Polarización sin diálogo: el inédito esquema de poder que quedará conformado tras las elecciones
Las elecciones del 14 de noviembre tienen un panorama de definición cantada a nivel general en Mendoza, pero el resultado va a generar un nuevo escenario político para la provincia. Salvo que medie alguna sorpresa, la polarización de la representación será el modelo de gestión global. Una Legislatura dividida en dos, con dos sectores que no tienen diálogo ni confianza para pactar: el frente Cambia Mendoza y el Frente de Todos.
Todos los partidos que representan a las minorías políticas pueden quedar sin espacios en el Senado y Diputados. Solo hay expectativa de que el Partido Verde o el Frente de Izquierda puedan sumar un escaño en la Primera Sección Electoral, aunque es un objetivo difícil. Curiosamente la única legisladora disidente a esos bloques que va a sobrevivir a la polarización sería Mercedes Llano, que era oficialista pero rompió con Cambia Mendoza. José Ramón podría armar un bloque aparte, aunque llegará con el peronismo a la Legislatura y su propio futuro no está claro si lo tendrá sentado en una banca.
La disputa entre Cambia Mendoza y el Frente de Todos será una polarización no equilibrada porque todo indica que el oficialismo mantendrá o incluso mejorará el poder interno en la “casa de las leyes”, un lugar deslegitimado popularmente pero que es garante y semillero de las decisiones políticas más importantes. Entre esos dos polos no hay vínculo ni posibilidad de acuerdos. La base de ese esquema es que no confían el uno en el otro y los interlocutores principales (Rodolfo Suarez, Alfredo Cornejo y Anabel Fernández Sagasti) rompieron lazos.
Mayorías
Hoy en la Legislatura, Cambia Mendoza tiene mayoría en ambas cámaras; una mayoría cómoda. Solo tiene problemas y necesidad de negociar para temas relacionados con la deuda, donde necesitan dos tercios. Esa mayoría la logró con caudal electoral, pero también con la estrategia de alianzas electorales y “dentro de la legislatura”. Para eso hay que entender que Cambia Mendoza, por ejemplo, incluye a diversas fuerzas que en otros distritos están fuera de JxC. Así, por ejemplo, Sergio Massa termina siendo un aliado indirecto de Alfredo Cornejo. Las dos vertientes del Frente Renovador están en Cambia Mendoza y así hay tres legisladores que tienen el sello de goma de un ala del oficialismo nacional, pero son parte del antiguo Cambiemos.
Si de cosechar se trata, el sector liderado por Cornejo tiene una habilidad particular para esa artesanía. Por eso, hasta “heredó” algunos legisladores de Protectora, luego de que el sector de José Ramón explotara para hacerse con una comodidad mayor para lograr leyes. Desde que Cornejo comenzó a ejecutar su estrategia en 2011 y particularmente desde 2015, el oficialismo tiene una comodidad inusual en la Legislatura gracias a la mayoría lograda. Salvo para endeudarse, no necesita alianzas, ni acuerdos para sacar leyes. Esa lógica podría mantenerse.
El peronismo y los radicales hicieron cuentas y no perderían poder gracias a la atomización de las otras fuerzas. En Diputados se repartirían en partes iguales los 4 cargos que perderían la izquierda y los “ex” protectora y en el Senado Cambia Mendoza podría tener una ventaja aún mayor: se ilusionan con sumar 3 senadores más.
De los 48 diputados, Cambia Mendoza tiene 28 votos seguros. Hay 13 que dejan el cargo, pero con el resultado de las PASO no tendrían problemas para seguir en la misma lógica o incluso mejorar. La UCR es la fuerza que conduce (tiene18 diputados y 9 terminan el mandato), pero la ecléctica alianza interna se divide entre “amarillos” del Pro, massistas y hasta ex opositores. La díscola del oficialismo que seguirá es Mercedes Llano, del PD tradicional.
El Frente de Todos tiene 17 diputados y 7 dejan su cargo. Aspiran a tener 19 al menos gracias a que las otras fuerzas tienen poco caudal. El Frente de izquierda, Protectora, Ciudadanos por Mendoza y el ya mencionado PI pierden las bancas que tienen y deben luchar el 14 de noviembre para mantener la representación.
En el Senado el oficialismo cree que tendrá una mayoría más cómoda. Cambia Mendoza tiene 22 senadores y 10 dejan la banca. Pero aspiran a terminar con 25 luego de las elecciones. El Frente de Todos tiene 13 lugares y ponen en juego 7. Nuevamente el FIT, el PI y Ciudadanos por Mendoza ponen en juego todas las banca po pueden quedar sin cargos (si se repite el resultado de las PASO).
La conducción de ambas cámaras no tendría muchos cambios, aún a pesar de la fina diferencia entre “cornejistas” y seguidores de Suarez. En el radicalismo intentan aclarar que no existen tales “ismos” y que todos son parte del mismo equipo. La solidez de ese grupo se verá luego del 14 de noviembre, pero sobre todo en mayo del año que viene, cuando asuma la nueva composición legislativa.