Mendoza castigada: el plan "platita" direccionado de manera clientelar
El hecho de no ser una provincia peronista, y mucho menos K, se ha hecho sentir en Mendoza desde el comienzo del Gobierno del Frente de Todos liderado por Cristina Fernández de Kirchner. La falta de relacionamiento básico institucional, en un país formalmente federal pero unitario en la realidad, entre provincia y Nación, se profundizó cuando el gobernador Rodolfo Suárez se apartó, con buen criterio, de la cuarentena extrema y “eterna” impuesta por Fernández y que tanto daño social, económico, educativo y psíquico produjo en el país.
Luego de las PASO y ante el duro resultado adverso, que sorprendió por su magnitud al oficialismo, se puso en marcha un desenfrenado sistema de reparto clientelar de bienes variados, dinero en efectivo y abordaje individual a quienes no habían concurrido a votar. Todo con el objetivo de revertir el resultado
Desde el Estado nacional el envío de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) a las provincias peronistas derrotadas o con alto nivel de empleo público fue monumental. El periodista Carlos Pagni, en su programa Odisea Argentina, detalló este reparto y de su exposición podemos destacar dos puntos:
- La provincia de Buenos Aires recibió el 30% de lo remitido. Platita fresca para remontar, aunque no alcanzó para vencer en la tierra de Cristina, Máximo y Axel.
- Tres provincias no recibieron ningún aporte.
Mendoza, Corrientes y Córdoba fueron discriminadas expresamente. Las razones son obvias. Mendoza y Corrientes son gobernadas por radicales y Córdoba, aunque tiene gobernador peronista es el emblema anti K del país. Esto llevo a Alberto Fernández al disparate discursivo de señalar que era necesario “integrarla al país” como si no fueran argentinos los compatriotas cordobeses.
Castigo económico directo y explícito, que, entre otras cosas, echa por tierra las afirmaciones de la senadora nacional Anabel Fernández Sagasti, acerca de que su lucha e interés político están centrados en la provincia y no en su expresa y comprometida vinculación con la Pasionaria de El Calafate. No se conoce siquiera ninguna gestión, aunque fuera fallida, por conseguir la entrega de ATN.
Mendoza debe tener claro que el destrato y la discriminación van a seguir siendo habituales e incluso se profundizarán, salvo cuando por razones prácticas o proselitistas, aparezca algún aporte de la mano de Anabel o alguna otra figura conveniente de ocasión. Mendoza tiene por delante dos años más de tránsito seguro por un desierto duro y hostil.

