La desconcertante encerrona del Frente de Todos
Esta semana, todos los sectores políticos del Frente de Todos se comprometieron a hacer “hasta lo imposible” para revertir la elección, o al menos, acortar las diferencias. Para esto no hicieron ningún acto ni cumbre, y todo se dio casi naturalmente.
Todos los días, por diferentes circunstancias, ministros con conocimiento territorial del gobierno bonaerense (que ahora son un poco más) y nacional, sobrecargado de segundas líneas que sí transitan por los barrios, chatean o se juntan con referentes locales como concejales e intendentes.
Tocados en su amor propio, parece ser que el Frente de Todos quiere, antes que nada, “no perder contra el macrismo” y se niegan a verse derrotados, nuevamente, en una elección de medio término.
Sin embargo, estos dos años potenciaron, en la mayoría de los casos, rencores corridos por la elección de 2019 en la que vieron que, juntos, podían ganar. Una vez terminada esa etapa, se inició una corrida para ver quién acaparaba más poder, y eso se está notando en cada municipio y provincia.
Como si fuera una reunión cumbre, algunos analizaron la reunión de ayer entre varios intendentes del Conurbano y el Jefe de Gabinete bonaerense y ex jefe comunal en uso de licencia, Martín Insaurralde, como un encuentro extraordinario para examinar el transcurrir de la campaña de cara al último tramo, pero no fue eso. Sólo consistió en un nuevo encuentro para trabajar, más que nada, en el día después.
Uno de los participantes dijo, simple, cuando se le preguntó sobre su mirada de la elección. “Gana Juntos”. Ante la repregunta si hay posibilidad de repunte, el silencio fue elocuente.
Como si siempre sufriera una recaída, la campaña oficialista tiene un tono crítico interno y una mirada especulativa sobre el que trae una nueva idea. A lo que había publicado MDZ hace quince días, cuando comentó lo escéptico que habían quedado varios miembros del gabinete que vieron la campaña propuesta del SI, se debe sumar las críticas viene manifestando Axel Kicillof, que ya volvió a desentenderse y hacer su propia cadena de spots.
Hoy a la mañana Juan Manzur se enteró, por un medio nacional, que Santiago Cafiero sigue siendo un “jefe de gabinete en las sombras”. “No paran de operar ni siquiera cuando vamos directo a estrellarnos”, le confió a un amigo que ya no entiende por qué hacen esas cosas.
Por su parte, Sergio Massa, pasó a ser ese malabarista al que se le empiezan a caer los elementos en el piso. Quiere que mientras tanto se determine el rumbo del gobierno, las piezas sigan con algún tipo de conexión. No puede.
Sus ideas fuerza con respecto a la inseguridad, la puerta giratoria habilitada por los jueces, sus pensamientos económicos y políticos para la construcción de una amplia mayoría, que supere la avenida media, siempre quedan relegados para otra oportunidad.
Casi propuesto como el aceite que circulaba y permitía funcionar a un motor lleno de viejos engranajes gastados, en estos dos años también pagó por el uso y su poder lubricante no es el mismo. Sus dirigentes – amigos más cercanos se debaten cómo hacer para que no quede atrapado en algo que no puede manejar.
Por su parte los intendentes ya decidieron trabajar para que no haya ninguna sorpresa en su alambrado territorio. En Tigre, un dirigente que siempre se movió cercano al Frente Renovador, pero hoy es candidato de José Luis Espert en esa localidad, denunció a Segundo Cernadas por su postulación como concejal cuando, supuestamente, no le correspondía por tratarse de un tercer mandato.
En General San Martín, tras haber dado claras muestras de no desear que el candidato que triunfó en las PASO tuviera una performance exitosa, los líderes de las líneas internas derrotadas mandaron un whatsapp denunciando que el candidato de Juntos, Andrés Petrillo, no les permitirá fiscalizar ninguna mesa.
Prevenido por los permanentes pactos preexistentes, “es como darle al gato el cuidado del ratón”, sostienen en las cercanías del candidato de Diego Santilli.
En Quilmes, La Matanza, Florencio Varela, entre otras localidades, varios precandidatos de Florencio Randazzo ya dijeron que no trabajarán para él sino para los referentes locales Mayra Mendoza, Fernando Espinoza y Andrés Watson.
En esos municipios, además, empieza a observarse una presión mayor contra los militantes opositores, fundamentalmente los de Juntos. Mesas y carteles empiezan a ser destruidos mientras sus militantes amenazados o golpeados, como se está viendo casi a diario.
Los “puerta a puerta” son incesantes, y a la vez, infructuosos, o no cuentan con el resultado deseado. En algunos barrios, la amenaza llega a ser directa. “Si no me mandas la foto cuando metes la boleta y cerras el sobre, no ves un peso”.
Así las cosas, todo parece apocalíptico, pero nadie se anima a una sentencia. Tal cual reconoció ayer a MDZ Joaquín De la Torre, peronista clásico, “ellos están en condiciones de sumar muchos más votos… hay que ver hasta dónde, lo que se rompió entre la gente y el kirchnerismo, se lo permite concretar”.


