Los tres hombres que fueron parte del menemismo, un ciclo icónico de la historia

Los tres hombres que fueron parte del menemismo, un ciclo icónico de la historia

El menemismo marcó una época. Es antonomasia de una serie de características que luego resultaron culposas. Hubo dirigentes que luego se quisieron despegar, pero otros fueron más fieles. Algunos de los casos más representativos.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

Los "ismos" son habituales en política, aunque en pocos casos realmente identifican a una tendencia política representativa. En "menemismo" lo fue. El expresidente generó una identidad que generaba una automática identificación; una antonomasia con características particulares: ostentación, frivolidad, dólar, excesos, poder, picardía, carisma. La lista podría ser la colección de sememas de la definición de menemismo. Curiosamente también fue uno de los movimientos más culposos de la historia política reciente. Ganó dos elecciones, en una de ellas reelecto por amplio margen, pero luego surgió la increíble frase "yo no lo voté". 

El menemismo tuvo sus íconos. El dólar y el peso igualados, el Fiat Duna pagado en cuotas, el primer viaje a Miami con visa waiver, la visita de estrellas, las torpezas discursivas, los perdones insólitos, la corrupción estructural. Menem se mereció el "ismo", porque además tuvo una cultura que rodeó a su movimiento político. Hubo en su génesis, apogeo y decadencia algunos mendocinos que estuvieron siempre cerca del ex presidente. Incluso que superaron la visión culposa de muchos que fueron menemistas a ultranza y luego se hicieron los desentendidos. Curiosamente hay varios en el actual gobierno, como el canciller Felipe Solá. 

En ese grupo de mendocinos clave en la construcción del menemismo hay tres dirigentes centrales. Uno de ellos Eduardo Bauzá, ya fallecido. El dirigente local acompañó a Menem desde mucho antes de llegar al poder. Por eso los unía una relación especial. De hecho fue funcionario de su gobierno en La Rioja en la década de los '70 y quien lo acompañó dentro del movimiento "federalismo" en la interna del PJ para enfrentar al poder que representaba Antonio Cafiero desde Buenos Aires. Bauzá era secretario general de la presidencia y fue el primer jefe de Gabinete de la historia. 

Otro de los mendocinos fundamentales en el menemismo es Roberto Dromi. El exintendente de Mendoza durante la dictadura fue el arquitecto de ese movimiento en el giro hacia el neoliberalismo; las privatizaciones y la nueva estructura del Estado, Dromi, exprofesor de la Universidad Nacional de Cuyo, es especialista en derecho administrativo y conocido por la impunidad verbal y los casos de corrupción. Fue, como ministro y encargado de la reforma del Estado, el ejecutor de las privatizaciones, algunas de ellas escandalosas. Tanto que se fue del gobierno tras el "sweeftgate". 

Otro dirigente que tuvo un paso no tan extenso pero sí intenso por el menemismo es José Luis Manzano. Era uno de los "jóvenes brillantes" que pujaban en la interna del PJ desde la Cámara de Diputados y Menem lo eligió como ministro del Interior. Junto a Bauzá eran de la mesa chica del poder. También quedó signado por hechos sospechosos y una frase marcada a fuego, aunque haya sido desmentida por el propio protagonista: "Robo para la corona": 

Alrededor de Menem hubo otros mendocinos, como Antonio Cassia, y hasta amigos y amigas personales del ex presidente. Incluso fue el promotor de muchos actuales dirigentes: desde Gustavo Béliz, hasta Daniel Scioli. Incluso Mauricio Macri fue tentado a comenzar en la política 

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