El pronóstico de quienes temen por "el día después"

El pronóstico de quienes temen por "el día después"

Oficialistas y opositores con funciones de gobierno y parados en la "ancha avenida del medio" analizaron, en estricto off, qué puede pasar mañana y a partir del lunes. Sin margen para "locuras", todos creen que Alberto Fernández debe "empezar a gobernar" y que elección no está cerrada.

Alejandro Cancelare

Alejandro Cancelare

“¿Y si no todo termina como suponemos?” dicen, con diferentes modos y frases, la mayoría de los dirigentes del “medio” que abundan en ambas tribus de Juntos y Todos. Entre ellos suponen cosas racionales, lógicas, tanto que sucederían en las elecciones como luego de ellas.

Corriéndose un poco de los pronósticos agoreros que sobreabundan en el Frente de Todos, y de los optimistas que también son mayoría en Juntos, hay una amplia franja de dirigentes, entre ellos algunos de los más importantes candidatos de la oposición, y varios funcionarios del oficialismo, que no están en ninguna lista, que diseñan hipótesis de “más racionalidad” y un “diálogo que primero acomode al gobierno en su discusión interna”.

Desde hace algunos días, sin tomar en cuenta las masivas manifestaciones sucedidas en La Matanza, a la que circunscriben al “microclima de Ramos Mejía”, los intendentes de Juntos y varios de sus principales candidatos se siguen mostrando cautos. “Nada está definido. Si creemos que ganamos por mucho, nos vamos a llevar una inesperada sorpresa. Yo no cambié mi chip de antes de las PASO, y si triunfamos, festejaré igual por tres o seis puntos de diferencia”, dijo uno de los que habló con MDZ.

Son los mismos que suponen que la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner “no va a tirar del mantel” y que terminará aceptando un acuerdo con el FMI que ayude al gobierno a seguir sin más turbulencias que las que ya tiene hasta el 2023.

Sin embargo, es el propio oficialismo quien dice lo contrario. Las reuniones entre los nuevos referentes de la CGT unificada y la mayoría de los componentes del Frente de Todos deambulan entre dos decisiones extremas. Que el presidente de la Nación, Alberto Fernández, renuncie antes de “romper” con la vice o que haga exactamente lo contrario. Para ellos, Fernández es una "sorpresa ingrata permanente. Te pide ayuda, pero después te ves sólo con un escarbadientes en la mano ".

Héctor Daer, Hugo Moyano y Luis Barrionuevo, en los días previos de la unificación de la central obrera, se lo dijeron con todas las letras. Los más importantes empresarios también, aunque nadie del segundo grupo se anime a expresarlo públicamente.

Los ministros y secretarios de Estado que pretendían armar el nonato albertismo junto con la mayoría de los intendentes y gobernadores también creen que no hay más opción que un divorcio con su socia política si esta no acepta modificar las condiciones de la sociedad que los llevó al poder.

En los últimos días se agudizó la desconfianza entre Sergio Massa, Máximo Kirchner y los arriba nombrados. Todos saben que sin unidad no hay futuro. Pero las opiniones en contra de algún acuerdo con los organismos internacionales de crédito más la manera de relacionarse con la oposición hacen que siempre la ruptura esté a flor de piel.

Por eso es que en los últimos quince días han sido más frecuentes y públicas las posturas en favor de una gran interna para dirimir quien manda en el frentetodismo. O los “peronistas clásicos” o “los pibes que vienen del PC”, como los denominan a La Cámpora y a Axel Kicillof, sería la discusión.

“Este es un gobierno que no va por nada. Ni va por todo, al estilo Cristina, ni va por el diálogo, o el acuerdo”, comentó un experimentado dirigente del conurbano bonaerense con funciones importantes en el gobierno nacional.

Igualmente, a pesar del pesimismo, muchos de los consultados creen que la elección “puede perderse, pero no será catástrofe. Achicamos bastante”, dicen. Para fundamentar su creencia se basan en que las elecciones de septiembre les permitió “ajustar todos los resortes que no se tuvieron en cuenta en las PASO”.

Esos “resortes” son la búsqueda del voto que no se movió, la entrega de todo tipo de elementos y especies para cubrir la necesidad presente y futura y “la platita”, en caso que nada de lo anterior alcance.

“Además, Cambiemos nunca superó el 42%, con lo cual a nosotros, que siempre estuvimos ahí o más, no se nos puede hacer tan cuesta arriba aproximarnos a ese porcentaje”. Sin embargo, luego de varias experiencias personales y que escuchó en las charlas en las que se juntan Todos, un intendente del Conurbano expresó: “ni aunque le llevemos la urna a la casa nos quieren votar”.

En la oposición, en tanto, observan que “de la ruta 6 hacia el interior ellos abandonaron la elección y concentraron todo en el Conurbano. Ahí van a crecer, seguro, pero la duda está en cuánto será ese crecimiento”.

 

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