Rodolfo Suarez, Alfredo Cornejo, Anabel Fernández Sagasti y por qué seguirá el diálogo de sordos

Rodolfo Suarez, Alfredo Cornejo, Anabel Fernández Sagasti y por qué seguirá el diálogo de sordos

La falta de diálogo político y la imposibilidad de trabar acuerdos apunta a ser la constante después de las elecciones. El Gobierno cree que mientras el kirchnerismo conduzca al peronismo no habrá posibilidades de acordar proyectos. El Frente de Todos le reclama al gobernador que "sepa ganar".

Marcelo Arce

Marcelo Arce

Todos lo pregonan, sin embargo nadie lo lleva adelante. Y una vez que pase la campaña electoral, da toda la impresión de que la falta de diálogo político en Mendoza entre gobierno y oposición será peor de lo que es ahora.

Basta repasar la mirada con que los tres principales dirigentes de la provincia abordan el problema, que en definitiva se reduce a un solo punto, para entender por qué la posibilidad de hallar consensos asoma como inviable en Mendoza. El Gobierno y el peronismo apuntan a repartirse las bancas en la Legislatura sin que medien terceras fuerzas para equilibrar el poder y lo que domina entre ellos dos, más allá de las diferencias ideológicas, es la desconfianza.

Rodolfo Suárez y Alfredo Cornejo, sobre todo este último, tienen sí un sesgo ideológico más marcado para explicar el problema. Entienden que mientras el peronismo mendocino continúe conducido por el kirchnerismo, cualquier posibilidad de trazar políticas a futuro de manera conjunta resultará imposible. Anabel Fernández Sagasti, por su lado, le reclama en privado al Gobierno que sepa ganar. ¿Qué significa eso? Que una vez consumada la victoria el domingo, la consolidación del poder oficialista en la Legislatura no se convierta en una herramienta política para sacar proyectos sin debate.

“Yo, como filosofía de vida, confío. Confié en el primer presupuesto y me llevé un chubasco importante. Hasta me llamaron de Buenos Aires para pedir cosas que dije que no tenían nada que ver con el presupuesto. Perdimos los créditos para GIRSU”, explicó Suárez, aquella discusión de 2019 en los comienzos de su gestión cuando el peronismo le bajó el acceso a un préstamo para mejorar el tratamiento de residuos.

La última vez que Suarez y Anabel hablaron, hace varios meses, fue cuando la senadora le acercó un proyecto para el manejo de la pandemia. “El proyecto de Fernández Sagasti para manejar la pandemia era un bolazo. Estaríamos todos encerrados. ¿Cómo vas a manejar una pandemia que es compleja, impredecible y cambiante con una norma fija? No aportaba nada", fue la explicación de Suarez ante el rechazo de una idea que, en el marco de la desconfianza generalizada, para el gobernador se trató solo de un puesta en escena. "Era querer mostrarse políticamente como que colaboraban con el Gobierno", dijo.

Hace solo unas semanas, Fernández Sagasti rechazó un proyecto de ley que el gobierno estuvo a punto de enviar para su tratamiento y que la titular del peronismo mendocino amenazó con denunciar públicamente en una conferencia de prensa por escandaloso. Esa advertencia opositora al Gobierno, fue también un anticipo de lo que teme que suceda a partir del año próximo: que el oficialismo termine imponiendo sus números en ambas Cámaras para sacar iniciativas clave.

No trascendieron demasiados detalles de la ley que Anabel frenó, pero al menos las dos grandes reformas que Suarez impulsó aparecen como imposibles de aprobarse sin acuerdos previos. La nueva ley de Educación podría resolverse con mayoría simple. Pero la reforma de la Constitución no, precisa de los dos tercios. Pero ambos proyectos del Poder Ejecutivo, aún en caso de que a Suarez le den los números, son inviables si no existe consenso previo.

“A mí, me llaman y voy. Me siento y si hay acuerdo… bien. En la Argentina está todo tan dado vuelta, la valentía se mide por sentarse con quien pensás diferente. Está todo al revés”, argumenta Sagasti. Y relató a MDZ: “Si hay algo que ha tenido el peronismo de Mendoza es hacer propuestas, pero para que haya acuerdo tiene que haber dos. Y ya los vimos a Cornejo y a Suarez, cuando el gobierno está diciendo que después del 14 va a llamar al diálogo, decir que no tienen nada que hablar. En el Presupuesto (que se aprobó hace una semana) no hubo una sola llamada”. Y se quejó: “ Con hechos, no con palabras, desde el peronismo de Mendoza demostramos que estamos dispuestos al diálogo. Cornejo no demostró lo mismo a nivel nacional y Suarez no lo demostró a nivel provincial, Nosotros estamos dispuestos, siempre que sea un agenda de la gente. Estamos esperando que el gobernador convoque”

Cornejo intelectualiza en parte su explicación acerca de la falta de diálogo. “No hay tantos desacuerdos. Hay que describir la morfología social y económica de Mendoza. La verdad es que la economía de Mendoza es infinitamente más diversa que la de esas provincias, por muchísimos motivos... Eso tiene una repercusión sobre la composición social de las provincias. No es lo mismo tener diversidad que no. Primero configura a los sectores medios. Hay más demandas, nadie puede tener el poder absoluto; hay diversos medios. Yo creo que hay un modelo mendocino con un alto nivel de consenso y que no lo desafía el peronismo o el radicalismo de la década del 80 o 90”, sostiene.

Aunque en definitiva, para él, el tema es político. “El peronismo local no tiene un proyecto provincial, depende exclusivamente de un proyecto nacional. La última vez que ganaron fue porque se colgaron de Cristina Fernández de Kirchner, que hizo que Paco Pérez sea gobernador Tampoco tienen proyectos o ideas distintas. Cuando Bodón le ganó a Baglini tenía un proyecto y lo fueron alimentando con el “equipo de los Mendocinos” y lo sucedieron tres gobiernos. Tenían un programa provincial. Hoy día el peronismo tiene todo atado a Cristina Fernández de Kirchner. La Cámpora controla el peronismo y el resto si no son de La Cámpora los siguen, no lo desafían. ¿Alguien cree que se puede hacer un acuerdo con Cristina? Ella es predominante en el peronismo. El perfil de Cristina es oponerse a la derecha….nosotros somos ‘la derecha’ para ella y no se acuerda nada”

Anabel relata: “La última vez que hablé con Suarez fue porque yo le pedí por nota ir a verlo a la Casa de Gobierno. Le lleve un proyecto que, para mí, era salir por arriba de la discusión política de la segunda ola de contagios de coronavirus, y fue la última vez que hablé con el gobernador”. Y aquí está el punto de este verdadero diálogo de sordos: para el peronismo  la idea era posible para superar la crisis de la pandemia. Para Suárez, esa propuesta era “un bolazo”.  

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