¿Máximo Kirchner quiso romper todo? La curiosa conclusión a la que llegaron algunos diputados

¿Máximo Kirchner quiso romper todo? La curiosa conclusión a la que llegaron algunos diputados

Si bien ya parecen haber decidido dejar atrás la frustrante sesión en la que no pudieron aprobar el Presupuesto para el año 2022, en el Frente de Todos siguen analizando las razones del fracaso y vuelven a creer que no hubo solo mala praxis, sino mala fe ante la inexorable derrota.

Alejandro Cancelare

Alejandro Cancelare

"Diez veces, diez veces te pedí hablar después de que hablaran ellos", fue la exaltada reacción, desde su banca, con los dedos abiertos y las manos en alto, que tuvo Máximo Kirchner cuando todo el debate por el Presupuesto 2022 se había desmadrado hacia el presidente de la Cámara, Sergio Massa.

Era el epílogo de una noche "larga y dura que tuvimos en el bloque", según describió uno de sus integrantes, que suele ser ecuánime en la consideración de sus autoridades y de la Presidencia. En definitiva, se lleva muy bien con Kirchner y Massa. Fue cuando finalizó la votación sobre un posible llamado a cuarto intermedio solicitado por las "palomas" de la oposición, que saben lo difícil que es para cualquier Ejecutivo trabajar sin presupuesto. 

María Eugenia Vidal, Cristian Ritondo, Emilio Monzó y Mario Negri eran los que siempre intentaron convencer a sus pares de ser "conscientes de lo que significaba no votar un presupuesto" y repasaban que el propio Mauricio Macri, en los dos primeros años, antes de las piedras por la Reforma Previsional, siempre habían conseguido que un sector del peronismo los acompañara. Y la ex gobernadora, siempre tuvo los suyos de manera holgada.

El oficialismo confiaba en conseguir las manos con las habituales abstenciones del bloque de la Coalición Cívica en este tipo de votaciones presupuestarias. "Pero todo estaba tan tironeado, tan sospechado y el proyecto era tan malo que quedamos obligados a tomar postura", reflexionó una de sus integrantes.

Según un funcionario de segunda línea que suele saber y hablar con el presidente, en el círculo íntimo presidencial hay otra mirada sobre lo que hizo el presidente del bloque oficialista al final del debate con sus acusaciones a la oposición. "La quiso pudrir. No se bancó que la oposición le dijera qué hacer. Fijate cómo terminó hablando, incendiando todo, y a quienes eligió para que lo precedieran como oradores centrales de la bancada, a unos "incendiarios" como Itaí Hagman, Federico Fagioli y Leopoldo Moreau, los tres que no quieren saber nada ni con el FMI ni con la oposición".

Por eso, a muchos miembros del nonato albertismo le llamó la atención que el presidente haya querido participar, al día siguiente, del acto de asunción del hijo de los dos presidentes como jefe del PJ bonaerense. "Sergio por lo menos tuvo más integridad y no fue", reconocen y agregan que "todos a los que nombró Máximo en su mensaje eran los que nos estaban ayudando".

Uno de los peronistas que hoy participa de Juntos coincide en parte con lo que ayer publicara MDZ sobre la visión que tenía uno de los negociadores oficialistas sobre el fin del debate parlamentario. "Era inexorable, tenía que pasar así. Era una concatenación de errores que desembocaron en esto", había explicado.

Para el opositor, esto fue tan así que "no tuvieron ni en cuenta las fechas. Si sabés que los radicales estaban discutiendo su conducción, y son los legisladores que siguen a los gobernadores los que más trabajan para buscar puntos de acuerdo, no podés mandar un tema de esta sensibilidad tan mal presentado y con tanto apuro".

"Hasta hace un mes no sabíamos qué querían hacer y de pronto les agarró el apuro. Pero no le dejaron margen ni a Gerardo Morales ni a Gustavo Valdés (gobernadores de Jujuy y Corrientes) para tener algún atisbo de negociación. Y mucho menos Morales, que estaba siendo corrido por izquierda por Martín Lousteau en plena disputa por la presidencia partidaria. Unos improvisados", comentó el diputado nacional.

La manera en que viene trabajando el Frente de Todos en muchos ámbitos deja boquiabiertos a experimentados dirigentes peronistas y de la oposición. "Al no saber quién conduce, quien tiene la palabra final, no hay interlocutores posibles. Hablás con Sergio una cosa, Máximo lo ratifica pero después la cambia y Alberto... Alberto no puede terminar de enderezar lo que crece torcido y sin dirección".

Esto lo padecen los oficialistas que saben cómo sobrevivir a estas tensiones. "La culpa es de la oposición y listo. Y así vamos. Nos abrazamos, cantamos la marcha, vamos o no vamos a los actos, da lo mismo. Pero cuando baja la espuma y vemos lo que pasa, no hay más quien pueda remediar nada". 

Por eso habrá sido que Gustavo Menéndez, al final del acto de asunción de Kirchner en la Quinta San Vicente, haya entregado una plaqueta con un párrafo del discurso de Juan Domingo Perón dicho en la Plaza de Mayo el 17 de Octubre de 1945, en el que en otros conceptos decía que "cada día iremos incorporando a esta enorme masa en movimiento a todos los díscolos y descontentos". Puede fallar...

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