipulado en la contratación. Hecho que llevó a Saur a iniciar un proceso de renegociación del contrato. 

Frente a la negativa de las autoridades locales que impidió llegar a un acuerdo, en 2004, la empresa francesa inició una demanda de arbitraje contra Argentina ante el Ciadi (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones). Un largo y tedioso proceso que debió haber terminado en 2014 cuando el tribunal del Banco Mundial falló contra la Argentina, condenando al país a pagar 39,9 millones de dólares, más intereses, gastos y honorarios. Pero que sin embargo, sigue generando tensiones entre Francia y Argentina, debido a que el país aún sigue sin acusar recibo de la decisión del Ciadi y aún mantiene la deuda. Lo que a largo plazo podría acarrear una consecuencia aún mayor ya que este caso va contra lo estipulado en el Acuerdo para la promoción y protección recíproca de las inversiones, firmado en 1991 entre la República Francesa y la República Argentina. 

Pero más allá de la disputa bilateral, el mal manejo de las autoridades locales que imposibilitó un acuerdo con la compañía francesa, desencadenó en el pase de la gestión del servicio de agua y cloacas, nuevamente a las manos del Estado provincial. En 2010, se rescindió el contrato a Saur y se reestatizó la empresa, lo que dio lugar a la creación de Aysam (Aguas Mendocinas). 

El resto de la historia es parte de lo que conocemos. Protestas contra Aysam debido a cortes generalizados en el servicio, falta de agua potable, y todo lo que esto conlleva. Actualmente, Aysam abastece a 1,3 millones de personas. El 51% de las redes de agua instaladas por la compañía se encuentran en mal o regular estado. A pesar de ello, Aguas Mendocinas aumentó un 100% la tarifa en 2020, mientras que el aumento de tarifa en los últimos 10 años ha alcanzado un 800%. La compañía recibió también subsidios del Estado. Pero ninguno de estos ingresos fue suficiente para que la empresa asumiera su compromiso y comenzar a invertir en la mejora del servicio.

Pero Aguas Mendocinas no es la única responsable de la situación actual. Parte de lo que ocurre es la consecuencia del mal manejo de la administración del agua que deriva en 4 organismos. Se podría pensar que la multigestión y división de tareas podría alivianar la carga de cada organismo, acelerando la modernización necesaria del sistema hídrico. En cambio, la multigestión, encabezada por los cuatro organismos que cuentan con el mandato legal de la administración del agua en la provincia, no hace más que dificultar las cosas. 

La gestión en conjunto deriva en problemas de coordinación y en organismos que se desligan de sus responsabilidades, transfiriendo la culpa entre ellos. Mientras tanto, los problemas de suministro continúan. Como así también la falta de planificación y de inversión en infraestructura. Persiste también la falta de una política de estado para los años venideros. Algo fundamental para evitar que se siga repitiendo la misma historia con cada comienzo de año. Una historia marcada por la viveza de quienes creen que pueden endeudarse durante años, sin que haya consecuencias. Lamentablemente, las consecuencias están a la vista. Infraestructuras de hace más de 100 años, empresas que se desligan de sus responsabilidades, políticas inexistentes, y sobre todo, hogares sin agua potable. 

La deuda que aún mantiene la provincia y el Estado argentino contra Saur, no es la única. El gobierno provincial mantiene una deuda contra los propios mendocinos, que año tras año se enfrentan a la misma situación. La falta de modernización del sistema, que se basa en infraestructuras obsoletas de hace décadas, deriva en una falta constante. Ejemplo de ello son los más de 80 mil reclamos que se realizan por año con respecto a la mala calidad en el servicio de agua en la provincia. Esto demuestra que es hora de que las autoridades se hagan cargo de sus deudas y pongan un fin a la falta que vienen acarreando desde hace décadas.

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