Lo que Juntos no puede ocultar: Horacio Rodríguez Larreta sabe que algo falló
Una de las películas más bizarras e ilustrativas de lo que puede pasar cuando el absurdo supera todo límite es "El Dictador", en la que Sacha Barón personifica a un despiadado dictador que, en definitiva, nunca llevó a la práctica ninguna de sus amenazas porque debajo de él nadie le hacía caso.
Pero lo que sí ejecutó como ningún otro fue el culto al personalismo, y obligaba a que la mayor parte de las palabras del diccionario de la inexistente Wadiya fuera Aladeen. Lo bueno, lo malo, la vida, la muerte, la alegría o la tristeza, el sí o el no, entre otras innumerables situaciones, debían llevar su nombre. Por supuesto, Aladeen era llamado Almirante General y Supremo Líder de Wadiya.
Entonces, un médico, que debía dar una mala noticia, o anunciar un embarazo, debía utilizar una única palabra. Y los pacientes no sabían si festejar o llorar. Esto, exactamente esto, fue lo que vivieron Diego Santilli, Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal y quienes apostaron al "De lado a lado" la noche del domingo, en los que se encontraban muchos radicales aliados.
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Sabían que debían festejar. Le habían ganado por primera vez al peronismo unificado en la provincia de Buenos Aires, aunque Juntos también es una conjunción de partidos, donde los radicales se sumaron al PRO y al Peronismo Republicano, con la mayor ganadora, la Coalición Cívica, que consiguió poner más diputados nacionales propios que ninguno de los otros, en proporción a los votos que tiene en este territorio.
"Nos mató la expectativa que habíamos generado con el resultado de las PASO. Es cierto, hubo cierta relajación y la campaña fue la de cometer los menos errores posibles, aunque Diego y Facundo Manes caminaron como locos durante dos meses", aceptó uno de los encargados de la campaña opositora.
Sin embargo, fueron todos los componentes del "equipo ganador" los que no querían ver que algo podía fallar. Soslayaron un dato más que relevante. Cambiemos jamás había conseguido superar el 41,7% de los votos bonaerenses y fue en el mejor momento de Mauricio Macri. Y el Frente de Todos nunca bajó del piso del imaginario del 45%. En aquel año, la peor Cristina Fernández de Kirchner alcanzó el 37%, Sergio Massa el 11% y Florencio Randazzo 5,7%.
Días atrás, leyendo un artículo de MDZ, en referencia al problema que tenía Máximo Kirchner con respecto de su pretendida ocupación bonaerense, el licenciado Néstor Cornners Gils, dijo, como especialista ambiental: "En el ambiente hay una cosa que se llama 'nicho ecológico'. Es el espacio que ocupa una especie, o más complejo, toda una comunidad. Si una especie migra o desaparece, el nicho ecológico no queda vacante. Muy rápidamente una especie lo ocupa. Una que ya estaba presente y se expande o una nueva que migra y se integra. El conflicto siempre se plantea con la llegada de una nueva especie, porque genera invariablemente desconfianza".
Esto mismo le pasó a Rodríguez Larreta con su sistema de "lado a lado". Su deseo de imponer su voluntad desconoció las especies autóctonas preexistentes en la provincia de Buenos Aires y eso habilitó a los radicales a convocar a Manes para plantarse. Los del PRO, mientras tanto, seguían discutiendo si la llegada de Santilli era lo más conveniente.
El mismo domingo de la elección empezaron a analizarse los resultados y cada uno se dio por "ganador", aunque todos saben que pudieron estar mucho mejor. La vuelta al lugar donde todo empezó con María Eugenia Vidal tampoco tuvo el efecto deseado. En CABA, que no superó el número mágico del 50%.

Desde ayer está circulando un mapa bonaerense multicolor, pero que, al igual que lo que sucede con el kirchnerismo, que transformó al peronismo en un partido del conurbano, el PRO parece también padecer lo mismo, según la mirada radical, aunque obvia que en Bahía Blanca, La Plata y Mar del Plata ganaron los referentes amarillos.
Dentro de los "observados" de la elección del domingo están los referentes de Hacemos, un grupo supuestamente peronista conformado por Diego Kravetz para "ampliar la base de Juntos". Sin embargo, según los números finales que manejan los santillistas, radicales y otros, "no los encontramos por ningún lado".
Quizás sea momento para que, en lugar de lanzar candidaturas, como ya lo hizo Santilli y Ritondo, empiecen a tomar conciencia de las "especies preexistentes", algunas de las que aceptaron su llegada, pero ahora se quejan porque los "sorprendió" el lanzamiento a través de las paredes.


