El verdadero motivo por el que nadie quería a Florencio Randazzo en el Congreso

El verdadero motivo por el que nadie quería a Florencio Randazzo en el Congreso

A diferencia de algunos dirigentes del Frente de Todos, Florencio Randazzo no quedó para nada conforme con el resultado que tuvo en las elecciones de 2021. No cree que ganó perdiendo ni hará un acto para festejar. Pero su presencia incomoda al Frente de Todos y a Juntos

Alejandro Cancelare

Alejandro Cancelare

Florencio Randazzo, el candidato peronista que venía a ocupar el espacio de la antigrieta, que pretendía conseguir 15% de los votos bonaerenses, tuvo que ir casi personalmente hasta la Justicia Electoral y participar del recuento de votos para conseguir ingresar como diputado nacional. Que haya podido alcanzar una banca, seguramente, no lo llenó de felicidad al candidato, quien preveía para sí una performance mucho mejor antes de las PASO. Haber entrado por la ventana no era lo que planificó. A diferencia del Frente de Todos, Randazzo conoce bien lo que pasó y no se le pasó por la cabeza hacer una fiesta para anunciar que llegó a la Cámara de Diputados. 

Florencio Randazzo será diputado nacional. Una mala noticia para el oficialismo. Los conoce a todos y no cree que ninguno de los que está manejando el poder esté en condiciones de discutirle nada. Para Sergio Massa, por ejemplo, hubiera servido mucho más el ingreso del ucedeísta Hugo Bontempo, aliado con José Luis Espert, a quien conocía de su paso por la fuerza creada por Álvaro Alsogaray en los inicios de los '90.

Pero tampoco a Juntos por el Cambio le alegrará el ingreso del nuevo diputado nacional. Su mensaje antigrieta lo terminó aislando de cualquier diálogo con los opositores tampoco. No hay margen, salvo que un nuevo ciclo de consensos aparezca en la política argentina.

 

Si bien el sistema D´Hont le jugó una mala pasada, al tener que penar para conseguir una banca puesto que las otras dos fuerzas que sí habían conseguido más votos que los suyos se repartían los escaños en juego, lo que quedó claro es que Randazzo no fue la estrella que muchos auguraban.

Si la elección se comparara con una escuela, y él con un alumno, Florencio "no alcanzó los objetivos deseados", diría el antiguo boletín de calificaciones. Y estuvo muy lejos de eso. Pero lo peor para él es que fue la segunda vez que le sucede lo mismo. El candidato tendrá que realizar una severa autocrítica para revisar por qué le pasó. A su público se lo llevaron, mayoritariamente, el oficialismo y Facundo Manes

En 2017 la entonces conductora de la oposición Cristina Fernández de Kirchner le había ofrecido acompañarla, ella como senadora y él en la lista de diputados nacionales. El no quiso y le explicó que su candidatura iba a llevar al Frente para la Victoria o la recientemente creada Unidad Ciudadana a la derrota. 

Esa charla estaba avalada por buena parte de los intendentes que ya no querían la tutela de la expresidente de la Nación. Martín Insaurralde, el dueño de las oficinas, encabezaba el grupo que tenía el nombre de la calle donde se reunían, Esmeralda. Con él estaban Mariano Cascallares, Gustavo Menéndez, Gabriel Katopodis y Juan Zabaleta, entre otros. Terminaron los dos últimos acompañando al "flaco", cuyo jefe de campaña era un tal Alberto Fernández y Santiago Cafiero como candidato suplente. 

Terminó mal con la mayoría de ellos. Con razón en algunos casos, pero también porque su personalidad no ayudaba a consolidar un circuito de confianza. Cuatro años después le pasó algo parecido. Los candidatos que lo representaban en los distritos y secciones electorales se consideraron "abandonados" y sólo respetados porque "todo lo concerniente a los fondos llegaron en tiempo y forma".

El "abandono" tiene que ver con la inorgánica administración de la campaña, que se volvió caótica luego del resultado electoral de las PASO. Una importante cantidad de dirigentes que lo habían apoyado a través de diferentes listas locales decidieron, como era previsible, jugar en su mayoría con el Frente de Todos. Los intendentes que los habían mandado a "jugar con el flaco" les volvieron a dar cobijo. Son aquellos que no podían candidatearse en las listas oficialistas y tenían que conseguir otro vehículo y se colaron con Randazzo

Las oficinas de Puerto Madero, de a poco, quedaron casi sin visitas ni reuniones. El vaciamiento del espacio fue tal que los que quedaron en la lista como candidatos casi ni las pisaban. Ni Graciela Camaño, la única que le prestó gente de su confianza, ya tenía alguna esperanza.

Randazzo no quiso nunca acordar con Guillermo Moreno, quien en sus primeras declaraciones llamaba a una convocatoria peronista que los involucrara a los dos. Por supuesto, Roberto Lavagna tampoco quiso saber nada y sólo el diputado nacional Alejandro Topo Rodríguez permaneció junto con el exministro del Interior y Transporte. 

También se habló mucho de un acuerdo con Miguel Ángel Pichetto y Joaquín De la Torre, del peronismo republicano. En la casa de Juan Manuel Urtubey se realizaron varios encuentros para ver cómo podían conciliar los intereses de todos los involucrados. No hubo caso. 

La decisión del candidato de incorporar a personas de la "sociedad civil" como Carolina Castro, de la UIA, o Gustavo Pulti, del vecinalismo marplatense, limitaban todas las negociaciones. "Sabía de antemano que no iba a cumplirnos", confesó uno de los que más hubieran amplificado la performance final de Vamos con Vos. 

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