Calendario electoral: qué hay detrás del manejo de una herramienta clave

Calendario electoral: qué hay detrás del manejo de una herramienta clave

El calendario electoral tiene una importancia trascendente. Hay versiones de todo tipo que modifican el escenario: desde suspensión de las PASO hasta una "ley de lemas escondida". Qué puede pasar.

Julio Leónidas Aguirre

Por Julio Leónidas Aguirre / Politólogo

En las elecciones legislativas nacionales de este año se renueva la mitad de la Cámara de Diputados (127 bancas) y un tercio del Senado (24 bancas). La provincia de Mendoza renueva a cinco de sus diputados/as y a sus tres senadores/as. En 13 provincias hay elecciones legislativas provinciales y dos deben elegir Gobernador -Corrientes y Santiago del Estero-. Más allá de las bancas en juego, la elección será una instancia de enorme importancia para ponderar el impacto político de la pandemia en distintos niveles de gobierno.

El escenario político es complejo e incierto, dos palabras a las que la pandemia nos tiene acostumbrados. El gobierno nacional debe enfrentarlo en medio de una crisis sanitaria y económica, y atravesado por tensiones políticas que se manifestarán al momento de mantener cohesionada la coalición gobernante en “arenas de competencia” distintas, la nacional y las locales. Para ello hay un elemento estratégico del sistema electoral del que seguramente escucharemos hablar mucho: el calendario electoral.

Calendario electoral

Las elecciones legislativas nacionales están previstas para el 24 de octubre, pero hay mucha incertidumbre respecto a esta fecha. Según trascendió en la prensa, esta semana hubo una reunión en la Casa Rosada entre el Presidente, el Jefe de Gabinete, el Ministro del Interior, el Presidente de la Cámara de Diputados y el diputado Máximo Kirchner, en dónde el tema a tratar fue el calendario electoral. Hay dos estrategias frente a esto que se preveían, a saber: postergar las elecciones midiendo el “termómetro” de la opinión pública y/o eliminar las PASO; pero según se comenta se ha sumado una tercera y menos probable alternativa: unificar elecciones generales y PASO en un mismo día, emulando una suerte de Ley de Lemas (para esto habría que cambiar la legislación electoral nacional y, seguramente, doblegar muchas resistencias).

¿Qué persigue cada una de estas alternativas? Veamos algunos elementos para el debate.

Comprar tiempo

La crisis económica se siente cada día más y la interminable crisis sanitaria parece haber desgastado a todos. En este contexto, la imagen del Presidente y el Gobierno en general se deteriora de modo persistente. Es por ello que la idea general por detrás de postergar las elecciones tiene un propósito claro: comprar tiempo. El propósito es esperar a que mejore el contexto económico y/o que el programa de vacunación sea exitoso -o al menos así pueda ser presentado-, y así enfrentar la elección con un Gobierno más fortalecido, manteniendo cohesionada a la coalición gobernante. La pregunta clave es ¿vendrán esos mejores esos mejores momentos? La confianza en las encuestas de opinión y los pronósticos económicos para pensar escenarios a más de 6 meses en la Argentina es un acto de fe.

¿Qué pasa con las PASO?

En un sistema político organizado entorno a coaliciones heterogéneas, las PASO pueden ser un instrumento para disputar el territorio y reorganizar las fuerzas políticas. El ejemplo más claro lo tuvimos en Mendoza: Sagasti dio el batacazo y reconfiguró el esquema de poder político del peronismo provincial gracias a las PASO. La Cámpora busca repetir la hazaña en otras provincias, pues al no tener suficiente anclaje en algunas burocracias territoriales, pero sí mucho apoyo nacional y una estructura organizacional creciente, pueden penetrar las herméticas redes de poder local y cortar las interminables carreras políticas de barones, patrones y herederos.

Para la oposición, las PASO también pueden resolver problemas de coordinación, sobre todo porque permiten contener posibles fragmentaciones y ayudan a frenar la perdida de votos hacia nuevas fuerzas que le disputan sectores del electorado. Esto se debe a que en una primera instancia electoral el voto es más volátil, lo que beneficia a partidos pequeños, pero en una segunda instancia se espera que la polarización oriente el voto hacia los partidos con más chances de ganar.

La estrategia de hacer en un mismo día las PASO y las elecciones generales permitiría que las primarias sirvan para disputar el territorio, pero anularía su efecto sobre la fragmentación y el surgimiento de terceras fuerzas. O sea, esta extraña Ley de Lemas encubierta sería una estrategia de “ganar-ganar” para el gobierno, perjudicando a la oposición.

El propósito de las internas es tensionar las jerarquías partidarias y abrir la participación. Y si bien en la corta vida de las PASO esto casi no ocurrió, el instrumento sirve. La pregunta es ¿será necesario?, ¿se puede negociar antes?, ¿cómo responderá la ciudadanía a unas PASO testimoniales donde no hay nada en juego?, por último ¿qué efectos políticos y económicos podría tener una PASO muy adversa al gobierno?

El valor estratégico del calendario electoral en un país federal

El calendario electoral no preocupa sólo al Gobierno Nacional, también es un elemento central en la estrategia de las Provincias que deben enfrentar la decisión de unificar las elecciones provinciales y nacionales o desdoblarlas. Mientras más se demora esta decisión, menos tiempo hay para organizar la estrategia y lanzar la campaña. El “timing” lo es todo.

Socios, pero no tanto. Los trapos se bancan, hasta que hacen perder elecciones. Los dirigentes territoriales tendrán que enfrentar una difícil decisión: bancar al gobierno nacional -y sus transferencias de recursos discrecionales- o cortarse solos, consolidar el territorio y ganarse el enojo del Gobierno Nacional. En los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, estos individualismos se pagaron caro. Todo dependerá de cómo perciban los gobernadores la imagen del Gobierno nacional en cada Provincia.

Salta y Misiones, ya han desdoblado sus elecciones, y es posible que Santiago del Estero y Corrientes lo hagan también para esclarecer el escenario de cara a las elecciones de gobernador. Otras provincias esperarán a tener señales desde Nación, pero lo más probable, hoy, es que vayan en elecciones unificadas.

¿Y Mendoza? Cambia Mendoza parece estar confiado en su desempeño electoral, tanto que quizás acepte unificar las elecciones para presentar una disputa directa con el gobierno nacional.

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