Te prometo que te vacuno, pero aguantame y después seguime aguantando

Te prometo que te vacuno, pero aguantame y después seguime aguantando

"Por el camino del 'ya va', se llega a la casita del 'nunca'", dice un refrán que bien podría aplicarse a las promesas que el Gobierno nacional viene haciendo respecto de la campaña de vacunación.

MDZ Política

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Son varios los refranes que podrían citarse para señalar el fiasco de campaña de vacunación que viene realizando el gobierno. De la promesa de 10 millones de vacunados para febrero sólo va quedando una estela de disgusto e impotencia. Ni siquiera se acercó a ese número. De hecho, la cifra de vacunas que suma la partida que llegó ayer no supera el millón y medio, de modo que el número de personas vacunadas tampoco ascenderá en el corto plazo a más de 600 mil personas. Estamos a 13 de febrero y Argentina tiene, según últimos censos, casi 45 millones de habitantes. 

Hablábamos de refranes: "El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente", es otro que podría aplicarse a la realidad que atraviesa la "campaña de vacunación" más pretensiosa que comunicó, fallidamente, el Gobierno nacional allá por diciembre. 

Como en todos los países, los profesionales de la medicina son los primeros que deben ser vacunados, junto a personas mayores de 60. En líneas generales, y según un estudio publicado por Eurostat, Argentina cuenta con 400 profesionales de la salud por cada 100 mil habitantes. Un promedio de casi 300 profesionales de la salud en todo el país. Al 13 de enero, el gobierno anunciaba que "las jurisdicciones reportaron que ya se aplicaron 166.833 dosis de la vacuna contra la COVID-19. En paralelo es importante continuar con las medidas de prevención ante el aumento sostenido de casos". En resumen, ni siquiera la mitad del personal sanitario, que ha sido, además, el más sacrificado durante toda la pandemia.

 

Hace algunas semanas, publicamos el cotejo sobre las promesas y la realidad que vive el Gobierno nacional (y la población) respecto de la campaña de vacunación Los resultados alcanzados son desalentadores. En principio, se le podría señalar al Ejecutivo su mala praxis en comunicación, porque si no hubiera anunciado ese ambicioso plan de vacunación en diciembre, por lo menos hoy el bochorno no sería tan evidente. 

Comunicación ¿errada?

Por momentos pareciera que desde Nación practican lo que se conoce como "comunicación de impacto", es decir, aquella que tiene como objetivo conocer y analizar cómo va a reaccionar la población frente a una posible medida. Un ejemplo de esto podría ser aquella ocasión en la que casi por durante casi cinco días el Gobierno nacional mantuvo en vilo a todas las provincias porque podía llegar a tomar medidas de aislamiento casi tan estrictas como las de primera fase.

Al final, no pasó nada. Se adelantaron por nada; porque terminaron disponiendo que quedaría en cada provincia la potestad para aplicar las medidas de restricción de circulación según lo considerara cada gobierno. Antes de publicar ese Decreto tan ambiguo e inconsistente, claro, el Ejecutivo nacional tuvo la posibilidad de monitorear durante cuatro días la hecatombe de reclamos que se le avecinaban si se retrocedía una especie de fase 1.

Quizás al prometer semejante utopía como la de tener a 10 millones de vacunados para febrero de 2021 el Gobierno nacional intentó lo mismo: ver qué reacción tendría la población al respecto. Claro, el impacto de ese anuncio no podía generar otra cosa más que esperanza. Esperanza, que al día de hoy, se esfumó casi en su totalidad; y en proporción directa, la credibilidad del Gobierno nacional.

 

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