Las dos diputadas díscolas que no rompieron a pesar de las diferencias

Las dos diputadas díscolas que no rompieron a pesar de las diferencias

Dos legisladoras mendocinas díscolas con la conducción del bloque evitaron la ruptura. Piden renovación, pero mantener unido al partido. Negociaciones entre Cornejo y Morales.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

La ruptura del bloque de diputados radicales en el Congreso de la Nación es parte de una relación tensa que se arrastra desde antes de la elección y que, curiosamente, se precipitó con el "éxito" en las elecciones. Los diputados que armaron bloque aparte son 12, pero son más los que iniciaron la movida para desbancar a Mario Negri y a su sector. En ese grupo hay al menos dos mendocinas que acompañaron todo, pero no se fueron del bloque. Es decir: presionan para renovar, pero no rompen. 

Las dos legisladoras son Jimena Latorre, que tiene dos años de mandato por delante, y Pamela Verasay, que es senadora y estrena banca en diputados esta semana. Ambas acompañaron la "rebelión", pero sin tomar las armas. Es decir, son parte del grupo original para tratar de cambiar la conducción, pero no adhirieron al armado de un bloque aparte. 

Pamela Verasay asume como diputada esta semana. 

Según aseguran, lo que buscaban las mendocinas no es una ruptura sino un cambio en la dinámica. Entienden que el bloque radical se manejaba de manera casi "unipersonal" en muchos temas y no se le daba valor a los aportes diversos que podía haber desde las provincias y las especialidades de cada uno. 

Por eso, entre otras cosas, proponían que haya "vocerías" por temas, para que haya otra visibilidad según los perfiles y una dinámica interna distinta. Pero el límite para ellas era romper. "Nunca estuvo en las posibilidades romper el bloque", explican. "La unidad es un valor irrenunciable", aseguran. 

El primer comunicado al que adherían las diputadas mendocinas. 

En el mismo plano se manifiesta Alfredo Cornejo, quien conduce el sector. El exgobernador mendocino tiene pésima relación con Mario Negri, quien le hizo sentir el rigor interno cuando llegó a la Cámara de Diputados. El propio Negri está enfrentado con Rodrigo de Loredo, quien perdió las internas cordobesas y ahora será presidente del nuevo bloque radical. La conducción del cordobés en Diputados es particular y la consideran "tóxica" quienes se oponen a él. Pero a la hora de los votos internos los mantiene. Esa es su base de poder, pues en el territorio le fue mal. 

La mala relación de Cornejo con Negri se replica con otros dirigentes de ese partido, como Gerardo Morales. Pero a diferencia de lo que ocurre con el cordobés, hay negociación. El presidente de la UCR jura y perjura que su interés superior es mantener la unidad del radicalismo y de Juntos por el Cambio. Pero, claro, también está su jugada personal. Entre Cornejo, Morales y el resto de los radicales está en juego la conducción del partido (que el jujeño quiere) y los cargos en el Congreso. 

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