El dato que ni las encuestas logran develar sobre lo que pasará en las elecciones
Las elecciones primarias marcaron tendencias y hay varias certezas sobre lo que pasará en las elecciones generales. En Mendoza, por ejemplo, ninguna fuerza política pone en duda que lo que ocurrió en las PASO vaya a modificarse. Sin embargo hay varias incógnitas y una en particular que ni siquiera las encuestas lograron develar. O que los encuestadores no se animan a pronosticar. Ese dato es lo que ocurrirá con las más de 120 mil personas que votaron en blanco o anularon el voto y que representaron más del 13% de los electores.
Se trata de un volumen de votantes tan significativo que puede ser influyente para cargos electivos. La duda es si se transformarán en "votos positivos", es decir si irán ahora a alguna fuerza política y, así, reforzar posturas, o si esa bronca seguirá siendo pasiva. En general, creen, ese electorado no es proclive a los oficialismos. Y aunque es difícil de identificar, las fuerzas minoritarias pueden ser más permeables para captarlo. En el fondo, aseguran desde los partidos, tiene que ver con un desencanto generalizado. "La decepción que generó el Gobierno nacional, por ejemplo, afecta a todos. Hay un desencanto con la política. Cuando se explica en detalle la gente entiende las diferencias, pero cuesta y desde ahí se puede analizar el voto bronca que hubo", explicó un referente del oficialismo.
La otra característica tiene que ver con los antecedentes de las fuerzas políticas que en otras elecciones captaron el voto bronca, como Protectora. Esa fuerza política tuvo un crecimiento vertiginoso y generó una decepción igual de rápida. En 2017 José Luis Ramón fue electo diputado nacional opositor a todos. Hoy es candidato a legislador provincial por el Frente de Todos y el resto de lo que era su partido está desperdigado con partidos propios o en el oficialismo local. Ese impacto hizo perder confianza también en los partidos políticos chicos.
Hubo más de 113 mil mendocinos que votaron en blanco; es decir algo más del 11% de los que votaron. Pero lo particular es que el fenómeno afectó más a los cargos nacionales. Es decir, muchos votaron a candidatos a legisladores provinciales, pero no pusieron boletas de diputados o senadores nacionales.
La oposición trabajó más para tratar de captar a quienes votaron en blanco o no fueron a votar, suponiendo que es un voto anti oficialismo. Pero los especialistas aseguran que no se puede trasladar de manera lineal. Es la primera vez que hay una cantidad tan grande de voto en blanco en una elección de doble turno. En 2001 ocurrió algo similar, pero no había segunda vuelta. En ese momento quedó como "segunda fuerza" los "no votos", pero sin revancha. "La duda de esta elección es qué va a pasar con el voto en blanco, que en Mendoza fue muy significativo. Allí es donde pueden crecer las terceras fuerzas", explicó una especialista a MDZ. No es un dato menor. Es que según el resultado de las PASO, habría una polarización total en la representación legislativa. Pero si los partidos o frentes chicos suman más votos, podrían lograr algún escaño en la Legislatura. Allí está justamente el otro atractivo que parece "minimalista", pero que es importante.
Hubo otras experiencias donde los candidatos pidieron "algo más" que el voto de manera abstracta; y no dieron mucho resultado. Ocurrió, por ejemplo, en 2011 con el "cortá boleta" del radicalismo, para intentar contrarrestar el arrastre de Cristina. Ahora algunos tentaron al voto positivo. El resultado se verá el domingo.
Si se reproduce el volumen de voto "no positivo", el impacto en la representación será nulo. Es que para determinar los cargos electos solo se cuentan los votos positivos. Por eso en el resultado formal todos los partidos pueden crecer en porcentaje de votos, pero ninguno sale favorecido.
En el resto del país existe la misma duda con otra forma de apatía: el ausentismo. Las PASO tuvieron un bajo nivel de participación (menos del 70%) en casi todo el país. Por eso, por ejemplo, en Buenos Aires la campaña apuntó a motivar por las buenas y por la demagogia a que los ciudadanos acudan a votar. Quién capitalizará mejor esa oportunidad, solo se sabrá en el escrutinio.